Vibrante y disputado encuentro el vivido este sábado en el pabellón de El Sargal, donde el Albacete Fútbol Sala logró remontar en los últimos compases a un combativo VivoCuenca (3-4) en un duelo que mantuvo la emoción hasta el último segundo. Los visitantes, que recurrieron al portero-jugador en el tramo final, acabaron imponiéndose tras un intenso intercambio de golpes.
El choque comenzó con dominio visitante. El Albacete se adueñó del balón y encerró a los conquenses en su área. Juanlu, uno de los más destacados, abrió el marcador en el minuto cuatro con un potente zurdazo tras una buena jugada individual. A pesar del gol, los de Manolo Moya tardaron en reaccionar, aunque poco a poco fueron entrando en el partido. Adri y Cerzi tuvieron las primeras ocasiones para los locales, pero el guardameta Javi respondió con acierto.
Cuando mejor estaba el VivoCuenca, un error en la ejecución de un córner permitió a Ruby aprovechar el regalo para firmar el 0-2. El tanto fue un duro golpe para los azulones, aunque Adri, de falta directa, recortó distancias justo antes del descanso (1-2), dejando todo abierto para la segunda parte.
En la reanudación, el VivoCuenca salió con otra cara, presionando alto y generando numerosas ocasiones. Budia, Valen y Cerzi rozaron el empate, que acabaría llegando desde el punto de penalti. La pena máxima, cometida sobre Adri, fue transformada por Budia para establecer el 2-2. El impulso conquense no se detuvo, y poco después Adri aprovechó un error del meta visitante Asensio para adelantar a los suyos (3-2), desatando la euforia en El Sargal.
Sin embargo, el Albacete no se rindió. Un tiempo muerto estratégico sirvió para ordenar el ataque con portero-jugador, y la apuesta dio resultado. A tres minutos del final, Diego empató el encuentro y, apenas un minuto después, Mario Sáez culminó la remontada con un espectacular zurdazo a la escuadra (3-4).
El VivoCuenca aún tuvo la última, con un disparo al larguero de Rufo a falta de diez segundos, pero el marcador ya no se movió. Los conquenses firmaron un gran partido ante el líder invicto, pero los pequeños detalles volvieron a decidir.


































































