El VivoCuenca volvió a quedarse sin premio este sábado en un encuentro frenético, de ida y vuelta, en el que tuvo fases de buen juego, ocasiones claras y hasta momentos para ponerse por delante, pero terminó perdiendo por 3-5 frente al Alcorcón. La derrota deja a los conquenses con 15 puntos y en zona de descenso, una fotografía que resume la dinámica de la temporada: competir, generar… y pagarlo caro en los momentos decisivos.
El guion arrancó con un VivoCuenca reconocible, ordenado y paciente, replegado atrás y esperando su oportunidad. La tuvo pronto. En el 7’, Raúl se plantó solo ante el portero en una contra, pero su definición se marchó fuera. Fue el aviso de un equipo que sabía lo que quería hacer, pero que no encontraba la precisión final.

La pegada llegó en el 11’: robo en el centro del campo y punterazo de Cerzi para el 1-0 en el primer tiro a puerta local. Sin embargo, la alegría apenas duró un suspiro. En la jugada siguiente, el Alcorcón empató con un balón al segundo palo que Daniel Pérez, entrando solo, convirtió en el 1-1. Y el golpe fue doble: en el 14’, un mal despeje de Adri dejó el balón muerto para que Hugo de Diego firmara a placer el 1-2.

Ahí aparecieron los fantasmas: tras sacar de centro, Raúl volvió a tenerla clarísima —con el portero en el suelo y todo a favor—, pero otra vez perdonó un rechace que parecía medio gol. Aun así, el VivoCuenca no se cayó. Respondió con fútbol. Álvaro Varas fabricó una gran jugada, la puso al segundo palo y el propio Raúl apareció para el 2-2, devolviendo el pulso a un partido que se convirtió en un intercambio constante de golpes.
Antes del descanso, los detalles defensivos y las intervenciones evitaron que el marcador se moviera: Diego Araque sacó bajo palos una vaselina de Cerzi que ya se cantaba como gol, y Mario sostuvo al equipo con varias paradas de mérito ante las llegadas del Alcorcón. Al intermedio, 2-2 y todo abierto.
La segunda parte mantuvo el voltaje. En el 24’, Adri tiró de fuerza y potencia en una acción que pudo terminar en el 3-2, pero falló en la definición. Y el que perdona… lo paga. El Alcorcón aprovechó una acción clave en el 28’, tras un grave error de Peñu en la salida: Alejandro Saiz se quedó solo delante de Mario y definió con calma para el 2-4, un mazazo en el momento en el que el VivoCuenca parecía más cerca de adelantarse.
El partido entró en ese terreno que tanto castiga a los conquenses esta temporada. Hubo opciones para engancharse, pero no llegaron. Dani, solo en el segundo palo, tuvo el 3-4 en sus botas en el 34’, pero no acertó a empujarla. Y en el 35’, con 2-4, Manolo Moya pidió tiempo muerto buscando una reacción final.
El VivoCuenca quemó naves en los últimos minutos con portero-jugador. Generó ocasiones —Peñu, Adri y Raúl rondaron el gol—, pero faltó el último toque. Con el equipo volcado, el Alcorcón sentenció a falta de 30 segundos, cuando Diego Araque anotó a puerta vacía el 2-5. El cierre fue un fogonazo de orgullo: golazo de Raúl para el 3-5 casi de inmediato, insuficiente para evitar una derrota que volvió a dejar un mensaje doloroso.
Porque el análisis se repite: en los detalles y en los momentos clave, el VivoCuenca no termina de penalizar a sus rivales cuando tiene que hacerlo, mientras que cualquier error propio se transforma en gol y, por extensión, en puntos que se escapan. Este sábado, otra vez, el marcador fue el juez más severo.


































































