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El VivoCuenca y la fortaleza del Sargal, una simbiosis que puede acabar en ascenso

El FS VivoCuenca celebra su clasificación al playoff. Foto: JA Lillo

Este lunes 9 de junio arranca la que es, a priori, la semana más importante en la historia del FS VivoCuenca. Los azulones jugarán el sábado (19 horas, Sargal) la vuelta de la eliminatoria por ascender a Segunda B, en el que será el partido decisivo para acabar completando el sueño con el que nació allá por 2019: alcanzar categoría nacional.

Honrubia y San Clemente ya jugaron en esta categoría (los honrubianos, entonces, en lo que era Primera Nacional A; los sanclementinos, cuatro años en la ya reformada Segunda B), pero Cuenca puede unirse a estos municipios a partir del próximo sábado. No será fácil, porque la UD Alchoyano gaditense se impuso en la ida por 6-5 y obliga a los conquenses a ganar. Es más, los azulones necesitan ganar de más de un tanto para evitar prórroga -y penaltis, en caso de permanecer la victoria por la mínima-.

Sin cambios en la planificación

Desde el club están muy involucrados, como es lógico, en un posible ascenso, pero en el plano deportivo no quieren transmitir mayor presión. Todos los jugadores, varios de ellos integrantes del VivoCuenca desde sus orígenes, son conscientes de lo cerca que están de lograr lo que sería un hito histórico para el club, la ciudad y el fútbol sala conquense, pero eso no implica que deban realizarse cambios innecesarios en esta semana tan importante.

Así, los azulones entrenarán en sus horarios habituales, esto es, lunes, miércoles y viernes de 20 a 21:30. Lo harán en el Sargal, como ya hicieron desde que comenzó junio y al estar despejada la pista conquense, puesto que a lo largo del año lo habitual era que entrenaran en el Samuel Ferrer.

El Sargal, ¿escenario histórico?

El balonmano ha dado muchas batallas épicas en el Sargal, como ya hiciera antaño el CB Cuenca en su paso por categoría nacional allá por la década de los 80. El pabellón polideportivo conquense, construido a finales de los 70, ha sido escenario de multitud de eventos como pueden ser torneos internacionales (como el Europeo sub 16 de Baloncesto, en 1978), nacionales (la fase final de la Copa de España de Fútbol Sala, en 2008), regionales o provinciales. Sin duda, el Sargal significa deporte y no se entendería la historia deportiva conquense sin él.

Es por eso que para semejante gesta como ascender a categoría nacional no podía haber otro lugar mejor donde jugarse. El FS VivoCuenca siempre ha tenido muy buenos resultados en su pista principal – en alguna ocasión, han tenido que jugar encuentros concretos en el San Fernando o Samuel Ferrer-. De hecho, la gran mayoría de resultados que han cosechado esta temporada en el Sargal desembocarían en ascenso, aunque esto no deja de ser un ejercicio de fútbol ficción.

Lo que sí se espera es que el Sargal esté a reventar. El FS VivoCuenca ya ha movido ficha para tratar de atraer a espectadores y que las gradas luzcan parecido a sus encuentros de la 23/24 en Copa del Rey (con dos noches para el recuerdo). Ahí ya demostraron que el fútbol sala puede atraer en torno a 1.000 espectadores, pero en esta ocasión el premio es mayor: llegar a Segunda B.

Simbiosis entre grada, afición y pista: ¿sinónimo de ascenso?

En aquella Copa del Rey, el FS VivoCuenca eliminó al Móstoles (por cierto, en Segunda B, categoría a la que aspiran los conquenses) y llevó a la prórroga al Atlético Mengíbar (entonces en Segunda, ahora en Segunda B). La diferencia de categoría no se hizo notar por diferentes motivos, tanto por la calidad, desempeño y corazón de los conquenses como por el apoyo de la grada -su presencia y fortaleza era el segundo corazón de cada uno de los jugadores-.

De repetirse aquellos escenarios, el FS VivoCuenca no saltará a la pista con el marcador y la eliminatoria en contra, puesto que colmar de aficionados las gradas del Sargal serían el primer gol de los azulones de cara conseguir el ansiado ascenso.

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Alberto Val