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Un joven futbolero con alma Balompédica que ve el deporte como un elemento de integración social

Ignacio “Nacho” Huélamo (Cuenca, 1990) comenzó como muchos otros niños de su edad a jugar al fútbol a través de las Escuelas Municipales en el actual Campo de Fútbol Joaquín Caparrós Camino (antigua Beneficencia). Desde aproximadamente los ocho años hasta los catorce practicó el balompié hasta que se cruzó el hermano pequeño, el fútbol sala, en su camino y lo soltaría desde la categoría cadete hasta los veinticuatro. Defendió las camisetas en estas diez temporadas del Club Cuenca de Tenis, Café Calderón, Galería Pilares, Mobile Phone y Pizzería Vesubio, siendo este su mejor año alcanzando el segundo puesto en la la liga Plata del fútbol sala conquense.

El año posterior, al no conformar equipo para poder jugar, dedicó su relación al deporte a la enseñanza del fútbol 8 en categoría alevín junto con su compañero Víctor Valero en categoría infantil en el equipo del Fátima, teniendo un año exitoso en el que se clasificaron cuartos y jugaron la final provincial en Las Pedroñeras. Realizando esas labores de entrenador/monitor (dejando claro que título de entrenador no tiene todavía) disfrutó muchísimo y dejó en Nacho un buen poso y un gran recuerdo que quién sabe si algún día retomará con peques o con más mayores.

Debido a sus inicios en el mundo laboral (actualmente es profesor de informática en una academia en Cuenca) la compaginación con los entrenamientos resultó difícil y tuvo que dejar apartada esta faceta, que no olvidada, muy a su pesar. Las pachangas semanales con los amigos no las ha abandonado y le sirven para matar ese gusanillo deportivo que ha llevado dentro desde bien pequeño. El pádel y ponerse las zapatillas para salir a correr también son actividades que ha ido incluyendo en su rutina deportiva que le permiten en cierta medida no perder la forma.

Aunque no es un secreto que Nacho ha estado ligado a la UB Conquense en los últimos años como directivo, manejando la relación del club con la prensa y haciéndose cargo de las redes sociales entre otras cosas, su vinculación afectiva le viene desde su tierna infancia al despertar en él la afición por el club de su ciudad una visita de jugadores a su colegio que se acercaron hasta allí para repartir entradas para un partido. Con la compañía de su padre en un primer momento y de amigos posteriormente fue creciendo en él ese gusto balompédico que ha mantenido siendo socio hasta la actualidad.

La oportunidad de pertenecer a la directiva del Conquense se la dio Luis Sanjuan en la temporada 2016/17. Aportó todo lo que estaba en su mano y en sus conocimientos y los puso a disposición del club de sus amores en dos temporadas en Tercera y una en Segunda división B de una manera altruista y con mucha vocación de ayuda sin esperar nada a cambio. Esta temporada que se inicia la relación no va a continuar aunque Nacho no se negaría a vincularse de nuevo si desde el club se lo pidieran y en la manera que estuviera en su mano. Esta etapa de su vida dentro de los entresijos de un club de fútbol nos cuenta que le ha servido para vivir ese “otro” lado del deporte que no es tan conocido y que le ha hecho ver que mantener una entidad deportiva como la Balompédica de unos recursos limitados es tarea difícil y complicada.

Amistades, salud, escape a la rutina…estos serían algunos de los alicientes que le ha aportado a nuestro entrevistado el deporte (en su práctica y en la gestión) a lo largo de su vida. El deporte, para Nacho, facilita las relaciones sociales y es un gran vehículo integrador dentro de la sociedad en la que vivimos. Buena reflexión para finalizar de una persona amante del deporte y Balompédico de corazón.

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