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Amiab y la inclusión, un regalo en su primer Campamento de multideporte 

La palabra “inclusión” emerge como el motor del Campamento multideportivo de personas con y sin discapicdad navideño de Amiab Cuenca. Arantxa Granero, responsable de deportes de esta entidad, asegura que «está siendo inclusivo porque al final los voluntarios hacen deporte con ellos y entre ellos también se trabaja la inclusión, porque unos tienen más necesidades que otros y se ayudan entre ellos, es muy bonito”. Actividades deportivas y de ocio marcan las mañanas de una decena de niños y niñas, entre los que encontramos usuarios de Amiab y también otros asistentes que, hasta la fecha, no conocían Amiab: “Era lo que queríamos, que nos conozcan, y lo hemos conseguido. La idea es seguir haciendo deporte con ellos”.

Comienzan la jornada con actividades de activación y a media mañana se relajan con talleres de relajación y de psicomotricidad fina, pintando o paseando por el parque de San Fernando, . La nota musical la guardan para finalizar la mañana: “Jugamos con la música como premio porque les encanta. Realizamos talleres de canciones, nos ponemos a bailar, hacemos expresión corporal en los espejos…”. Y es que aunque a veces el sonido se asocia como un elemento disruptivo en trastornos como el TEA (Trastorno del Espectro Autista), algunos encuentran en él un resquicio de paz: “A veces es todo lo contrario, porque la música les hace muy felices”. 

Los asistentes cuentan con necesidades diversas y por ello cada monitor atiende sus demandas de manera individual. Así, reciben apoyo comunicativo, porque muchos no tienen lenguaje, y también atención: “Pueden tener PICA (trastorno de la alimentación en el que una persona ingiere cosas que no se consideran alimentos), conductas disruptivas o problemas en el control de esfínteres, por lo que necesitan atención específica”.  Lo consiguen gracias a su equipo de voluntarios, que realiza un trabajo encomiable, creando un ambiente idóneo ya que, para ellos, “esto no es un trabajo, es venir a disfrutar”. Con ternura y vocación lo afirma Granero: “Lo que te motiva es compartir tiempo con ellos. Trabajamos unidos entre los niños, nosotros los voluntarios y las familias”. En esta primer edición, voluntarios, familias y usuarios han unido fuerzas con el objetivo no solo de conciliar, también de forjar lazos.

Esta primera edición encuentra su reflejo en las actividades multideportivas que realizan durante todo el año en Amiab y que han querido amplificar estas Navidades, pues “la idea es que se apunte más gente para poder trabajar con ellos durante todo el año”. Como cuenta pendiente para que la inclusión sea plena, se marcan como objetivo para la próxima edición que se apunten niños sin necesidades especiales: “Para conseguir eso queda mucho camino”. Una hazaña que sí han logrado en otras actividades, como en el equipo de atletismo, donde participan corredores sin diversidad funcional: “Fue sin buscarlo. Empezaron a venir como voluntarios y han acabado haciendo deporte con ellos. Es algo muy bonito que ha surgido sin esperarlo”. Y es que en Amiab tienen claro que la inclusión es trabajo de todos.

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