Arquitecta de profesión, amante de la vida saludable y enamorada de la ciudad de Cuenca, Carmen Mota aprovecha cada uno de sus rincones para practicar su deporte favorito: el atletismo. Por el camino quedan otras disciplinas, como el yoga, que le ayudaban a complementar su formación en la carrera continua: “Además de tener muchos estiramientos, es un complemento fantástico anímicamente”.
Pese a que no disfruta de la competición, ha convertido el atletismo en un estilo de vida, siempre saludable. Descubrió esta disciplina después de haber practicado patinaje: “cuando patinaba, era el momento en el que me sentía libre, me ayudaba a pensar”. Durante la adolescencia fue cuando se dio cuenta de que el atletismo no solo le gustaba porque le ayudaba a desconectar, sino también por su predisposición física. Carmen tiene bradicardia, lo que significa que cuenta con menos pulsaciones por minuto de las habituales, favoreciendo así que pueda correr con mayor facilidad.

Reconoce que la pasión por este deporte le viene de la mano de su familia política, con una trayectoria deportiva admirable y reseñable: su marido ha heredado el gen corredor de su padre, que ha disputado maratones y ultramaratones, siendo una de las personas más longevas en correr la San Silvestre Vallecana. “Me casé con una persona que es muy deportista y que tiene esa tradición familiar. Esto alimentó el amor por salir a correr que tengo ahora”. Recalca que su vínculo con este deporte siempre ha sido como aficionada, pero ha completado su formación con lecturas como “Las mujeres que corren”, de Cristina Mitre.
Pese a rehuir la competitividad intrínseca del deporte, participa en carreras populares y medias maratones y ya sabe lo que es subirse al pódium en más de una ocasión. En Cuenca, llegó a quedar en el primer puesto de la carrera Cepyme en el año 2015 y participa en otras competiciones de manera habitual, como la carrera de Cruz Roja o la del Pavo.

Pero si tiene que elegir, una de sus carreras favoritas de la ciudad es la media maratón que organiza el Club de Atletismo de Cuenca. Partiendo desde el barrio del Castillo hasta merodear por la orilla del Júcar, Mota considera sublimes el recorrido, el entorno conquense y la temperatura, pues esta competición suele celebrarse por el mes de octubre. “Por todo ello, creo que la media maratón de Cuenca es una de las mejores en las que he participado hasta la fecha”.
También ha transitado las tierras madrileñas para conocer el corazón de la ciudad: “Las medias maratones de Madrid me parecen una oportunidad muy chula para correr por la mitad de la carretera conociendo de verdad la ciudad con el tráfico parado para ti”. No suele perderse carreras reconocidas, como la San Silvestre Vallecana, donde participa junto a su familia cada año.

Aunque reconoce que prefiere salir a correr sola, hay veces que lo hace acompañada: “De vez en cuando voy con alguna amiga, con mi marido e incluso con mis hijos. A ellos intento inculcarles el deporte como una forma de sentirte y estar bien”. Sin embargo, siempre busca algún hueco para evadirse del día a día: “Mi rato de deporte es mejor si estoy sola, porque vuelvo a casa como nueva, por eso tampoco me he unido a correr a ningún grupo”.
Tal es la relevancia que ha cobrado el atletismo en los últimos años que no saca las zapatillas de running ni de la maleta. Carmen conoce los destinos a los que viaja desde un punto de vista diferente, alejándose de las meras rutas marcadas para descubrir otros recovecos perdidos de sus destinos. “Me parece una forma chula, rápida y eficaz de conocer la ciudad mediante recorridos que no son habituales cuando la visitas como turista”.
Entrena realizando una tirada larga semanal y saliendo a correr al menos otros dos días, tiempo suficiente para conectar con el entorno natural conquense, enclave favorito de Carmen para salir a correr. “Disfruto mucho corriendo por la montaña conquense. En Cuenca tenemos una naturaleza que la convierte en una de las mejores ciudades para la práctica de deportes al aire libre”. La zona de las hoces y los enclaves llenos de pinares son sin duda los espacios que más transita, más en otoño que en verano, agradeciendo la llovizna de la estación que cubre Cuenca con un manto de tonos ocres.

Cuando decide recorrer las sendas del río, no descarta acabar la sesión de entrenamiento dándose un baño por algún escondrijo del Júcar. Esto explica que a Carmen también le hayan atrapado siempre los deportes acuáticos. De hecho, en el verano de 2009 se adentró en el mundo del piragüismo, aunque desde que fue madre no lo ha vuelto a practicar: “Me encantó y me gustaría volverlo a retomar. Es un deporte que me parece que nuestra ciudad te pone en bandeja y eso es sensacional”.
Dejando atrás el agua dulce, se adentra en arenas saladas con la disciplina más arriesgada que ha realizado: el surf. “Lo hago solo como disfrute. No me importa la temperatura del agua y por ello no me da ningún reparo”. Para poder subirse sobre la tabla viaja hasta Sanxenxo, en Galicia. Lleva más de 20 años yendo a tierras gallegas para disfrutar del verano, pero solo tres surcando las olas con su tabla en la playa de la Lanzada.

EL GRUPO DE INVESTIGACIÓN PAFS
Aunque la competición nunca ha sido de su agrado y el deporte comenzó a incorporarlo en su rutina ya en la juventud, la actividad física sí que la ha puesto en práctica desde pequeña. Sus padres le han inculcado siempre la relevancia de los hábitos saludables. “Ahora está de moda reivindicarlos, pero en la ciudad de los 80 eran muy habituales y en mi casa se reforzaban porque era lo lógico”. Todo ello ha marcado su devenir profesional y, como profesora de Urbanismo de la Universidad de Castilla- La Mancha, ha pasado a formar parte del grupo de investigación PAFS (Promoción de la Actividad Física y de la Salud).

Llegó hace cuatro años a este grupo multidiscplinar donde ya había profesionales de la rama deportiva y de la sanitaria. Carmen entró para completar el tercer pilar: el del urbanismo. “Soy arquitecta y reivindico desde ahí la ciudad saludable”, recalca Carmen. El objetivo de este grupo de investigación y de divulgación es el de intentar ahora convertir la ciudad (el medio donde desarrollamos nuestras vidas) en un gimansio.
Colaboran con ayuntamientos de toda la región y una de sus últimas iniciativas en Cuenca tuvo lugar durante el pasado mes de septiembre, cuando colocaron un tótem frente a la Facultad de Ciencias Sociales con distancias a diversos puntos de la ciudad para mostrar que todas ellas pueden realizarse a pie o en bici, sin necesidad de coger el coche. De manera similar, lanzaron el metrominuto, un mapa parecido al del metro que también expresaba la distancia entre distintos puntos de la ciudad y el tiempo que se tardaba caminando. “Lo que se pretende es comunicar lo sencillo que sería en nuestras ciudades acostumbrarnos a hacer las distancias”.

La última hazaña del grupo ha tenido lugar en mayo de 2022, tras recibir el Premio Estrategia NAOS en Promoción de la actividad física en el ámbito escolar del Ministerio de Consumo y la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. Para ello, han identificado cómo son los entornos escolares, cuáles son los hábitos saludables de los niños y cómo influye la calidad urbana en estos ámbitos.
Del deporte como aficionada no disfruta en exceso, aunque recuerda el espectáculo que vivió en directo durante la final de Rafa Nadal en el Open USA en 2010. Si tuviera que elegir un equipo, teñiría su corazón del blanco del club de Chamartín, pues Madrid ha sido su segunda casa. Aunque Carmen prefiere seguir disfrutando del deporte como vía de escape, de los senderos de la ciudad conquense, su aire fresco y puro, sus aguas turquesas para practicar piragüismo y la majestuosidad de sus hoces para perderse mientras realiza atletismo, el deporte que sigue impulsando sus latidos.




































































