Los ángeles de la guarda nunca descansan. Da igual que estén en Estados Unidos, España o Argentina, que siempre están dispuestos a ayudar y poner su granito de arena para solucionar cualquier tipo de problemas. Un buen ‘ejemplar’ de estos tan necesarios ángeles de la guarda es el alpinista y bombero conquense Pedro Cifuentes, quien volvió a repetir hazaña tres años después en el Monte Fitz-Roy, donde se encuentra desde enero para intentar acometer una nueva aventura en este lugar de la Patagonia.
Este territorio tan inestable se caracteriza por sus continuos cambios de tiempo, que puede pasar de un frío extremo a unas rachas de viento velocísimas. A los montañeros Korra Pesce (Italia) y Tomas Aguiló (Argentina) les sorprendió una avalancha que provocó el desprendimiento de una roca gigante e hielo a causa del calor que hizo los días previos. Ambos estaban durmiendo en una repisa y no pudieron evitar que les pillara este desprendimiento, del cual se llevó la peor parte el alpinista italiano, mientras que Aguiló pudo bajar poco a poco de la pared con apenas 20 metros de cuerda que disponía. Cuando ya no tenía más, le ayudaron otros tres montañeros (de nacionalidades suiza, alemana e italiana), que pudieron bajarlo hasta la base en Cerro Norte. Ahí aparece la figura de Pedro Cifuentes, quien prestó su experiencia y saber estar en situaciones de esta índole para estabilizarlo y bajarlo en camilla para que fuera evacuado en helicóptero. Aguiló, con múltiples heridas, está todavía recuperándose, mientras que Pesce no ha sido encontrado y, por desgracia, se le da por muerto.
Pedro Cifuentes afirmaba a este periódico que se encontraba «muy cansado» después de estar «tres días en la pared en los que solo dormí 4 horas», pero supo que debía ayudar. «Cuando llegué al campamento me enteré del rescate y me quedé a ayudar». Y no es la primera vez que le ocurre algo similar, puesto que en 2019 ya formó parte de una expedición de rescate en el mismo Monte Fitz-Roy para intentar salvaguardar a dos montañeros brasileños y otro checo, quienes no pudieron sobrevivir, y en cuyo intento sufrió un aparatoso accidente el español Jesús Gutiérrez, quien fue ayudado en todo momento por el conquense para evitar un desenlace igual que los otros montañeros.
Habituado a estas situaciones
Por su profesión ha vivido situaciones de máximo peligro. Estuvo en los atentados del 11M, por ejemplo. También en el incendio del Windsor. Su lugar de trabajo (parque Manuel Becerra, en Madrid) es el parque que más emergencias atiende de toda Europa. Reconoce que esas vivencias le han ayudado a la hora de rescatar en su día a Jesús y en esta ocasión a Tomás. «Estoy acostumbrado a trabajar bajo presión, a saber qué pasos dar para ayudar». Reconoce que «la montaña es peligrosa, especialmente la Patagonia. Esta vez nos ha puesto en nuestro sitio. Hay que tenerlo muy presente, en un segundo te cambia la vida», lamenta. Palabra de héroe.


































































