Mirar la vida a través de un objetivo le permite a Javi Cofrex documentar cada fragmento de su día a día, frame a frame. Ha filmado la mayor parte de sus polifacéticas virtudes, aunque se le olvidaba hacer un repaso de su bagaje deportivo, que no es breve ni baladí. Con una eterna sonrisa, hoy Cofrex deja de retratar a prensa peoples para ser retratado, esta vez no es por su espíritu de camarógrafo curioso, sino de deportista afable. “En general, el deporte ha ido muy ligado a mi vida. El sufrimiento y la constancia que tengo en el trabajo y en mi vida se basan en haber hecho deporte. Lo disfruto mucho, nunca he dejado de hacer deporte”.

El alma de Cofrex se mueve a su libre albedrío cámara en mano, pero también entre los parajes conquenses. Por ello, disfruta del deporte en contacto con la naturaleza: “Hoy en día también hago ciclismo, con rutas de unos 30 kilómetros. En gran parte es gracias al entorno de Cuenca. Estoy abierto a la improvisación, a irme a correr y acabar en un sitio que no conocía”. Pese a todo su primer deporte fue bajo techo: “Estuve un curso con mi amigo Daniel Ortega en kárate, cuando tenía 6 años”.

Después llegaron otros coqueteos con diferentes disciplinas, esta vez raqueta en mano: hizo un curso de tenis y tampoco se le ha dado mal el ping pong. Practica en la mesa de casa de sus padres y en unas vacaciones se coronó campeón en un campeonato entre hoteles. Aunque sin duda su otra debilidad son los deportes de equipo. Con amigos ha jugado al baloncesto, pero en su pódium personal el primer puesto lo ocupa el deporte rey: el fútbol.

Cófrex se corona con el número 4 a la espalda. Empezó jugando en el equipo de fútbol sala del colegio Juan de Valdés. Aunque era diestro, en uno de sus arrebatos elocuentes quiso ser zurdo, y vaya si lo consiguió. Su polivalencia con ambas piernas le permitió jugar de extremo izquierdo al dar el salto a fútbol 11 sobre tierra, que no hierba.
Pasó por las filas de la Espinilla Fútbol Club y después del Virgen de la Luz, en Coslada. Aquí MundoCofrex compartió vestuario con los que se han convertido en sus mejores amigos: Rubén, Pulvi dj y Uña. Su calidad y rapidez en la banda le hicieron debutar en categoría juvenil aún siendo cadete. El estreno lo firmó con un gol en el campo del Olivo que, para mayor orgullo, nació de su pierna izquierda, la misma que tanto le costó domar. Al año siguiente tampoco paró de acumular logros y consiguió ascender de categoría con el equipo, anotándose 9 goles a su cuenta personal.

Con solo 16 años sus dotes futbolísticas le permitieron engalanarse la camiseta del Coslada. Allí compartió instalaciones, que no equipo, con jugadores de renombre como Arizmendi o el mítico Dani Parejo. Ya como juvenil, se puso a las órdenes de Pepe Mel, que en aquel momento entrenaba al primer equipo del Coslada. Aunque no le hizo debutar, sí que disfrutó de la experiencia y conoció al exjugador del Conquense Mauri. Fue él quien recomendó su fichaje por el club blanquinegro años después, tras haber pasado antes por equipos como el Alcorcón o el Rayo Vallecano en 2.ª B.
De la capital se vino a tierras conquenses con 21 años, pero continuó enredando sus pies con el balón en Madrid. “En fútbol 11 estuve jugando también dos años en el Rayo Coslada con mis amigos de siempre: Sergio Rooney, Espeja, Pavi, Juanolas y Jurado. Ahí me destapé como media punta y ha sido la posición en la que más cómodo he estado”. Se arrepiente de no haber ocupado el medio campo delantero durante los años en los que la juventud juega un papel clave para el desarrollo de un deportista. Pese a ello, por fin disfrutó del juego entre líneas, el pase al hueco e incluso los remates vistosos con destellos de calidad y un toque de magia innata.

Su olfato futbolero sumado al don de hacer sentir a sus compañeros como familia fue más que suficiente para crear un equipo oficial de fútbol sala en Cuenca: el “Prensa People Fútbol Club”. Desde 2011 estuvieron jugando juntos míticos profesionales de los medios de comunicación de la ciudad. Compañeros del gremio compartían pista en El Sargal para su pachanga semanal. Cófrex recuerda a los jugadores más habituales: “los que más vinieron fueron Massóbal, también Alfonsito, Guille y Castellote de CMMedia, Leo Cortigol, Saúl El Largo o Nico Da”. La pandemia truncó sus encuentros, aunque antes pudieron disfrutar de algún que otro torneo Joaquín Caparrós de fútbol 7: “Nos metían palizas, pero nos lo pasábamos bien”.

Por las hendiduras de la edad pensaba que ya había colgado las botas, pero la ilusión en la mirada de sus hijos por verle con el 4 a la espalda de nuevo le han hecho jugar al fútbol sala este año. Volvió al Rayo Coslada después de 10 años retirado de la competición y la vida le regaló poder jugar por primera vez con su hermano.

Como fanático de las estadísticas, recuerda los 6 goles que ha marcado en 10 partidos: “He renovado por un año más porque me he encontrado bien físicamente, sobre todo al final cuando ya cogí tono. Pero reconozco que me gusta más el fútbol 11 porque se puede jugar en campo abierto”.

Lo que sin duda le ha gustado siempre y continúa ejercitándose en ello es en el campo de los datos futboleros. Sus vastos conocimientos sobre fútbol le convirtieron en semifinalista de una sección del programa “El transistor” de Onda Cero, con José Ramón de la Morena al volante: “Fui a la selección de Cuenca y me cogieron. Caí en semifinales contra Ceuta en la pregunta de desempate”.
Fútbol de camiseta
Viste de rojiblanco por tradición familiar como seguidor del Atlético de Madrid y tiene como referentes a Futre y Fernando Torres. Aunque también se planta la camiseta blanquinegra de la Balona Conquense, un equipo del que destaca su humildad, los galeones de la cantera y la plantilla arraigada en Cuenca.
“Me gustan estos equipos que disfrutan más de salvar un descenso que de ganar una liga”. Quizás por ello con 12 años se preguntó por qué no podía elegir su propio equipo y decidió teñir su corazón de amarillo gaditano. “Elegí el Cádiz porque el amarillo es mi color favorito, mi madre es andaluza y cuando empecé a seguir al club lo llamaban “el equipo milagro” porque se salvaba del descenso siempre en los últimos minutos”. Destaca el juego de Kiko Narváez y en los últimos años ha podido verlos jugar contra el Real Madrid o el Levante, también en Mallorca o Parla. Incluso fue al Carlos Belmonte y, como no, a La Fuensanta en los tiempos gloriosos del Conquense en 2.ª B.

El atletismo, su otra gran debilidad
Pocos saben que Cofrex pudo ser corredor olímpico. Empezó a practicar atletismo con 7 años en el club Nazaret de Madrid y pronto lo fichó el Suances. Pero a la pronta edad de 10 años dejó la que podría haber sido su disciplina deportiva más fructífera. Le pudo la presión de un deporte que no da tregua, aunque pudo saborear antes el dulzor de subirse a algún que otro podio pese a competir en categorías superiores. Llegó a ir a un campeonato de España de 60 metros lisos, alcanzando la cuarta posición a nivel nacional.

Dos décadas después, su amigo Juanolas le devolvió la ilusión por correr: “Empecé a entrenar en 2010 y corrí mi primera media maratón en 2012 en Cuenca». Después llegaron otras cinco más, una de ellas en Valencia, consiguiendo un tiempo medio de 1 hora y 47 minutos. Tres Carreras del Pavo y otro trío en la Hoz del Huécar se suman a un sinfín de competiciones más que Cofrex ha completado con éxito.
“Entonces nació mi proyecto “Grabando voy””. Otra de sus anécdotas inverosímiles es esta plataforma que surgió en 2015 de la nada cuando lo quería todo. Cofrex trabajaba grabando los partidos del Conquense, pero deseaba correr una media maratón que se celebraba en Cuenca el mismo día, a la misma hora.

“Me dijeron que, si quería competir, tenía que grabar la carrera, pero yo lo que quería era hacerla y se me ocurrió hacer las dos cosas”. Durante el trayecto conocía las historias de los corredores: “Fue algo muy curioso. Pensé que era nuevo, que no lo había hecho nadie. Le di vueltas y me compré una cámara estabilizada para ir creando el proyecto”. De Cuenca pasó a grabar a Madrid, Jaén o Granada. Y cuando “Grabando voy” iba a echar a volar, la pandemia caprichosa cortó su vuelo: “Cuando contactó conmigo una empresa para hacer ya carreras de manera más seguida llegó el covid y se paralizó todo, tanto “Grabando voy” como las carreras en las que competía, aunque sí sigo entrenando”.

Por un momento, Javi ha dejado MundoCofrex para adentrarse en su propia galaxia deportiva. La ha esbozado como solo él sabe: con todo lujo de detalles, anécdotas, datos y, sobre todo, con especial cariño hacia la gente que lo ha acompañado en este fructífero, pero sacrificado camino siempre.



































































