El culturista conquense Jesús Jiménez volvió a demostrar que sigue siendo una referencia nacional dentro del culturismo natural tras proclamarse nuevamente campeón de España, imponiéndose tanto en su categoría como en el campeonato absoluto.
Un triunfo que, según reconoce el propio deportista, ha tenido un sabor completamente distinto al del pasado año debido a la dureza personal y mental que ha acompañado toda esta preparación. “Ha sabido a gloria. Este año no tenía esa confianza en mí mismo como el año pasado. Para mí, haber llegado ya era un logro”, asegura Jiménez, que admite que en ningún momento esperaba conquistar un campeonato cuyo nivel competitivo considera incluso superior al de anteriores ediciones.
Pese a esas dudas iniciales, el conquense terminó imponiéndose gracias a una evolución física que él mismo define como “increíble”. Después del feedback recibido la pasada temporada, donde se le pidió mejorar especialmente hombros y brazos, Jesús Jiménez asegura haber dado un salto general en todas las áreas de su físico.: “Ya no es solo que haya mejorado hombros y brazos, es que he mejorado todo. La espalda, cada detalle… la mejora ha sido impresionante”, explica el atleta, que incluso recibió elogios de compañeros y competidores sorprendidos por su evolución sobre el escenario.
Sacrificio extremo y un Mundial en el horizonte
Detrás de ese éxito existe una preparación marcada por un sacrificio extremo. Jiménez compagina la competición con jornadas laborales de hasta 16 horas, entrenamientos diarios, sesiones de cardio y una exigente vida familiar, reduciendo al mínimo sus horas de descanso.
“Trabajo de cuatro de la tarde a ocho de la mañana. Hay semanas en las que duermo tres horas o tres horas y media como mucho”, relata el culturista, que lamenta que muchas veces solo se vea el resultado final sin conocer el desgaste físico y mental que existe detrás de cada campeonato. “La gente ve el resultado, pero no ve lo que hay detrás. Mi situación es totalmente diferente a la de otras personas que quizá no tienen mis circunstancias”, añade.
Uno de los grandes motores de todo ese esfuerzo son sus hijos. Especialmente Darek, el pequeño de la familia, que suele acompañar al conquense sobre el escenario y protagoniza algunas de las imágenes más emotivas tras cada competición.
“Ver esa cara de felicidad de mi hijo viendo a su padre competir o ganar no tiene precio”, reconoce emocionado. Además, Jiménez explica que buena parte de su sacrificio tiene un objetivo muy claro: convertirse en un ejemplo para ellos. “Lo hago para que vean ese reflejo de su padre y que el día de mañana sigan esos mismos pasos”, afirma.
Ahora, el siguiente gran reto será el Mundial de culturismo natural que se celebrará en Letonia, una competición en la que intentará mejorar el bronce conseguido la pasada temporada, después de haber sido también sexto en una edición anterior disputada en Málaga: “Me gustaría mínimo mantener un tercer puesto y, si puedo quedar segundo o primero, bienvenido sea. Prefiero sorprenderme antes que crearme expectativas demasiado altas”, asegura.
Para esa cita internacional apenas tendrá margen de preparación, ya que solo dispondrá de tres semanas entre el campeonato nacional y el Mundial, manteniendo prácticamente intacta su exigente rutina de alimentación, cardio y entrenamiento: “Estoy haciendo cardio en ayunas, otra sesión por la tarde, entrenamientos intensos y una dieta muy estricta con muy pocos hidratos”, detalla.
El atleta conquense también quiso mostrar su decepción por la falta de apoyo institucional recibida pese a representar internacionalmente a Cuenca y a España: “No he tenido ningún tipo de ayuda de las instituciones. He pedido ayuda y se me ha ignorado”, denuncia el atleta, aunque deja claro que eso no cambiará su motivación de cara al Mundial. “Voy a representar a Cuenca, a mi gente, a mi familia y a mis hijos. Y, por supuesto, a España”, añade Jiménez antes de afrontar una nueva oportunidad de subirse al podio mundial.


































































