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Juan Ignacio Cantero, llave y cerrojo del fútbol conquense

Fotografía: Sukaina benomar

Ha forjado decenas de amigos, jugado en cientos de partidos y, por qué no, cosechado mil anécdotas. Todo esto y mucho más se lo ha dado el fútbol, el único deporte que ha practicado de manera federada Juan Ignacio Cantero, amo de llaves de la disciplina en la ciudad. Conoce a jugadores, equipos, entrenadores y, sobre todo, historias que más tarde contó ya como periodista deportivo y fundador de este medio.

Empezó jugando al fútbol Sala en el San Antón desde que era pequeño, con Santi Muñoz como entrenador. En categoría benjamín consiguieron llevarse el subcampeonato de España, solo superados por el imperioso Pozo Murcia. Aquí compartía equipo con míticos jugadores del fútbol conquense como Adrián de Julián o Pinedo. Repitieron la gesta como alevines, clasificándose para un campeonato de España, pero cayendo en fases previas al cuadro final. 

San Antón. Subcampeón en Barcelona

Cerrojo del equipo atrás hasta que lo dejó en categoría cadete, mantuvo la posición defensiva como central y lateral derecho cuando dio el salto al fútbol 7 y 11. Con la Escuela Municipal de Fútbol pisó el césped por primera vez de la mano de Armando. Siempre estuvo a medio camino entre el equipo B y el A, pero su ímpetu le impulsó a quedarse mayormente en el conjunto más competitivo. Llegó a ganar campeonatos de Interescuelas, a participar en un ascenso regional y a disputar torneos como la Villarreal Cup: “Cuando eres niño le pones toda la ilusión y la verdad es que en el Cuenca fuimos muy felices”. 

Aunque sin duda lo que recuerda con más añoro es el torneo Bollene al que acudieron en Francia: “Para unos chiquillos ese viaje internacional fue muy bonito. De allí tengo muchas anécdotas porque un equipo de Cuenca le estaba ganando a las categorías inferiores del Mónaco y era un espectáculo muy bueno, quedando terceros y haciendo un gran papel”. Agradece a su entrenador de entonces, Jota, el empeño que puso para que Juan Ignacio formara parte de aquella plantilla en la que también se encontraba el jugador Jorge Fernández, que ha llegado a fichar por equipos de Segunda División como futbolista profesional.

Torneo Bollene en Francia

En el campo destacaba su trabajo por encima de la técnica: “Me curraba mucho estar en el equipo y le ponía tesón a la hora de jugar”. Correcto y preciso, pero sin individualismos ni malabares, era una apuesta segura: “Como lateral subía y bajaba la banda constantemente y además siempre he seguido un jugador muy de equipo”. Ganaba así peso dentro del vestuario y ese espíritu conciliador e integrador le sirvió para ser capitán en categoría juvenil. Coincide su última etapa en el fútbol base con sus años más brillantes, llegando a marcar más de cinco goles por temporada, cifra meritoria y destacada para su posición defensiva. No entró en el Ciudad de Cuenca, pero sí en la recién creada cantera del Conquense con el Provincial. 

Tras una buena temporada en su primer año en juvenil consiguió varias convocatorias con el equipo que militaba en Nacional y que más tarde conseguiría el sonado y soñado ascenso a División de Honor: “Para mí jugar con ellos y participar muy poquito en ese ascenso fue muy bonito”. Después recibió la llamada del entonces entrenador del San José, Esteban, y se marchó al feudo de las Quinientas para conseguir otro ascenso. Al año siguiente ya estaba en Nacional y aunque llegaron a coquetear con el descenso, cuenta que seguía jugando con compañeros de indudable calidad: “Teníamos un equipazo, luchamos por salvarlo y pude volver a jugar con amigos de toda la vida con los que empecé en fútbol sala”. 

Al año siguiente llegaba a la vorágine que suponía seguir jugando al fútbol tras acabar el deporte base. Aunque su caso fue peculiar y se alejó de complicaciones, pues ese año nació un nuevo equipo en Cuenca, el Fátima. Recibió su llamada y formó parte de aquel inédito proyecto del que guarda grandes recuerdos. El objetivo pasaba por dar cabida a jugadores de Cuenca que no llegaban a encontrar su sitio en el statu quo mantenido por Conquense y San José en la ciudad: “El equipo partía de cero y lo estábamos creando nosotros. Conseguimos llevarlo hasta Preferente y partimos de jugar incluso en campos de tierra. La Balona ha cogido ese testigo ahora de crear un equipo desde abajo y dar la oportunidad a los chavales de que sigan jugando”. 

Aquello acabó y ahora lleva más de un lustro jugando en la liga local de fútbol sala: “Nos quita el mono, hacemos equipos de amigos y lo pasamos bien”. Asegura que sigue latente el espíritu de la competición, aunque nada tiene que ver con aquella época en la que se jugaba ascensos, descensos y primeros puestos: “Es algo aficionado, pero nos sirve para seguir estando en forma y practicando deporte”. 

PERIODISTA DEPORTIVO DE PROFESIÓN

Aunque ahora el cambiante recorrido del periodismo le ha guiado por otras lindes, sus primeros pasos como periodista deportivo llegaron de la mano de este medio de comunicación. Fundador de Eldeporteconquense, escribió crónicas, realizó entrevistas y elaboró reportajes en profundidad sobre Cuenca y sus deportistas: “Éramos alumnos de periodismo y además nos conocíamos por el deporte. Nos conocimos en la facultad, el proyecto salió adelante y era lo que queríamos hacer. Me alegro mucho de que todo siga bien, sano y sólido”.

Continúa consumiendo periodismo deportivo y también mucho deporte. Su espinita clavada la tiene con el balonmano y quizás por ello sea fiel seguidor del Rebi Cuenca y un habitual en la grada de la Furia Conquense. Allí ruge para animar al equipo de su ciudad, igual que lo hacía cuando, desde la zaga, colocaba a sus compañeros, cortaba jugadas y sacaba las garras para defender con el alma cada balón. 

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Laura Benedicto Melero