El piragüismo conquense vive su cenit sin duda alguna. En el estrellato, nombres como el de Arantza Toledo resuenan entre las rocas que custodian las Hoces de Cuenca, un espacio idóneo para la práctica de este deporte que tantos éxitos le ha dado a Arantza. Sus temporadas se concentran, sobre todo, durante los meses de verano y por delante le quedan todavía varios retos antes de acabar el período estival.
Su próxima hazaña tendrá lugar a finales de julio en Dinamarca, donde Arantza participará en el Campeonato de Europa de Maratón en K2 absoluto. Repasamos cómo ha sido el convulso 2022 de la piragüista, que conoce bien lo que es el esfuerzo y el sacrificio intrínseco del deporte de élite.
Queda menos de un mes para que participes en el Campeonato de Europa de Maratón en K2 absoluto. ¿Cómo está siendo tu preparación?
Desde que clasifiqué hablé con Irati Osa, mi compañera, para organizar el tiempo. Me he subido al País Vasco, donde ella entrena. Otra semana bajaremos a Cuenca para entrenar juntas. Luego tenemos un Campeonato de España de velocidad, al que vamos para probarnos un poco. Después quedaría una semana de carga media, no sería la más dura, pero es importante para poder entrenar individualmente. Al europeo, llegamos un martes y competimos en domingo. En ese tiempo haremos semana de descargas y la realizaremos juntas ya en Dinamarca.
¿Hay nervios?
Estoy bastante tranquila. Los nervios suelen venir la semana de antes de la competición.
¿Qué diferencias hay entre entrenar en Cuenca y en el País Vasco?
Allí nos adaptamos a los entrenamientos de Irati, que varían con los que yo hago en Cuenca. Cambia la temperatura, sobre todo, pero también el paso de entrenar de un río a una ría. También se modifican los entrenamientos en K2 porque yo en temporada suelo entrenar siempre en K1. Aquí solo hemos entrenado K2 para aprovechar el tiempo lo máximo posible.
El día que conseguiste la clasificación fue un tanto agridulce porque no pudiste disputar la prueba en K1. ¿Qué sentiste en esa jornada de emociones divididas?
Yo vine de un palo fuerte porque el K1 era mi objetivo principal. Tuve que rehacerme como pude y tener la mente muy fría para poder remar en K2 en las mejores condiciones. Me dio mucha alegría conseguir la plaza. Ahora estoy enfocada en el K2 al cien por cien y dar lo mejor de mí en la prueba. Ojalá así podamos hacer una prueba buena en K2.
Para conseguir superar momentos como este, ¿trabajas la salud mental en el deporte?
Sí, es muy importante. Hablo mucho con mi entrenador y me ayuda mucho a preparar las carreras a nivel psicológico. No tengo un profesional en salud mental deportiva, pero la trabajo mucho y cada vez le doy más importancia.
¿Qué expectativas tienes puestas en este campeonato?
Siempre me pongo un objetivo y en el Campeonato de Europa mi objetivo es entrar en el top 5. Creo que podemos estar ahí, aunque en una maratón puede pasar de todo. El K2 tiene mucho ritmo y la puesta a punto va a ser buena, así que lo veo factible.
Viajas al europeo con tu hermana Celia, que consiguió el oro en categoría sub23. ¿Cómo es competir y compartir estos momentos con ella?
A veces es difícil porque hay mucha confianza. Somos hermanas, pero competimos la una contra la otra. Aunque a la vez es muy bonito y yo prefiero compartirlo con ella antes que con cualquier otra persona. Nos apoyamos mucho, lo que a una le falta la otra se lo aporta. Es una experiencia muy bonita.
También te apoyas en tu compañera Irati. ¿Cómo es trabajar con una persona con la que te tienes que compenetrar a la perfección para alcanzar resultados?
Somos muy parecidas. Las dos somos muy alegres y enérgicas. Nos entendemos muy bien fuera del agua, entonces la cosa va bien también dentro. En el agua tenemos un acople muy bueno. Para el selectivo no habíamos remado ni una vez porque habíamos estado entrenando cada una en K1. Es una suerte poco común porque normalmente el K2 hay que acoplarlo mucho. De hecho, ahora nos vamos a juntar para poder acoplarnos al máximo porque cada milímetro de similitud cuenta y queremos llegar al europeo en las mejores condiciones posibles.
Este año te hemos visto competir en otros lugares de España, como Pontevedra, Ourense o Sevilla. De todas las competiciones de este 2022, ¿con qué momento te quedarías?
En la competición que mejor me he sentido ha sido en Ourense. Fui en K1 y llevaba un invierno de entrenamientos duros y fue en la que vi que más se reflejó mi trabajo. Me sentí muy fuerte y muy bien. Mequinenza fue cuando mejor pico de formación tenía, pero con las condiciones de la ola de calor y al caerme no fue una competición que, por desgracia, guarde con cariño.
¿Cómo valorarías tu progresión como deportista en este 2022?
Me tomo los entrenamientos de una forma más positiva. Voy acumulando entrenamientos e intento no presionarme mucho. Aquí está la importancia de la salud mental. Estoy trabajando mucho en esto para disfrutar del día a día sin pensar en el futuro. Esto es lo que más me ha ayudado a seguir los entrenamientos mucho mejor. Competir te da mucha experiencia. Yo comparo este último año sub23 con el primero y veo que he tenido una gran progresión.
A los entrenamientos, los viajes y las competiciones hay que sumar tus estudios en Medicina. ¿Cómo consigues compaginarlo todo?
Es bastante complicado. Estudié primero Enfermería, pero era en Cuenca y no tenía tanto problema, además, nunca me pusieron pegas para entrenar. Para Medicina me tengo que ir a Albacete y aunque está cerca, hay meses que no tengo tiempo de tener vida social. Lo bueno del piragüismo es que la temporada fuerte viene en verano, así mejoras el rendimiento en nivel de entrenamientos porque tengo el doble de tiempo y no tengo estrés ni exámenes.
En invierno intentamos sacar la sesión de entrenamientos a mediodía para no quitar tiempo de entrenamiento. Soy deportista profesional y al final es como mi trabajo. Este es el sacrificio que tengo que hacer para poder llegar a mis objetivos.
Formas parte de la época dorada del piragüismo en Cuenca. Si nos remontáramos a tus inicios en este deporte, ¿cómo los recuerdas?
A mis hermanos y a mí nos encantaban los deportes y probábamos de todo. Mi madre apuntó a mi hermano mayor a piragüismo con unos amigos y mi hermana y yo íbamos a verlos. Yo me apunté con ocho años y me enganché porque hicimos un grupo muy bueno y al final te quedas por los amigos, los monitores, lo bien que lo pasas… Poco a poco fui consiguiendo cosas y te va seduciendo. Fue por casualidad, si no se llega a apuntar mi hermano quizás nunca habría ido.
¿Cuándo fue el momento en el que te diste cuenta de que podías dedicarte al piragüismo de manera profesional?
Cuando empiezas ni te enteras. Yo gané mi primera medalla de España con 12 años y no piensas que vas a llegar a mundiales. Fue en juvenil cuando me empecé a clasificar para campeonatos internacionales y empiezas a creer que estás en la élite. Lo más top es en categoría absoluta y fue a partir de los 18 años cuando empecé a creer que podía llegar muy lejos.
Además del Campeonato de Europa de finales de julio, ¿qué otras pruebas te quedan en este 2022?
El otro objetivo fuerte de la temporada es que nos han seleccionado para hacer el descenso internacional del Sella en K2 con la selección española. Me gustaría hacerlo bien. Después tenemos el selectivo para el Mundial de Maratón. Este, en realidad, se hace en el europeo, pero solo clasificas si consigues medalla. Eso es muy complicado, así que si no lo conseguimos iremos al selectivo que hay a finales de agosto en Zamora. Intentaría la plaza en K1 y en K2. Si lo conseguimos, acabaría la temporada en septiembre con este Mundial de Maratón, que se haría en Portugal.



































































