Cuatro años después de recuperar la ilusión por el piragüismo, el conquense Samuel Alcalde ha vuelto a saborear el éxito de subirse a un podio nacional en el Campeonato de España de Sprint Olímpico.
La historia de este palista es un reflejo de la cultura del esfuerzo. En 2021, tras más de un año sin competir y una fase de preparación exprés, logró colgarse el bronce en este mismo campeonato con el Club Piragüismo Aranjuez. Entonces, un servidor habló con él sobre la grata experiencia que suponía morder medalla tras tener que dejar el piragüismo después de toda una vida compitiendo.
La desmotivación y los entrenamientos en solitario hicieron que lo que fue su pasión terminara cogiendo polvo en un embarcadero. No obstante, la llamada del Piragüismo Aranjuez lo cambió todo. En un breve periodo de tiempo, Alcalde logró prepararse de tal manera que consiguió subirse al podio del campeonato con el equipo madrileño, logrando el bronce en la modalidad C4 200 metros.

La historia ha tenido un cariz similar casi un lustro después. Por motivos laborales, el piragüismo quedó a un lado para Samuel hasta hace poco más de un año. «Me dieron plaza de maestro en un pueblo cerca de Aranjuez, y entonces pude volver a retomar el contacto y los entrenamientos con el equipo», explica a este medio el palista conquense.
En esa elipsis, Samuel dejó a un lado las aguas, pero se mantuvo firme en la disciplina física: «Hacía gimnasio, calistenia, mazas, ejercicios con mi propio cuerpo, pero claro, con el tema de las oposiciones estaba muy centrado en eso y apenas podía remar».
Casualidad del destino o no, su nuevo emplazamiento fue la oportunidad de un bonito regreso que se materializó con una medalla de plata, de nuevo en el C4 200 metros. No obstante, el conquense demostró su potencial, quedando en el 8º puesto de la Final A en el C2.
«Lo que más ilusión teníamos era en el C4 200, porque es un barco que siempre tiene altas expectativas de luchar por las medallas. Fue muy emocionante». Pese a lo gratificante del resultado, no fue un camino de rosas. Alcalde señala que la pista «estaba muy complicada y no sabíamos cómo íbamos a ir». Una incertidumbre que vivieron en la eliminatoria de acceso a la final: «Quedamos segundos, pero por tiempos vimos que estábamos los quintos con respecto a la otra semifinal».
Pero una vez arrancó la última manga, «nos salió una carrera perfecta, con mucha tensión, pero recortamos hasta dos segundos con respecto a las semifinales». Un tiempazo y un instante final que necesitó foto-finish, ya que la embarcación donde remaba el conquense se quedó a 20 milésimas del oro, que terminó llevándose el Club Náutico Sevilla.
Pese a todo, Samuel no le resta mérito al metal: «Es una recompensa al esfuerzo. Como deportista se agradece mucho y motiva, y lo mejor ha sido poder compartirlo con mi gente: el abrazo al terminar con los entrenadores, los compañeros, con mi pareja… me he sentido muy afortunado».
Una plata con una gran historia detrás y que Samuel ya guarda con mimo junto a su bronce de 2021. Sólo queda esperar para la próxima oportunidad y ver si este conquense consigue lo de a la tercera va la vencida y cae el oro. Eso sí, sin que haya que esperar otros cuatro años para verlo.




































































