Rugby, playa, sol, mar y lucha canaria. Estos han sido los ingredientes de la convivencia vivida por el Club Rugby A Palos durante su viaje a Fuerteventura, donde disputó un torneo triangular amistoso frente al combinado anfitrión del Rugby Mahoh.
Una iniciativa de hermandad entre el rugby conquense y canario, con un nexo especial: el exjugador jabato Felipe Bal, actualmente residente en la isla. La aventura comenzó de madrugada para los conquenses, que aterrizaron a las 6:00 de la mañana del sábado en el aeropuerto majorero y arrancaron su jornada con una ruta turística por la zona.
Aprovechando el buen clima, los jabatos protagonizaron un espectáculo improvisado de rugby tocata en la playa de Corralejo, integrando deporte y diversión. Pero la experiencia fue más allá del balón ovalado. Durante la tarde, el equipo se desplazó a Antigua —localidad en la que se alojaron— para asistir a una exhibición de lucha canaria, tradición arraigada en el archipiélago.
«Nos explicaron las técnicas básicas, el agarre, la normativa… y entre cinco o seis voluntarios de cada equipo hicimos algunos combates de prueba», relata Marcos Sarria, presidente del A Palos. Tras esta primera toma de contacto, los jabatos disfrutaron de una demostración de los luchadores locales, cerrando la jornada con un tradicional tercer tiempo de hermanamiento entre ambos clubes.
El domingo llegó el turno del rugby. El partido entre el A Palos y el Rugby Mahoh se disputó con gran ambiente y camaradería, concluyendo con victoria para los insulares por 39-24.

En este encuentro destacaron dos debutantes: Adrián, que estrenaba su mayoría de edad, y Juancho, de solo 16 años, sobrino del emblemático entrenador jabato Carlos Villa «Patato».
Tras dos jornadas deportivas y culturales de primer nivel, la expedición conquense aprovechó el resto del viaje para seguir explorando la isla, en lo que ya se plantea como el inicio de un hermanamiento entre clubes con futuras visitas en el horizonte.
El Rugby A Palos no detiene su actividad y ya retoma su ajetreada agenda estival, con el proyecto de «La ruta del jabato» como eje principal. Esta iniciativa busca fomentar el conocimiento y la práctica del rugby, y ya ha pasado por municipios como Saelices, llevando el deporte de balón ovalado a todos los rincones de la provincia.






























































