La mañana amaneció fresca y despejada, un escenario perfecto para una jornada de tiro con arco que prometía no solo por la propia competición, sino también camaradería y diversión. A medida que los participantes llegaban al recinto, el ambiente se llenó de risas y saludos, con grupos de arqueros que animaban con entusiasmo a sus compañeros. La energía era contagiosa, y pronto se convirtió en el telón de fondo de un evento que iría más allá de la simple victoria para el Club ArcoCuenca.
Desde el primer tiro, se notaba que la competición sería intensa. Sin embargo, a nivel personal, la primera ronda no fue del todo satisfactoria. Sentí el peso de los nervios y la presión de la prueba, y eso se reflejó en los disparos. Pero como aficionado al tiro con arco, cada flecha también es una oportunidad para aprender y mejorar. Así, a pesar de la frustración que a veces puede acarrear la competición, concentrarse en los objetivos y en la diversión es la mejor manera de afrontar la competición, tal y como los entrenadores de ArcoCuenca enseñan durante sus cursos de formación al deportista.

La segunda ronda trajo consigo un cambio de ambiente. Habiendo superado el momento de tensión inicial, logré centrar mi atención y, con cada flecha que volaba hacia el objetivo, sentía un aliento renovado. Con cada acierto, la confianza crecía, y los resultados fueron más que satisfactorios, cumpliendo así los objetivos que me había propuesto, terminando en primera posición y llevando el nombre del club a los más alto.
Este evento no solo fue una competición más; fue una declaración de mi compromiso con esta nueva afición que ha comenzado a florecer en mí. A cada flecha que disparo, siento que mis habilidades se pulen y evolucionan. La práctica constante y la comunidad de arqueros que me rodea me impulsan a seguir adelante, y cada competición es un peldaño más en mi deseo de mejorar.
Al final de la jornada, mientras los arqueros nos reuníamos para compartir historias y risas, me di cuenta de que más allá de los lugares en la tabla de puntuación, lo que realmente contaba era la alegría de formar parte de esta comunidad.
La próxima competición ya se vislumbra en el horizonte, y con el apoyo de mis compañeros y el aliento de la experiencia que he ganado, estoy más que listo para enfrentar el siguiente desafío en la competición que se celebrará en Rivas dentro de pocas semanas.
Por: Miguel Martínez Recuenco



































































