Quién le iba a decir al Club Voleibol Iniesta allá por 2016 cuando comenzó a competir que solo un lustro después conseguiría batir más de un récord a nivel regional. Este club femenino ha clasificado en 2022 a todos sus equipos para los campeonatos de España en categoría juvenil y cadete como campeonas regionales, subcampeonas en alevín y terceras en infantil. Una gesta que hasta el momento no había conseguido ningún otro club de la provincia y que en gran parte ha dependido del entrenador del equipo, Mario Abdala.
Comenzó su dilatada andadura desde los banquillos de voleibol en su Argentina natal como captador de la Federación nacional y ya en España entrenó al CV Hervás. Fue en su traslado a Motilla del Palancar cuando por primera vez se enfrentó a un vestuario femenino. Tras más de 30 años entrenando, Abdala intenta transmitir dos valores vitales para el buen funcionamiento del club: la importancia de la psicología y el sentido de equipo. Abdala ha estudiado la primera para incorporarla como un factor determinante en el vestuario: “La psicología es fundamental y te puede dar todo”. En cuanto al segundo factor, trabaja el concepto de equipo desde la llegada de las más pequeñas al club: “Les decimos que todas están para sumar al equipo y se ha notado. Ha llevado mucho trabajo, pero ahora entienden que están al servicio del equipo”.

Abdala destaca como punto de inflexión el 2018, año en el que empezaron de cero las actuales jugadoras del equipo juvenil. Pudo enseñarles desde el principio, moldearlas y convertirlas en el grupo que ahora son: “Tras cinco años de trabajo pensábamos que podían funcionar bien pero no sabíamos que lograrían estar tan arriba”.
Y es que en este pueblo de menos de 4000 habitantes los éxitos del voleibol reparten peso entre cuatro patas: la junta directiva del club, el cuerpo técnico, las jugadoras y el ayuntamiento. El apoyo económico de este último sumado al compromiso y el esfuerzo de los agentes deportivos han conseguido que sea el voleibol femenino la disciplina que mejores resultados deportivos ha obtenido a lo largo de la historia del municipio: “Imagínate lo que supone para un pueblo competir contra los equipos más grandes de la nación. En la copa de España quedamos campeonas en infantil y terceras en cadete”.

Tras los números, los resultados y el buen juego encontramos trabajo, entrenamiento y sacrificio. Abdala reconoce que las jugadoras tienen una capacidad de trabajo excepcional: “Ellas son las que han hecho todo. Yo solo hago que hagan. Lo más importante es mantener la base de la pirámide y captar la atención de las niñas más pequeñas”. Esta disciplina de trabajo se ve reflejada en sus rigurosos horarios: “Entrenamos tres días a la semana hora y media por sesión en infantil y dos horas y media en cadete y juvenil. Es mucho tiempo”.
En esta temporada cuentan con más 70 jugadoras repartidas en dos equipos infantiles y otros dos cadetes, pero ya comienzan a pensar en el próximo año. El objetivo parece claro: “El reto es, al menos, igualar los resultados del 2022 y para el próximo queremos crear un equipo sénior para subir a Primera Nacional”.



































































