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Donde no llega el talón tiene que llegar el corazón

En un momento donde el dinero escasea y ya no podemos comprar la calidad subiendo cifras, hay que afinar el olfato y buscar petróleo en yacimientos donde el resto no lo ve, además de contar con esos intangibles que siempre se nombran: unión, compromiso, compañerismo, profesionalidad,…

En definitiva, que donde no llega el talón tiene que llegar el corazón y tanto el Globalcaja Ciudad Encantada como la Unión Balompédica Conquense tienen ante sí una dura temporada, donde tendrán que seguir asentando sus proyectos desde la austeridad y el compromiso de todos sus trabajadores y simpatizantes para seguir adelante.

Y sí, los aficionados tenemos una gran responsabilidad hacia nuestros equipos y, debemos “venderlos” lo mejor posible. Me consta que ambos clubes tienen o han tenido iniciativas para que si un socio lleva otro nuevo, reciba descuentos bastante jugosos en su abono. Si nosotros como aficionados no somos capaces de enganchar a nuestros amigos para que nos acompañen a verlos mal futuro se presenta. Ya lo dijo Zupo hace dos temporadas en relación al balonmano “el club será lo que sus aficionados quieran”. Comprar el abono ya es un gran apoyo, pero en estos momentos hay que dar un paso más para ayudar, transmitir nuestra ilusión a los allegados en una de ellas.

Compromiso, y no sólo de los aficionados
Hay una serie que ya recomendé hace tiempo en la sección deporte y series: Friday Night Lights en la que su grito de guerra era: “Clear eyes, full hearts, can´t lose”. Viene a decir que con determinación no perderemos, o al menos así lo tradujeron aunque no sería literal.

En todo deporte se dan situaciones de estrés donde la diferencia la marca la determinación con la que nos enfrentamos a ello. Si rememoráis alguna charla de vuestros entrenadores seguro que os lo han dicho en más de una ocasión: “se puede ganar o perder, pero siempre luchar”. Todo se contagia en un vestuario, si hay ambiente de trabajo o no, si existe la profesionalidad, si hay esfuerzo en los entrenamientos,… todo eso se acaba reflejando los días de partido.

También es aplicable para los equipos más representativos de la capital. De todos es sabido el gran ambiente que ha habido estos dos últimos años en el vestuario del Conquense y todos hacen referencia a ello cuando se habla de lo que les llevó a ascender y mantenerse. En el vestuario del Globalcaja Ciudad Encantada también ha existido ese buen ambiente que comprueba dándote un paseo por las redes sociales y viendo que jugadores que llevan años sin estar mantienen una gran relación con gente que sigue en el equipo. Síntoma de buen “feeling”.

Directivas
Llegamos al punto crítico. Al que todos nos dirigimos cuando vienen mal dadas. Desde mi punto de vista la labor de la directiva en equipos modestos como los de Cuenca capital y provincia debe ser trabajo, trabajo y más trabajo. Por buscar socios, patrocinadores, fórmulas de financiación, potenciación del deporte base,… cada cual en su parcela. Y por supuesto no crear conflictos o tratar de evitarlos si los hubiera. Ser directivo de un club, sea el que sea, es más que presumir el lunes en la oficina que estuviste tomando unos canapés en la ciudad deportiva con Florentino o que tomaste unos vinos con Juan de Dios Román.

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