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Kepa Junkera vuelve a Cuenca

Jose Maria Herranz Opinion

Los calores del verano traen a Cuenca desde hace cinco años el Estival, un festival que mezcla música, arte, teatro, solidaridad, gastronomía y mucha multiculturalidad por todos los rincones de la ciudad.

Este año ha vuelto a venir a la ciudad, Kepa Junkera, músico vasco que emociona con su trikitixa (acordeón diatónico de botones), y con todos los instrumentos que le acompañan (panderetas, txalaparta o alboka). Vino solo, pero estuvo acompañado en el escenario del Auditorio por la banda de música de Cuenca. Sí, se puede fusionar la música folk con una banda de música y el resultado es muy agradable. No era la primera vez que hacía este recorrido musical porque ya lo había hecho con la Orquesta Sinfónica del País Vasco.

Canciones como Hiri, Madagascar o Hasta mañana sonaron durante una hora y media en el auditorio de Cuenca, con un importante aforo y un sofocante calor. El concierto rebosó buena música, buen humor y mucho ritmo. Kepa demostró su habilidad con la trikitixa; pero también con las seis panderetas de distintos tamaños que tocó. Mostró como cualquier instrumento, por muy deteriorado que esté, mantiene su latino. Sacó una pandereta centenaria, rajada, que su abuelo tocaba y que mantiene su sonido, y su latido centenario, a pesar de estar rasgada.

También tocó la txalaparta, ese instrumento de percusión vasco con un sonido que recuerda a lo tribal; y la tocó acompañado de un miembro de la banda de música, Samuel. Y también sopló una alboka, que puede ser la versión vasca del didgeridoo australiano, con seis notas y con respiración circular, demostró que se puede inspirar y soplar aire a la vez.

Al final el clima de familiaridad creado por Kepa, que ha dedicado su último disco “Maletak” a las fundas de sus instrumentos, contagió a todos los presentes, que corearon con sus palmas las últimas canciones. En el poco tiempo que ha estado en Cuenca, ha sido capaz de acoplar sus acordes a los de la banda de música, y reconocer personalmente con sus nombres a los músicos que le acompañaron.

Faltó un bis, pero el calor sofocante en el escenario creo que fue la razón por la que Kepa no volvió a salir al escenario. A pesar de los apasionados aplausos del público al final, se apiadó de los músicos de Cuenca y evitó un desfallecimiento de estos que iban uniformados con sus mejores galas.

Pronto le volveremos a ver por el Estival o por Cuenca, y mientras seguiremos disfrutando de sus discos; y también de los próximos acontecimientos de esta ciudad, como la llegada de la exposición de Ai Weiwei.

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