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¿Para qué sirven los debates electorales en televisión? [Parte 2]

El debate de ayer comenzó con los participantes más risueños que el día anterior, pero solo era el preludio de un debate con mucha mayor intensidad. Y efectivamente, el de TVE fue el aperitivo, y el de Atresmedia ha sido el plato principal con postre. No solo por el tiempo que duró, 125 minutos, y por los temas abordados sino también por los 9.477.000 millones de espectadores y el 48,8% de cuota de pantalla.

Fue un debate con una dinámica más periodística guiado por pregunta-respuesta-repregunta, que ayudó a clarificar las ambigüedades de los participantes; además la variedad de los temas tratados fue más amplia. Sin embargo, el formato también conlleva sus desventajas como que se reavivaran los temas cuando habían pasado al siguiente, lo que lo hizo menos ágil y largo; y la imposibilidad de poder ir viendo los tiempos de uso de la palabra de cada participante, que desequilibra el diálogo.

Dos ideas que hay que repensar de cara a futuros debates electorales: Leer y hablar a la vez debería estar penalizado porque no facilita que se genere debate y entendimiento. Y los tribunales no pueden ser el parapeto para no responder a las preguntas.

En el debate de ayer predominaron más: datos, mentiras, bronca y sarcasmo frente a ejemplos, verdades, respeto, propuestas y diálogo. Creo que el debate no tenía como objetivo a los indecisos sino a los convencidos, y por ello puede llegar a promover la abstención el próximo domingo.

Por lo escuchado ayer, parece que en algunos temas han estado de acuerdo durante la legislatura, pero no han llegado a comprometerse con los ciudadanos para sacarlos adelante: será porque necesitan el protagonismo de haberlo conseguido solos o porque realmente hay muchos matices para el acuerdo y la negociación.

El domingo nos toca a todos los mayores de 18 años ir a ejercer nuestro derecho a elegir a nuestros representantes, salvo los que han podido votar ya por correo. Y entonces podremos volver a analizar la utilidad de los debates con los resultados sobre la mesa.

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