Inicio Opinión ‘The last Dance’ del Incarlopsa Cuenca con miras a Europa

‘The last Dance’ del Incarlopsa Cuenca con miras a Europa

El domingo a las 17.00 horas en ‘El Sargal’ y ante el Bada Huesca, el Incarlopsa Cuenca tiene otra cita con la historia. Un día en el que podría entrar a Europa y para ello depende de sí mismo tras una segunda vuelta sobresaliente, donde solo le supera en puntos el Barça y el Fraikin Granollers.

Será el último baile de varios jugadores que han anunciado su marcha como los casos de Thiago Alves, Martín Doldán, Samuel Ibáñez y Davide Bulzamini. Aunque era el momento de poner ‘The last Dance’ por lo que pueda pasar y por si el año que viene de nuevo hay que hablar inglés por donde vaya el equipo y la afición, la que no deja nunca solo a los suyos y ese el el orgullo y el honor del club. No hay nada más que ver a los desplazados de la Furia Conquense el pasado sábado a Valladolid, fueron en busca del milagro de las carambolas y se dieron.

Bien, pues el domingo llega el último baile de esta temporada, y pese a ser complicada la asistencia para muchos por haber puente en la capital conquense al juntar el Día de Castilla-La Mancha y la Virgen de la Luz, muchos ya han ‘apañado’ sus vacaciones para estar, porque de nuevo se escribe un renglón en ese libro de la historia del club que muchos tenemos demasiado reciente.

Será la quinta vez que se la juegue a un partido el entrar en Europa. Recuerden: en 2017 no salió por un gol y por un punto ante el Helvetia Anaitasuna, un año después se consiguió ante precisamente el Bada Huesca, y se repitió en Alicante al llegar a la final de la Copa del Rey en 2019. Un año más tarde, de nuevo lo rozaron al no llegar a la final y caer en una dura semifinal ante Benidorm con una prórroga más que dura.

Pues ha llegado la quinta y ha llegado cuando menos se pensaba, cuando en diciembre se miraba para abajo y se deseaba que ganaran los equipos punteros. De buenas a primeras se cambió y Logroño o Benidorm se habían convertido en rivales directos. No sé si es la mejor o la peor, pero sí la más sufrida. Ahora llega el momento de recordar derrotas como la de Torrelavega, o en Copa del Rey en Burgos donde yo pude ver a jugadores llorando por su camiseta y por el orgullo que representaban. Era tocar fondo, era levantarse o morir.

Y se levantaron. Llegó enero y los ánimos eran los de luchar y pelear, donde a Lidio Jiménez le tocó cambiar varias cosas, algunas de gran importancia, otras parecían insignificantes, pero todas sumaban y TODOS los jugadores volvieron a creer que se podía y que se quería.

Ganar en Benidorm fue alivio, el empate ante Anaitasuna un «nos quedamos cerca», el triunfo en Cangas fue corazón, se peleó ante el Barça, se sufrió para ganar en Antequera y se cogió oxígeno con un triunfo ante Sinfín. En ese momento las matemáticas decían que estabas casi salvado, pero que quizás te quedabas en tierra de nadie hasta el final de temporada.

Pero tras visitar León y caer en un partido disputado, Logroño, Nava, Irún y Puente Genil se convertían en equipos derrotados por Cuenca, que se metía en puestos europeos con la erupción de jugadores como Nazaré o Sergi Mach, quienes mostraban sus mejores versiones en partidos memorables o un recién llegado Nacho Pizarro que dio la vida al equipo en defensa con su garra.

Cuenca había llegado, y lo había hecho a base de trabajo y de mucho sufrimiento. El deporte también es eso, tocar fondo y levantarte para seguir creyendo, y eso empujados por una afición que siempre estuvo ahí y donde en algunos casos las criticas llegaron, es algo normal y justo cuando son para crecer. A las otras, las que son para otro tipo de asuntos, hace tiempo que ni se escuchan ni se les presta atención.

Toca el baile final en una temporada que ya es sobresaliente, pase lo que pase el domingo, pero que puede ser el éxtasis total, donde también se debe despedir con honores a los que se marchan. A un Thiago Alves que llegó siendo un niño y se va tras marcar una época en Cuenca donde quizás ha sido el mejor jugador que vistió esta camiseta. A Doldán, quien ha demostrado ser de los mejores pivotes que ha pasado por Cuenca, donde también ha marcado una época y ha reído y sufrido como nadie. A Samuel, quien llegaba para cumplir su segunda etapa en un Cuenca que siente como su casa y con el que se ha disfrutado de grandes tardes con sus paradas, o Bulzamini, quien solo ha estado dos años, pero que se ha ganado el respeto y la admiración de todos, con un crecimiento sobresaliente en defensa, que lo hacen ser de los mejores de la liga. ¡Honor a todos ellos!

De las lágrimas y sufrimiento se ha pasado a esto, de las noches sin dormir a poder abrazar la almohada de manera tranquila, del vamos a salvarnos a luchemos por Europa. El trabajo siempre estuvo ahí, pero tardó en dar sus frutos. El domingo Cuenca debe demostrar que quiere a un equipo jugando por el continente y TODOS los jugadores y cuerpo técnico se lo merecen.

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