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La historia de un REBI Cuenca al que se le valorará su paso por Europa más en el futuro que en el presente

La tercera aventura del REBI Cuenca en competición europea se acabó este pasado sábado en Silkeborg, esta vez más corta que en las ocasiones anteriores, donde llegó a la fase de grupos al tener que pasar solo una eliminatoria y con rivales más acordes que el potente rival danés.

Se terminó y quizás no se disfrutó como tocaba, ya que por un lado la fecha no acompañaba, por otro quizás hemos dejado de valorar el jugar competición continental, a los que seguro que hay que añadir otros aspectos que ha hecho que se haya quedado en más descafeinada que en épocas anteriores.

Pero lo que sí es cierto es que tres clasificaciones europeas en cinco años los pueden alcanzar muy pocos equipos de la Liga Asobal. Clubes como Ademar León o Logroño no lo han conseguido esta temporada, pese a que los riojanos hayan terminando yendo con una wild card, clubes con un presupuesto e instalaciones superiores, pero que en la pista no han mejorado los resultados de un Cuenca que siempre podrá contar que estuvo tres veces paseándose por Europa.

La primera tras pasar a grupos eliminando al Bocholt y jugando con equipos como Oporto, Holstebro o Constanza; la segunda vez dejando fuera en la eliminatoria al Alpla Hard para jugar en grupos ante Nimes, Rhein-Neckar y de nuevo el Holstebro. Teniendo en esta ocasión la mala suerte de acabarse la competición por la pandemia, estando entonces las opciones más que abiertas para haber pasado de ronda.

Y en esta tercera con la aventura danesa en Silkeborg, donde acudieron alrededor de 50 conquenses encabezados por la Furia. Una afición que volvió a ser ejemplar dejando asombrados a los locales y mostrando su huella una ocasión más, aunque más corta que en anteriores.

Tengo que decir que es un orgullo ir a otro país y mirar a la grada para ver a conquenses con el escudo de la capital, quienes no dejan de animar y cantar por los suyos. Es admirable lo que es capaz de arrastrar el Ciudad Encantada y cómo lleva el nombre de Cuenca por el viejo continente, donde les explicas a pueblos como Silkeborg en qué lugar se encuentra la ciudad de las Casas Colgadas.

Siempre podremos contar los años que está viviendo el REBI Cuenca, que seguro se alargarán, porque el año pasado fue muy costoso entrar y muy rápido se han quedado fuera, pero tengo la certeza que ya está en la mente de todos el buscar el billete para el 2023, donde querrán de nuevo clasificarse los de Lidio Jiménez para recorrer kilómetros con el escudo de Cuenca, con una afición que grita eso de «#NuncaSoloCaminarás».

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