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Las pioneras del fútbol sala en Sisante

El pasado 20 de agosto el deporte femenino español consiguió uno de sus mayores logros históricos al ganar el Campeonato Mundial de fútbol. Algo que era impensable hasta hace muy poco lo ganaron 23 grandes futbolistas que han roto barreras y han hecho historia. Para que este gran éxito haya sido posible hubo unas luchadoras incansables que empezaron a jugar al fútbol cuando la discriminación de la mujer era tremenda, que no se rindieron y siguieron jugando a pesar de todas las trabas que tenían. Y gracias a ellas esta selección española ha podido ser campeona del mundo.

            En nuestro pueblo hubo también unas pioneras, unas chicas que empezaron a jugar al fútbol sala cuando no había ni campeonato provincial ni nunca se había organizado nada para ellas.

            Fue en el curso 1992/93 cuando el colegio Fernández Turégano de Sisante pudo inscribir dos equipos femeninos en el Campeonato Provincial de Deporte Escolar en fútbol sala, uno de la categoría alevín y el otro infantil. Y esas jugadoras fueron las pioneras en nuestro pueblo, las que abrieron camino para que otras chicas pudieran después jugar al fútbol sala sin discriminación alguna.

            Para poder entender lo que este hecho supuso tenemos que irnos treinta años atrás, cuando todo era muy diferente en nuestro país, tan diferente que incluso estaba en vigor la EGB el sistema educativo que regía en esos momentos y que hacía que los alumnos estuvieran en la escuela hasta 8º de EGB, es decir hasta los 14 años y no como hasta los 12 como ahora. También en aquellos años el deporte femenino no tenía la fuerza que tiene actualmente, las chicas eran más reticentes a practicar algún deporte, entre otras cosas porque tenían más trabas y no se fomentaba su participación.

            En el colegio público “Fernández Turégano” de Sisante se fomentaba entre sus escolares el deporte escolar, impulsado por dos maestros del centro, Manuel Ruiz-Gómez, maestro de Educación Física, y Manuel Martínez, director del colegio, que se encargaban absolutamente de todo, empezaban incluso haciendo las fotos a los que querían participar, para las fichas que tenían que llevar a las competiciones, una por cada deporte. Organizaban los entrenamientos los viajes y los partidos.

            Y fomentaban la práctica del deporte escolar porque estaban convencidos de que favorecía al alumnado en su desarrollo integral como personas, no solo por el desarrollo físico, cuyo beneficio es indudable, sino por lo que supone de socialización, compañerismo, espíritu de sacrificio o esfuerzo.

            Las chicas tenían además una dificultad añadida, como la participación era inferior los desplazamientos solían ser bastante más largos pues tenían que jugar contra los equipos inscritos que eran pocos y podían ser de localidades muy lejanas mientras los chicos siempre jugaban contra otros pueblos de la comarca porque  había mucha participación.

            También consideraban prioritario el que las chicas participaran sin ningún tipo de discriminación. Así el colegio tuvo equipos de atletismo, campo a través, bádminton, baloncesto y balonmano (ocasionalmente), tenis de mesa y voleibol tanto masculinos como femeninos. Pero las chicas se veían discriminadas por no poder jugar al fútbol sala, algo que sí hacían sus compañeros chicos. Por eso los maestros insistieron a los organizadores del deporte escolar para que ellas también pudieran jugar a ese deporte.

            Por fin en el curso escolar 1992/93, hace ya algo más de treinta años, la organización del deporte escolar convocó por primera vez el fútbol sala femenino en las categorías alevín e infantil.

            Pero esa primera liga femenina no fue oficial para los organizadores, la comisión provincial del deporte escolar, ya que el equipo infantil de Sisante ganó la competición pues resultó vencedor ganando claramente sus dos partidos contra el equipo del colegio Nuestra Señora de las Mercedes (las Mercedarias) de Tarancón. Tan solo dos equipos se inscribieron en esa primera liga provincial infantil femenina. Pero no se le reconoció como equipo campeón provincial al no entregársele ningún trofeo ni darle el derecho a participar en el Campeonato Regional porque alegaron que no había más equipos en las demás provincias.

            Este equipo infantil ganó luego las ligas cadetes de los dos años siguientes aunque no pudo jugar ningún partido al no haber más equipos inscritos en la provincia de Cuenca. Sí jugó en 1995 un partido ante un equipo de Albacete al reconocer los organizadores de las competiciones escolares que había equipos femeninos en esa provincia. Ese partido se perdió con el equipo representante de la provincia de Albacete. Se jugó en la capital albaceteña, junto a los equipos ganadores de las categorías alevín e infantil femenina que eran de Villanueva de la Jara y después se invitó a los equipos a cenar en el hotel Los Llanos. Las jugadoras sisanteñas notaron mucho el llevar dos años sin jugar ningún partido y estuvieron reforzadas por algunas jugadoras del equipo infantil porque algunas no pudieron ir a ese partido. Y tampoco tuvo ninguna oficialidad como Campeonato Regional aunque sin duda fue el primero que se jugó.

            El equipo alevín fue tercero en esa primera liga provincial y las chicas siguieron jugando luego en sus dos años siguientes en la categoría infantil. No siguieron haciéndolo en cadetes porque ya se iban al instituto, en este caso a San Clemente la mayoría y eso dificultaba mucho el poder continuar con el deporte; casi todas abandonaban la práctica deportiva al terminar el colegio, con algunas excepciones que eran sobre todo en deportes individuales.

            Sin duda alguna estas diecisiete entusiastas jugadoras abrieron camino en Sisante para que luego las demás chicas que les siguieron pudieran jugar también al fútbol sala. Y hubo bastantes generaciones más que lo hicieron, teniendo como referencia a estas compañeras. Estas chicas hicieron historia en el deporte local sisanteño y treinta años después es justo reconocérselo.

            Y así lo ha hecho el ayuntamiento de Sisante al distinguirlas el pasado domingo 10 de septiembre en su gala anual del deporte de Sisante, organizada por la concejalía de deportes mediante su concejal Ismael Coronado, al entregar una medalla conmemorativa a cada una de las jugadoras y un bonito trofeo de cerámica (réplica del ayuntamiento del pueblo) a cada equipo.

            Treinta años después las jugadoras y los entrenadores pudieron volver a reunirse, en un acto muy emotivo que trajo muchos y muy bonitos recuerdos a todos.

            Aquellas pioneras del fútbol sala en Sisante fueron:

  • Categoría alevín (las pequeñas): Amparo, Araceli, Cristina, Lorena, Mónica, Patricia, Puri y Vanesa.
  • Categoría infantil (las grandes): Ana Belén, Beatriz, Luisa, Mari Carmen, Raquel, Rosa, Sonia, Victoria y Yolanda.

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