La temporada 25/26 se avecina emocionante para los rojillos. Lo cierto es que no han tenido tiempo para relajarse entre temporada, puesto que la incertidumbre con el Obispo Laplana y sus eternizadas obras les ha traído por la calle de la amargura. Eso sí, el entuerto parece ya solucionado, después del compromiso del Ayuntamiento de Cuenca de concluir los vestuarios en una fecha próxima, acuerdo trasladado a la Federación de Fútbol de Castilla-La Mancha que permitirá jugar a los rojillos en este campo.
Más allá de esta problemática, todo lo que rodea al San José Obrero en estos momentos es optimista. Hay una renovación importante de la plantilla, con futbolistas que han llegado procedentes desde el filial del Conquense (varios de ellos, con pasado rojillo) o incluso algunos que han subido desde el Ciudad Encantada u otros clubes juveniles de la ciudad. Una mezcla de juventud con veteranía (futbolistas como Manzano o Kameni siguen debido al buen ambiente del equipo) que espera mejorar el rendimiento de la temporada pasada, en la que se salvaron en la última jornada.
«Creemos que va a ser un año muy bonito», afirma el presidente del club, Luis Miguel López, quien se muestra ilusionado por el equipo. «Tenemos jugadores jóvenes, aunque con varios años de experiencia en la categoría, que deben dar un paso al frente», asegura en relación con la plantilla, que a pesar de su corta edad en general, hay futbolistas que llevan ligados a los rojillos desde su salida de juveniles. «Queremos no sufrir tanto», anhela Luismi en relación con la permanencia.
Para ello han vuelto a confiar en Adrián Algarra y Jesús Lozano, primer y segundo entrenador. Ambos tuvieron que lidiar con una plantilla diferente, con varios futbolistas extranjeros que tardaron en acoplarse, pero la paciencia suele ser habitual en los rojillos, ya que la directiva les mantuvo en el cargo a sabiendas de que el mal inicio se compensaría en la segunda vuelta. Y así fue, tras el parón navideño mejoraron los registros de los obreristas para firmar una salvación que parecía complicada a principio de liga.
«Contamos con jóvenes talentos que, seguro, van a destacar mucho esta temporada», destaca el presidente del club, muy contento por cómo ha empezado la pretemporada y el compromiso que están mostrando. Eso sí, le preocupa el desarrollo de la misma, tras la suspensión de los dos primeros partidos que iba a jugar en casa al no poder contar con operarios municipales en las respectivas instalaciones (Fuensanta y Tiradores). «Nosotros hemos puesto horarios acordes con esta época del año y con años anteriores, y las alternativas que nos ofrecían eran mediante favores personales de algún empleado municipal», lamenta el presidente, que incidía en que «nos queda dignidad y orgullo como para tener que hacer la ola a un empleado por hacer un favor». En este sentido, el máximo mandatario del San José Obrero recalca que «jugamos y pedimos porque pagamos, no hay otra».
De momento, solo han podido jugar un amistoso, en Alovera, donde perdieron 2-1 aunque dejaron muy buena imagen y solo dos errores puntuales les hizo volver con derrota.
Gente joven también en la directiva
El San José Obrero es un club humilde, casi familiar, donde todos sus representantes acostumbran a haber pasado incluso como jugadores. Para este año, hay dos novedades en su directiva que hasta hace apenas unos meses eran referencia dentro del campo. «Perdemos mucho sin ellos, porque ya no es cómo jugaban, sino todo lo que ayudaban a sus compañeros, pero ahora seguirán ayudando al Obrero desde otras parcelas», señala Luismi López en referencia al meta Mantecón y al central Rufo, ambos pilares en conseguir la permanencia y que han decidido dejar el equipo -Rufo sigue en la práctica deportiva, al enrolarse en el FS VivoCuenca-. Eso sí, su amor por el San José Obrero les ha hecho continuar como directivos en busca de ayudar en la medida que pueden.




































































