El FS VivoCuenca cerró su etapa en Segunda B con una derrota por 1-2 ante el CD La Nucía FS, en un partido cruel que reflejó a la perfección lo vivido durante toda la temporada: dominio, ocasiones y falta de acierto, castigados con la máxima dureza en el tramo final.
El conjunto conquense, que se despedía de la categoría de bronce del fútbol sala nacional, ofreció una imagen competitiva y valiente, pero volvió a pagar caros pequeños errores y, sobre todo, su falta de puntería. Hasta en dos o tres ocasiones el balón se estrelló en la madera, mientras que otros tantos disparos fueron repelidos prácticamente sobre la línea por la defensa alicantina.
El encuentro comenzó con un Vivo Cuenca contenido, replegado en su campo y analizando a un rival con mucha calidad individual, con nombres como Mateo, Jorge o su capitán, Manuel García, además de su capacidad para alternar con el portero-jugador. Poco a poco, los de Manolo Moya fueron soltándose y generando peligro, especialmente a la contra.
Las primeras ocasiones claras llegaron en botas de Valen, con un potente disparo desde unos nueve metros que sacó el portero rival con el pie, y de Peñu, cuyo remate se estrelló en el poste. Sin embargo, sería La Nucía quien golpearía primero en una de sus escasas llegadas, aprovechando una transición en superioridad para batir por bajo a Mario Gómez y hacer el 0-1.
Lejos de venirse abajo, el Vivo Cuenca continuó insistiendo, acumulando llegadas con protagonismo para Raúl, Alvarito, José y Budia, pero sin encontrar premio. La falta de acierto volvió a ser determinante, con disparos que se marchaban por poco o que encontraban nuevamente la madera. Así se llegó al descanso con mínima desventaja.
Tras el paso por vestuarios, el partido se abrió en un intercambio constante de ocasiones. Alberto Latorre, bajo palos en la segunda mitad, respondió con solvencia a las llegadas visitantes, mientras el Vivo Cuenca seguía rozando el gol. Valen estuvo a punto de lograrlo con un disparo desde su propio campo al ver adelantado al portero, pero el balón se estrelló en el travesaño cuando ya se cantaba el empate.
La más clara llegó en un barullo dentro del área en el que Budia remató y, tras tocar el portero, el balón quedó a centímetros de la línea, siendo finalmente despejado por la defensa. El gol se resistía, pero acabaría llegando. En una acción de presión alta, el Vivo Cuenca provocó un penalti que Budia transformó para hacer el 1-1, un tanto más que merecido por lo visto sobre la pista.

Con el empate, el partido mantuvo un ritmo alto, con un Vivo Cuenca que siguió buscando la victoria y un La Nucía que también generó peligro, destacando un disparo de Mateo a la escuadra que obligó a lucirse a Alberto.
El desenlace, sin embargo, fue devastador para los conquenses. A falta de apenas unas décimas, una acción defensiva acabó señalándose como sexta falta, concediendo un doble penalti a La Nucía. Mateo no perdonó y anotó el 1-2 definitivo con apenas seis décimas por jugar, dejando sin tiempo de reacción a los locales.
Un final cruel para el FS VivoCuenca, que mereció mucho más en su último partido en la categoría, pero que vuelve a evidenciar la dinámica de una temporada marcada por la falta de eficacia en momentos clave. El conjunto conquense dice adiós a Segunda B tras un año complicado, en el que, pese a las dificultades, ha demostrado capacidad para competir ante rivales de alto nivel.
Ahora, el futuro pasa por levantarse, reconstruir y volver a ilusionar a una afición que, una vez más, estuvo al lado del equipo en El Sargal.
































































