La jornada 28 deja una fotografía cada vez más nítida en el Grupo 5. A falta de seis jornadas, ya no se trata solo de sumar puntos, sino de confirmar tendencias. Y esta semana ha servido para hacerlo con crudeza.
El empate de CF Intercity y la derrota de Orihuela CF han tenido un impacto mucho mayor que el resultado en sí. Dos de los mayores presupuestos de la categoría, diseñados para competir por el ascenso, se quedan virtualmente fuera de la lucha por el playoff. No es solo la distancia en la tabla, es la sensación: ninguno de los dos transmite ahora mismo capacidad para encadenar una reacción real. La temporada, en su caso, empieza a pesar más que las expectativas.
Por abajo, la clasificación también empieza a perder incertidumbre. Equipos como CD Quintanar del Rey, UD Yugo Socuéllamos o Rayo Vallecano B siguen sin dar ese paso adelante que exige la permanencia. Jornada a jornada, la brecha se hace más evidente y el descenso deja de ser una amenaza compartida para convertirse en una realidad cada vez más localizada. No es definitivo aún, pero sí empieza a parecer inevitable para varios de ellos.
Uno de los grandes movimientos de la jornada lo firma el CD Coria, que con su victoria asalta los puestos de playoff, superando directamente al Tenerife B. En un tramo donde cada punto pesa el doble, el Coria llega en el mejor momento posible, aprovechando las dudas de sus rivales y metiéndose de lleno en la pelea por el ascenso.
En la zona alta, el empate del Rayo Majadahonda refuerza una sensación que ya no es puntual. El líder sigue siéndolo, pero cada vez con menos autoridad. Su ventaja se sostiene, pero su rendimiento ya no intimida, y eso abre la puerta a quienes vienen por detrás. No es tanto lo que pierde en la tabla, sino lo que pierde en percepción: ya no parece inalcanzable.
En ese contexto, la UB Conquense continúa consolidando su posición con una madurez competitiva notable. El empate ante la UD San Sebastián de los Reyes no es brillante, pero sí valioso. En un tramo donde otros fallan, mantener la regularidad se convierte en un activo diferencial. Sin grandes focos, pero con una línea constante, el Conquense se mantiene firme en playoff y preparado para aprovechar cualquier duda de los de arriba.
La jornada deja, en definitiva, un grupo que empieza a ordenarse de verdad. Los aspirantes se reducen, los de abajo se identifican y el líder ya no parece tan sólido. Y en ese escenario, lo que marca la diferencia ya no es solo el talento, sino la capacidad de sostenerse cuando todo aprieta.

































































