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Fran “no pasa de moda”, se “abraza” a Masterchef por “un vaso de medida” y asigna a Jordi Cruz un “churumbel”

Francisco Martínez está de moda en Masterchef. Literal y figuradamente. Además de ser uno de los favoritos del público en esta edición, el conquense hizo su incursión en el mundo de la alta costura en el quinto programa.

Con unos comensales de etiqueta, como los jueces de Maestros de la Costura Raquel Sánchez Silva, Lorenzo Caprile, María Escoté y Palomo Spain, Fran volvió a mostrar su espontaneidad y sencillez, preguntando por su outfit y la combinación de los colores de su cinturón y su pantalón.

Quiere aprender el conquense en toda su extensión y, al tiempo que saca toda su capacidad culinaria de su alma, se mete a todo el público en el bolsillo. “El negro combina con todo” le dijo riendo Pepe Rodríguez. Pero no cuadra ni con su delantal ni con su futuro en el programa que rechaza ese color en todas sus mixturas.

Por ello, cuando en la prueba de exteriores el calamar de su equipo pintaba más bruno que el veredicto, Jordi Cruz se le acercó para que fuera el conquense el que se pusiera con ello. “Un tío con sentido común como tú, debería ser el que lo hiciera” le dijo.

Capitán espontáneo para mantener el barco a flote en la tempestad

Lo que sí se puso negro fue el propio Fran con Ofelia en la primera ocasión en que se le ha visto enfadado en lo que va de edición. Tuvo que coger las riendas en medio del caos y afrontar la capitanía para intentar solucionar el desastre que reinaba en su equipo.

Levantó la mano cuando la flecha de los que le rodeaban se bajaba y le tocó mandar al “mejor mandado” tal y como le definió Jordi Cruz. “Te quiero ver no solo trabajar como lo haces siempre voluntarioso, te quiero ver mandar” le dijo el catalán. “Ya era hora” le contestó él.

Asumió una responsabilidad que no le tocaba y aun así se culpó del trabajo que tenían que haber hecho otros. En el día más gris, no brilló desde la retaguardia como acostumbra, pero puso luz en la vanguardia cuando la tempestad estaba más encima. Sacó todo su carácter para reconducir el barco en la marejada y se vio a un Fran que abandonó las calderas para ponerse al frente del navío.

Sin embargo, sintió vergüenza el conquense por el servicio fruto principalmente de su autoexigencia mientras sus compañeros se hinchaban de orgullo. No pudo ser el faro que Jordi Cruz cuando le dijo: “Tú no crees en ti”. Pero al mismo tiempo le puso como ejemplo para el resto al estar Fran al borde de las lágrimas y ellos tan tranquilos.

Él no cesa en su empeño de demostrar y de superarse a sí mismo y grabó a fuego las palabras de ánimo que el chef catalán le dedicó: “Que Jordi Cruz me diga que confía en mí a mí me da muchísima motivación y no quiero fallarle. Para mí esto es la oportunidad de mi vida y no puedo desaprovecharla».

“Churumbel” para Jordi Cruz y “abrazos varoniles”

Como es conocido como “el bebecito” de la edición en redes sociales, hizo honor a su mote preguntando a Jordi Cruz por sus “churumbeles”. Fran, como una buena salsa, no se corta y fue directo a la hora de preguntar al chef si estaría interesado en tener hijos en el futuro. “Estás en una edad ya oportuna” le dijo al cocinero catalán considerando además que su tesitura le favorecía ya para lanzarse a ser padre.

El conquense hace cuenta hasta en el tema de la descendencia y calculó los costes de los hijos echando “números de obrero” lo que provocó las risas de Jordi Cruz. Todo esto venía de la reticencia de Fran a dar abrazos a las mujeres por lo que pueda pensar su mujer: «Yo soy una persona muy clásica así que un abrazo varonil bien, pero un abrazo femenino ya lo considero de otra manera» reconocía Fran pensando en la hipoteca, los niños y la cuenta bancaria.

Salvado por “un vaso” como “tarifa estándar”

Después de todo, tuvo que ir irremediablemente a la prueba de eliminación y se vio con un pie fuera con su “aprovechamiento de cordero” que el jurado consideró plano, insulso y poco arriesgado. Un guisito poco llamativo que le habría apartado de las cocinas de Masterchef si no hubiera sido porque Alicia quemó su olla y su última bala en el concurso.

Se libró Fran por los pelos pese a que da la sensación de que se le eriza el vello en cada momento que pasa en el programa. Se quedó por un vaso de medida, la misma que él usa al más puro estilo casero y como “tarifa estándar” para confeccionar sus platos.

Por tres cabellos, no se vio con una pata fuera por culpa de un vaso. Medidas que no existen pero que fueron indicadores del sufrimiento hasta el último minuto por su continuidad una semana más.

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J.I. Cantero