Después de dos empates seguidos sin goles para los de Iván Rubio, este sábado abrieron el bote de las esencias para ganar un encuentro cargado de tantos y de emoción, que les sirve para poder soñar con mantener la categoría con 40 puntos en su haber.
El mérito de los blanquinegros está siendo estratosférico, jugando ante algunas de las mejores canteras del fútbol español y manteniendo el tipo en cada encuentro.
Esta vez se enfrentaban a un Alboraya que está entre los cinco primeros clasificados y que acumulaba cinco encuentros sin recibir un gol. Por lo que su entramado defensivo, con cinco atrás, era a priori complicado de poder sobrepasar.
Pero no hay límites para los conquenses ni para un Jesús, que está de dulce y que está llamado a ser uno de los jugadores de presente y futuro de Cuenca. En el minuto tres se sacó un zurdazo desde fuera del área para poner el 1-0, sin que nada pudiera hacer José.
Era un gran comienzo de los locales, ante un equipo con gran poderío físico, que contaba con la calidad de Martín y Jacobo en punta de ataque y con el peligro en cada córner y saque de banda, donde Nacho se hacía responsable de cada acción de este tipo.
Pese a ello, el Conquense se mostraba tranquilo, hasta que en el minuto 14 un error de Rubén supuso que Martín pudiera empatar a bocajarro, aunque el propio cancerbero enmendó su error para hacer una gran parada que terminó en córner. Esa juagada, en el minuto 14, continuó hasta un saque de banda, que puso en el área Nacho para que Martín, que había errado antes, empatara peinando el balón.
Buscó deshacer de nuevo las tablas la Balompédica, y para ello tuvo dos ocasiones de Ribas, la primera tras un error del portero en la que el punta remató y sacó un defensa bajo palos, y poco después, tras un pase por arriba de un excelente David, donde intentó la vaselina con todo para él, yéndose el balón alto.
Tras esas acciones, los de Alboraya vieron el peligro de tener la defensa adelantada, por lo que volvieron a dar un paso atrás en busca de balones largos una y otra vez, pero sin crear ocasiones por parte de ningún equipo. Lo único que sucedió de ahí al descanso, fue un lanzamiento desde tres cuartos de campo de Martín que se fue al larguero, quedándose muy cerca de sorprender a Rubén.
Segunda mitad
La segunda parte comenzó con un Conquense que lo intentaba más, y que tuvo su primer acercamiento en el minuto 49 con un centro envenenado de Agus. La respuesta de los valencianos llegó un minuto después con un lanzamiento de Nacho al primer palo, donde se tuvo que emplear a fondo Rubén para evitar el 1-2.
Algo que no pudo hacer en el 70′, cuando un saque de esquina a favor del Conquense, terminó en un error y una contra definida a la perfección por Jacobo, que venía avisando durante todo el choque de su calidad y su peligro.
Con el 1-2 decidió mover el banquillo Iván Rubio a Eric y Marquetes, dos de los que cambiaron el choque. El primero fijando a la defensa y siendo más vertical, y el segundo para tener el balón y crear peligro. Aunque quien puso el 2-2 fue uno que ya estaba en el campo, y por el que cada vez que pasa el balón por sus botas, sucede algo. Esta vez hizo magia en el 79, cuando una falta escorada la puso a toda la escuadra para el deleite de los presentes.

Sonaban tambores de guerra, los de la afición blanquinegra, que se volcó con los suyos en busca de la remontada, algo que logró a tres minutos del final, cuando un balón peinado por el recién ingresado en el campo Deivid, terminó en las botas de Eric, que no perdonó y puso el 3-2 final. En esa jugada se quedaba con uno menos el Alboraya, al ver Nacho la roja por protestar.
El Conquense con uno más supo controlar los últimos minutos, brindando una victorias importantes a los suyos, un triunfo que les hace soñar con la salvación, estando fuera de los puestos de descenso a la espera de los resultados de sus rivales directos.


































































