La afición a los juegos de mesa es más grande de lo que muchos creen. Tableros, dados, naipes o juegos de rol, son el medio perfecto para que diferentes grupos de personas se reúnan a pasar un buen rato, socializándose y divirtiéndose a partes iguales.
Esta es la razón de ser de la asociación conquense Dados Colgados, cuyo objetivo es juntar a los aficionados a este pasatiempo para crear una comunidad de jugadores. El colectivo nació en enero de la mano de Rubén Nielfa y Vanessa Aragón, una pareja de aficionados a los juegos de mesa. Rubén y Vanessa siempre se han juntado con amigos para jugar, pero tuvieron la idea de abrir la partida a más jugadores.
Su espacio de reunión es el Centro Joven y allí convergen personas de muy distinto origen y edad en un ambiente colaborativo y lúdico. El procedimiento es sencillo: los diferentes participantes llevan un juego de mesa para que los demás lo jueguen y así todos conozcan el mayor número posible.
Entre los juegos a los que ya han dedicado partidas, se mezclan la tradición y la modernidad. Todavía mantienen el Katán o el Carcassonne pero lo mezclan con otros de cariz más moderno o más desconocidos. Asimismo, en estos juegos se combina el apartado lúdico con el fomento de competencias sociales e individuales: “En algunos de ellos se trabaja la gestión de recursos, la comunicación, las habilidades sociales u otros apartados que ayudan al jugador a crecer también como persona” dice Nielfa.
En este sentido, el creador de la asociación destaca los valores que desde la asociación promueven: “Cuando jugamos el conocimiento entra mejor y nosotros trabajamos la colaboración, el compañerismo o incluso la escucha activa en los juegos donde uno habla y tú tienes que escucharle para resolver el enigma”.
En estos juegos se puede construir un aviario, administrar el capital para gestionar una fábrica o incluso preparar un plato de cocina: “Los juegos han cambiado mucho, tú antes le dabas 50 vueltas al tablero de la oca y acababas harto, ahora hay un desarrollo de historias y habilidades en torno al juego”.
Otros de los elementos que se combinan son el digital y el analógico. Desde Dados Colgados apuestan por el juego presencial, pero el confinamiento ha obligado a trasladarse al entorno red. Por otro lado, algunos de los juegos mezclan la presencia física con contenidos digitales: “En algunos juegos utilizamos periódicos de época que tenemos colgados o hacemos una scape room virtual, pero sí que intentamos fomentar la interacción en persona. La idea es tener la tecnología como una herramienta no como un fin”.
Cada 15 días se juntan en este lugar público donde han llegado a confluir más de 20 personas de muy distintas edades: desde niños de 10 años a gente de 50. La idea de esta asociación es crear una comunidad de jugadores debido a que consideran que existe una gran afición, pero los jugadores están muy dispersos: “Hay muchos grupos de gente que juega, pero estamos muy atomizados y no hay interconexión entre nosotros por lo que la idea es establecer un punto de encuentro para que todo el que quiera jugar tenga la posibilidad de hacerlo”.
La idea a corto y medio plazo es darse a conocer para crear una comunidad de jugadores, pero a largo plazo esperan poder constituirse de una forma más personalizada: “Dentro de un tiempo la idea es tener una seña de identidad y tener un local a modo de sede social para nuestras actividades”.
En Cuenca la partida continúa de la mano de Dados Colgados. El mejor juego es compartir el tablero y esta asociación pone a disposición su tablero a todos los conquenses.





































































