Del 1 al 13 de septiembre, los yacimientos del Cerro Arenoso (Carrascosa del Campo) y Valquemado (Huete) acogen una nueva campaña de excavación paleontológica. Un equipo internacional de dieciséis investigadores, codirigido por el Dr. Ignacio A. Lazagabaster (CENIEH) y el paleontólogo conquense Dr. Fernando Blanco (Estación Biológica de Doñana, CSIC), regresa por cuarto año consecutivo a la cuenca de Loranca para seguir reconstruyendo uno de los capítulos peor conocidos de la historia de los mamíferos europeos.
La campaña se enmarca en el proyecto «Faunas en transición: excavaciones paleontológicas en Cerro Arenoso y Valquemado y el registro Paleógeno-Neógeno de Castilla-La Mancha», financiado por las Ayudas a la investigación del patrimonio arqueológico y paleontológico de Castilla-La Mancha de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.
Dos años de excavación, más de trescientos fósiles
Las campañas de 2024 y 2025 retomaron unos trabajos que llevaban más de medio siglo detenidos: la única excavación previa en Cerro Arenoso se realizó en 1970, tras el descubrimiento del yacimiento durante las obras del trasvase Tajo-Segura. En apenas dos años se han recuperado más de trescientos restos fósiles, con un incremento cercano al 80 % entre la primera y la segunda campaña.
El retrato que emerge es el de un paisaje inesperado. Casi seis de cada diez restos identificables corresponden a rinocerotoideos, entre ellos el género Eggysodon, un herbívoro de gran tamaño emparentado con los rinocerontes actuales. Los cocodrilos y las tortugas, muy abundantes en el sedimento cribado, confirman que hace unos 30 millones de años había masas de agua permanentes en la zona: un ambiente semitropical con un mosaico de bosques y láminas de agua estables. Llama especialmente la atención la cantidad de carnívoros recuperados, sobre todo nimrávidos —los llamados «falsos dientes de sable»—, muy por encima de lo habitual en yacimientos de esta edad.
En Valquemado, la limpieza del perfil expuesto deparó una sorpresa mayor: un cráneo atribuido preliminarmente a Teruelia sp., un género endémico de la Península Ibérica y clave para entender el origen de los cuernos en los rumiantes. Podría tratarse del ejemplar mejor conservado de este género hallado hasta la fecha, y ya ha sido analizado mediante microtomografía computarizada, una técnica que permite estudiar el interior del fósil sin dañarlo.
Todo el material recuperado ha sido restaurado en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. Una selección de estas piezas se incorporará a la exposición permanente del Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha (MUPA), en Cuenca.
Qué se busca este año
La campaña de 2026 amplía el trabajo en tres frentes. En el campo se abrirá una nueva cata en la parte más alta del Cerro Arenoso, donde el paquete sedimentario es mayor, mientras que en Valquemado la excavación avanzará en profundidad y lateralmente siguiendo el buzamiento de la secuencia.
El segundo frente es el sedimento. Los trabajos preliminares de lavado y tamizado dieron muy buenos resultados, y este año se procesarán de forma sistemática los sacos acumulados en campañas anteriores para recuperar los animales más pequeños del yacimiento: roedores, reptiles, aves y peces. Son precisamente estos micromamíferos y microvertebrados los que permiten afinar la reconstrucción del paleoambiente.
El tercer frente se desarrolla en el museo. El equipo revisará los fósiles de ambos yacimientos depositados en el MUPA, algunos sin examinar desde 1970, y digitalizará ejemplares seleccionados mediante escáner 3D y micro-CT para integrarlos en la colección digital del museo. Toda la información de campo y de colección se volcará por primera vez en una base de datos relacional con archivo fotográfico asociado.
A ello se suma el uso de drones para generar modelos tridimensionales y ortomosaicos del terreno, que documentan cómo cambia la superficie de los yacimientos campaña tras campaña y ayudan a interpretar cómo se formaron.
«Cada campaña nos confirma que la cuenca de Loranca es una de las pocas ventanas del sur de Europa a la transición entre el Oligoceno y el Mioceno. Aquí podemos seguir, casi sin interrupciones, cómo las faunas arcaicas dieron paso a las que conocemos hoy en día», explica el Dr. Lazagabaster. «Y todavía estamos en el principio: la probabilidad de encontrar especies nuevas para estos yacimientos sigue siendo prometedora», añade el Dr. Blanco.
Un equipo internacional y paritario
El proyecto reúne a dieciséis investigadores —ocho mujeres y ocho hombres— procedentes del CENIEH, la Estación Biológica de Doñana (CSIC), el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), el Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha y las universidades de Alcalá, Complutense de Madrid, Autónoma de Madrid, Castilla-La Mancha, Cambridge, Algarve y Johns Hopkins, además del Museum für Naturkunde de Berlín.
Ciencia, patrimonio y sociedad
Como en años anteriores, la campaña se abre al público con un ciclo de charlas divulgativas en el Centro Cultural El Silo de Carrascosa del Campo, a las 19:30 h, a partir del 2 de septiembre. Las conferencias, gratuitas y dirigidas al público general, tratarán temas de paleontología y evolución y contarán con la participación de los miembros del equipo de excavación.
Los resultados de las campañas anteriores se presentarán además en octubre en las XLI Jornadas de la Sociedad Española de Paleontología, acompañados de una contribución en Paleontological Publications.
«El objetivo no es solo científico. Queremos que este patrimonio se quede en el territorio, que se vea en el MUPA y que la gente de la zona sepa que bajo sus campos hay una historia de 30 millones de años», concluye el Dr. Blanco.




























































