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Ivi Algara: Una expulsión irrelevante para un jugador irrepetible

Valen (izquierda) e Ivi Algara (derecha). Foto: Juan Alberto Lillo

Corría el minuto 31 y el FS VivoCuenca dominaba por 5-1 a la UD Alchoyano. No dominaba el encuentro como en la primera parte, pero tenía controlado a un conjunto gaditano que buscaba recortar distancias mediante portero-jugador. En esas circunstancias, un jugador eléctrico, con cambio de ritmo, y capacidad para irse en el uno contra uno, siempre es necesario. Ivi Algara cumple todas estas características y, por eso, es normal que figure en la cancha cuando el rival utiliza esta táctica.

Decíamos que era el minuto 31 y el ala conquense se iba a la calle. Segunda amarilla tras una zancadilla clara, que nadie discutió, pero que a todos sorprendió por la decisión del colegiado. Sin ser un partido brusco, sin ser una falta grave -el rival se marchó de Ivi y en su intento por tocar el balón, le dio al pie del oponente-, el jugador se marchaba a vesdtuarios de forma prematura. El gesto del 11 azulón era claro, no comprendía ni compartía la expulsión. El FS VivoCuenca aguantó los dos minutos con uno menos y, al final, la expulsión quedó en anécdota.

El bravo ala conquense es otro de los que sale fortalecido de esta campaña. El jugador es todo un seguro de vida para el FS VivoCuenca, porque en todos estos años ha destacado por su sacrificio, por su desborde y por su capacidad para cambiar los partidos mediante acciones individuales -ya sea lanzar un contraataque, cortar un avance rival, cazar un balón suelto…-. No hay ningún jugador en la plantilla que tenga sus características y, por eso, es tan fundamental su presencia. Y es que su importancia en el equipo ha ido in crescendo y, seis años después de su llegada -es de los que se enroló en el año de fundación, allá por 2019-, celebra el ascenso a Segunda B.

El fútbol se lo debía

Él ha visto la otra cara de este deporte, la amarga en la que ni siquiera había jugadores para entrenar o competir. Formó parte de la hornada de futbolistas que defendió la elástica del Conquense B en Preferente a mediados de la pasada década, pero este proyecto se abandonó y solo el compromiso de una serie de jugadores -entre ellos, el mencionado Ivi- permitió que el filial no abandonara la competición a mitad. Fue un año difícil, tanto que Ivi se desencantó y acabó dejando esta disciplina para embarcarse en el fútbol sala.

Recaló en el Mesón El Caserío, en la Liga Local de Fútbol Sala, y lideró este proyecto de jugadores muy jóvenes entonces. Llegaron a lo más alto y compitieron por la liga con Ivi como jugador franquicia, lo que llamó la atención de los rivales. Así acabó reclutado por el FS VivoCuenca y, desde el primer día, su carácter casó con los objetivos del club. Siempre ha jugado a favor de obra, anteponiendo el objetivo global al individual -no es dado a presumir de estadísticas, aunque podría hacerlo-. Y su última demostración llegó con esa falta en la que se ‘ganó’ la segunda amarilla, sin importarle si cometer esa falta suponía dejar de jugar. Lo importante era que el jugador no avanzara y que el ascenso no peligrara.

Tras el pitido, fue de los primeros en salir a celebrarlo y su cara de felicidad bien demostró que todo este trayecto de seis años ha merecido la pena. Para él, esta travesía todavía ha sido más larga, por lo que la espera ha tenido su premio: Ivi y el FS VivoCuenca son de Segunda B.

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Alberto Val