El salón de actos de la Real Academia Conquense de Artes y Letras acogerá este martes 20 de octubre, a las ocho de la tarde, la presentación del número que dedicado monográficamente al pintor Gustavo Torner, fallecido el pasado 2025, ha editado la corporación de su revista “Académica”, presentación que correrá a cargo del que ha sido el coordinador de la publicación, el teórico y crítico de Arte Contemporáneo Alfonso de la Torre. Como siempre en las convocatorias públicas de la institución académica la entrada es libre y gratuita.
Integran la entrega un total de dieciséis colaboraciones en torno a la figura y la obra del artista que, con el título genérico y bien significativo de “Oímos su voz”, giran mayoritariamente sobre sus propios testimonios acerca de su labor como creador plástico y su concepto de la práctica artística. Son trabajos firmados por el propio de la Torre y críticos, historiadores del arte o integrantes de la propia RACAL como Enriqueta Antolín, Manuel Fontán del Junco, José Ángel García, Raúl Torres, Enrique R. Paniagua o Santiago Torralba a los que se suman varias entrevistas con el artista –incluida la que se auto-realizó en 1987– junto a textos directos suyos.
Creador plástico total –pintor, escultor, grabador, escenógrafo, diseñador de musealizaciones y ordenador de ámbitos– Gustavo Torner, uno de los nombres de referencia del arte contemporáneo español de la segunda mitad de la pasada centuria y el primer cuarto de la presente y que junto a Fernando Zóbel y Gerardo Rueda conformó la llamada “Escuela de Cuenca”, fue, además de académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, también integrante de Honor de la propia RACAL, razones todas para que la corporación conquense le haya dedicado este número monográfico en el que, cual se ha indicado, tiene especial relevancia la propia voz de un creador que, como señalara en su contestación a su discurso de ingreso en la citada Real Academia de San Fernando, Antonio Bonet Correa, fue “muy dado a la especulación” y “raro ejemplo de artista contemporáneo que se mueve a sus anchas en el terreno del pensamiento y de las teorías artísticas”; un creador “con una cultura superior a la de la mayoría de nuestros artistas plásticos, conocedor de la literatura, de la poesía, de la música, del cine y de la filosofía”, y que fue también “un gran conversador, incansable a la hora de discurrir y teorizar sobre todo lo divino y lo humano. Atento a todo lo que sucede en el mundo del arte y del saber”, disfrutaba dialogando e, “interlocutor incesante”, se disparaba tan pronto como se ponía sobre el tapete “cualquier tema relativo al quehacer artístico o que ofreciera un interés conceptual”

























































