El pasado domingo 10 de diciembre se celebró la 12ª edición del Generali Maratón Internacional de Málaga con una participación récord de 10.000 corredores entre maratón y medio maratón y con récord también de participantes extranjeros con más de un 60% sobre la participación total.

Se puede decir que el C.A. Villamayor batió otro récord bastante difícil de superar y es la participación de 5 atletas de entre 18 y 19 años en un maratón y donde de los 20 deportistas de la categoría Sub-20, 5 eran de Villamayor de Santiago. Es muy raro que chavales tan jóvenes corran la distancia mítica de Filípides y se atrevan a desafiar los 42.195 m. Por tanto sería muy extraño encontrar un club en España que haya inscrito a 5 corredores tan jóvenes en ningún maratón, por lo que la participación de estos chicos es muy digna de resaltar. De los veinte inscritos en la categoría más joven siete eran españoles y de ellos cinco de Villamayor de Santiago. El resto eran extranjeros, de nueve nacionalidades diferentes, destacando la participación de Polonia con cuatro representantes.

Desde Villamayor de Santiago se desplazaron a Málaga 6 atletas, los jóvenes Luis Fernández Fernández, Fernando Garrido Rodrigo, Rubén Fernández Martínez, Gabriel Ballestero López y Raúl Viana de la Torre y el veterano y presidente del club Raúl Viana Martínez. Esta bendita locura surgió en las Navidades pasadas, tras inscribirse Luis en el maratón de Madrid. Cinco amigos desde la infancia, compañeros del colegio, deportistas en varias disciplinas (baloncesto, fútbol, triatlón, tenis y atletismo) y corredores en carreras del Circuito de Cuenca, tuvieron la idea de probar con la prueba reina, la más dura del atletismo, esa que todos los corredores populares sueñan con terminar algún día, eso sí casi siempre ya cuando tienen una edad y una dilatada experiencia en este deporte. Lo que no es habitual es atreverse a ponerse en la línea de salida de la carrera reina con tan solo 18-19 años. Animados por Luis, en una tarde de amigos, decidieron que por qué no iban todos juntos a correr un maratón y hacerlo a final de año. Y dicho y hecho, se dieron la mano, un fuerte abrazo y en enero de 2023 se apuntaron a este gran reto, un reto que todo corredor tiene que hacer por lo menos una vez en la vida y estos chavales, casi con la edad mínima de participación, lo han logrado a base de tesón, sacrifico y mucho esfuerzo, porque para terminar con éxito, para llegar a la meta en esta prueba, hay que renunciar a muchas otras cosas, centrarse en preparar la carrera y tener una mentalidad fuerte, capaz de superar esos momentos en los que tu cuerpo te va a pedir que pares de una vez.

El jueves comenzó un viaje irrepetible para ellos, lleno de anécdotas, risas, convivencia y compañerismo, un viaje que jamás olvidarán, un viaje que pensaban que no era verdad, en el que creían que se encontrarían una cámara oculta en cualquier lugar de Málaga y les darían un ramo de flores para decirles que todo era una broma, pero nada más lejos de la realidad. El domingo a las 8.30 horas de la mañana y unos minutos antes dar el pistoletazo de salida, comprobarían que todo era real y que vivirían una experiencia indescriptible y que nunca olvidarán.

Llegó el día de la carrera y tras darse ánimos y un fuerte abrazo en la salida, se enfrentan a la mítica distancia. Luis desde el principio iba a por marca personal, es un portento físico y tras ganar el maratón de Madrid en abril en su categoría con 3h37´, pulverizó su marca parando el crono en 3h19´, volviendo a ganar en categoría Sub-20.
Lo de Raúl Viana, padre e hijo, es otra historia. El padre es un experimentado maratoniano, con una trayectoria importante en el mundo de las carreras pero Raúl hijo se enfrentaba por primera vez a la distancia reina, con la incertidumbre que esto provoca, pero con la motivación especial de ir acompañado de su padre. El reto era cruzar la línea de meta juntos, vivir una experiencia única e irrepetible. Y vaya si la vivieron, es difícil imaginar lo que se les pudo pasar por la cabeza cuando se vieron en el kilómetro 42 y a falta de esos 195 metros finales, con la seguridad ya de que el objetivo estaba cumplido. Para Raúl padre seguro que ha sido su mejor maratón y para el hijo será imborrable ese momento final de traspasar esa línea mágica que te convierte en maratoniano y más acompañado de su padre. Esa mirada que se cruzaron al traspasar esa línea de meta es algo difícil de describir.

Los Viana terminaron en un tiempo de 3h56´, quedando en 7º posición sub-20 y tercer español Raúl hijo. Luego Fernando entró 9º con 4h16´ y terminó la hazaña Gabriel con 5h19´, un gran esfuerzo que tuvo su recompensa con la llegada a meta. Lo importante es terminar y fue impresionante ver a estos chicos llorando en la recta final, emocionándose y esperándose unos a otros para hacer juntos los metros finales, serán momentos para el recuerdo, momentos que se graban a fuego en la memoria. Hay que destacar también a Rubén, que tras 27 km tuvo que abandonar por ampollas en los pies. Estos chicos son de otra pasta y Rubén ya piensa en Madrid, el próximo mes de abril, para quitarse el mal sabor de boca. Lo que han hecho estos 5 mosqueteros es para quitarse el sombrero, con 18-19 años atreverse a ponerse un dorsal en un maratón es algo que poca gente hace y atletas con muchas carreras y medias maratones a sus espaldas, todavía no lo han realizado.
Para Raúl padre fue un maratón inolvidable. Era su 33º participación en la carrera reina, pero la posibilidad de correr junto a su hijo, ayudarle con su experiencia a terminar la carrera y vivir el momento de pasar juntos la meta era tan emocionante que no podía dejar escapar esta oportunidad. Correr con un hijo es una emoción y un orgullo indescriptible, correr por el centro de Málaga los últimos kilómetros, correr la recta final de la mano, unirse a ellos al final Mario, el otro hermano inmortalizando el momento, y abrazarse con Mariajo, su mujer, llorar todos de alegría y pasar la línea de meta con la bandera del C.A. Villamayor, es un momento que jamás olvidará. Y como siempre con un recuerdo al Jefe (el padre de Raúl, que así le llaman con cariño en la familia), que orgulloso desde el cielo, animó a su nieto a correr junto a su padre su primer maratón.

Sin duda toda una hazaña la de estos amigos de toda la vida, los cuatro días de convivencia, alegrías, anécdotas y vivencias que han compartido no los van a olvidar en sus vidas y que con su juventud piensen en bajar a Málaga a correr un maratón con el trabajo, entrenamiento, sacrificio y sufrimiento que conlleva es digno de elogio, aunque han podido comprobar que el orgullo, satisfacción, emoción y alegría que se experimenta al ponerte el dorsal, los minutos antes en la línea de salida y cruzar la meta es algo indescriptible e irrepetible que solo ocurre en esta carrera mágica, la que todo corredor quiere acabar. Por eso cuando acabas un maratón, estás pensando en el siguiente.
BIENVENIDOS AL CLUB DE LOS MARATONIANOS.
| NOMBRE | PUESTO GENERAL | PUESTO CATEGORÍA | TIEMPO |
| Luis Fernández Fernández | 827 | 1º SUB-20 | 3:19´43´´ |
| Raúl Viana de la Torre | 2.022 | 7º SUB-20 | 3:56´40´´ |
| Fernando Garrido Rodrigo | 2.523 | 9º SUB-20 | 4:13´01´´ |
| Gabriel Ballestero López | 3.444 | 18º SUB-20 | 5:16´39´´ |
| Rubén Fernández Martínez | Abandono km 27 | ||
| Raúl Viana Martínez | 2.021 | 272 M-50 | 3:56´40´´ |
C.A. VILLAMAYOR


































































