De Cuenca a Kona: más de dos décadas corriendo, compitiendo y buscando nuevos retos.
José Miota Ibarra, Pepe Miota para sus amigos y conocidos, nació hace 46 años en Cuenca, donde creció y dio sus primeros pasos.
Cuenca, su infancia y sus raíces
Su padre nació en Huélamo, por eso allí tiene raíces familiares; pero si le preguntan cuál es su pueblo, para él es Huerta del Marquesado, el pueblo de sus tíos abuelos y donde pasó todos los veranos de su infancia y buena parte de su juventud. Durante sus años de estudiante también trabajó muchos veranos en la zona: de camarero, en Fuente Liviana (empresa de agua mineral) y en los retenes de incendios forestales. Huerta del Marquesado ha sido siempre una parte importante de su vida.

Creció en Cuenca y cursó Educación Infantil y Primaria en el colegio Fray Luis de León, “la Aneja”, y posteriormente la ESO y el Bachillerato en el IES Fernando Zóbel. Cuando tuvo que marchar a la Universidad optó por irse a Toledo, donde cursó sus dos carreras universitarias.
Fútbol, atletismo y aquellos primeros triatlones
De pequeño, como le pasaba a la mayoría de los niños de su época, su deporte principal fue el fútbol. En el colegio jugó en el Equipo 2000, entrenado por Antonio Sánchez, primero sobre todo a fútbol sala y posteriormente a fútbol 11.
Fue a finales de su etapa escolar y comienzos del instituto cuando tuvo también su primer contacto con el triatlón. En Cuenca era entonces un deporte muy minoritario. Formó parte de uno de aquellos primeros grupos de iniciación con Carlos Fernández, traumatólogo y triatleta. Carlos fue uno de los pioneros de la larga distancia en Cuenca, junto a otros como Pedro Rodríguez. Eran apenas ocho o diez muchachos los que empezaron con el triatlón por entonces; eso sí, con todo el entusiasmo del mundo. De ese novedoso deporte le llamó la atención la combinación de tres disciplinas tan diferentes. Recuerda que los hijos del entrenador, Carlos, también empezaron con él en el triatlón.

Aquella semilla siguió creciendo con el tiempo y de ahí surgió el Trischool Cuenca, club del que Pepe sigue siendo socio y cuya escuela mantiene actualmente una intensa actividad, con más de 60 chicos y chicas practicando el triatlón.
Después combinó el fútbol 11 con el atletismo de la mano de Chema Rodrigo, que también era entrenador del club de atletismo. Eso hizo que empezara entonces su andadura en ese deporte.
Participó en diferentes pruebas de cross por distintos puntos de Castilla-La Mancha y también llegó a probar la pista, especializándose en los lanzamientos de peso y disco. Su rendimiento en aquellos años era bastante discreto en todo. No fue, ni mucho menos, uno de esos deportistas que destacaban desde pequeños, pero sin duda fue una etapa que le sirvió para ir forjando ese carácter competitivo, ese espíritu de lucha, de no rendirse ante las adversidades, que luego ha guiado toda su carrera deportiva.
La maratón entra en escena
Su debut en maratón llegó en Madrid en 2002, mientras estudiaba Ciencias del Deporte en Toledo. Su objetivo, como es normal casi siempre en los principiantes, era simplemente terminar, sentir la sensación de cruzar esa línea que está a 42,195 km de la salida, algo con lo que sueñan muchos corredores populares. Cruzó la meta en 3:01:32, con su familia animándolo durante toda la carrera. Y no fue hasta el día siguiente cuando descubrió que había sido tercero de su categoría de edad y que le correspondía un trofeo, algo que le sorprendió y le llenó de alegría a la vez. Como no sabía el resultado, no había acudido a la entrega de premios, pero no se resignaba a quedarse sin su primer trofeo en una maratón y más en una tan importante como la de Madrid. Escribió a MAPOMA (entidad organizadora de la maratón) y desde la organización le felicitaron y se preocuparon de enviarle el trofeo por correo a su casa. Todavía lo conserva con mucho cariño, tanto por el resultado inesperado como por el gesto de la organización. Recuerda que habló directamente con Mauricio Blanco, entonces presidente de MAPOMA.
Volvió a Madrid al año siguiente y consiguió bajar de las tres horas. En una tercera participación regresó con un planteamiento completamente distinto: corrió disfrazado, sin preocuparse por el cronómetro y simplemente disfrutando de los 42,195 kilómetros.
Del maratón a la ultradistancia y al Ironman
Después de aquellas primeras maratones retoma el triatlón y en 2007 debuta en distancia Ironman en Niza. Durante esos años combinó el triatlón con algunos retos de ultradistancia que vivía más como aventuras personales que como competiciones.

Uno de esos retos fueron los 100 km en 24 horas de Madrid, organizados por las revistas Corricolari y AireLibre. Participó tres veces. En la primera hizo prácticamente todo el recorrido andando y tardó unas 20 horas. Al año siguiente fue alternando más tramos corriendo y caminando y bajó hasta aproximadamente 17 horas.
De aquella segunda participación guarda una anécdota difícil de olvidar. Llegó a meta hacia las cinco de la mañana completamente destrozado y tenía que volver en metro a casa, pero todavía estaba cerrado. Esperó en la puerta hasta que abrió sobre las 5:30, entró, se sentó y se quedó profundamente dormido. Cuando despertó, alguien le había robado unas zapatillas de repuesto que llevaba en una bolsa.
El tercer año decide cambiar el planteamiento: empezar corriendo y ver cuánto podía aguantar antes de ponerse a caminar. Fueron aproximadamente 65 kilómetros seguidos corriendo. A partir de ahí alternó carrera y marcha y terminó los 100 km en unas 12 horas. En tres participaciones había pasado de unas 20 horas a 17 y finalmente a 12, sin duda todo un avance importante, a pesar de no ser una prueba competitiva.
Marathon des Sables y regreso al Ironman
En 2010 se lanzó a la Marathon des Sables, la conocida prueba por etapas en el desierto del Sahara marroquí. Fue otro de esos retos que marcaron su relación con los deportes de resistencia. No tenía ningún motivo especial para afrontar ese desafío, fue por probar algo distinto, una prueba en el desierto en autosuficiencia que le valdría para poner su cuerpo al límite. Reconoce que es la prueba más dura que ha hecho nunca, no por kilometraje ni distancia sino por las circunstancias de la carrera. Recuerda que no fue el calor lo peor que tuvo que soportar, más duro fue resistir el dolor de pies y la falta de descanso. Sus pies sufrían la arena que se le colaba en las zapatillas, a pesar de haber tomado todas las medidas para evitar eso. Era imposible evitarlo y cada día el dolor fue más intenso, algo que le hacía difícil hasta calzarse las zapatillas. Recuerda que celebraban el 25º aniversario de la maratón de las Arenas y en aquella ocasión tuvieron que completar 6 etapas de diferentes distancias para un total de 250 km.
En 2011 regresa al Ironman y participa en Frankfurt. El triatlón de larga distancia seguía formando parte de su trayectoria, aunque la maratón continuaba apareciendo una y otra vez como hilo conductor.
No le asustaban los 3.800 metros de natación, los 180 kilómetros de ciclismo y la posterior maratón, que componen un Ironman.
Lanzarote y el Mundial de Kona
En 2014 llegó uno de los momentos deportivos más especiales. Para preparar el Ironman de Lanzarote, Pedro Rodríguez (uno de aquellos pioneros del triatlón conquense con los que había coincidido muchos años antes) le prestó su bicicleta de contrarreloj para que pudiera llevársela durante cuatro meses a Lanzarote y entrenar allí. Para preparar ese Ironman tomó la decisión de irse a vivir a Lanzarote durante cuatro meses y así adaptar mejor el cuerpo para la exigente prueba. Tres años antes, en Frankfurt, se había quedado en puertas de lograr la clasificación para Hawái y ahora estaba convencido de que a base de trabajo y sacrificio podría conseguirlo.

En mayo de 2014 por fin logró, en el Ironman de Lanzarote, la clasificación para el Campeonato del Mundo Ironman. En octubre de ese mismo año disputó el Ironman World Championship de Kona, en Hawái. De alguna manera, aquel triatlón que había conocido siendo un chaval en Cuenca terminaba llevándole muchos años después a una de las pruebas más emblemáticas de este deporte (para muchos triatletas el gran sueño de su vida), el poder ponerse en la línea de salida en Kona, en el archipiélago de Hawái.
Allí su objetivo fue más relajado pues lo más difícil fue el lograr la clasificación. Una vez conseguida a lo que aspiraba principalmente era a disfrutar de la experiencia y del lugar, con lo cual se planteó el llegar a meta como objetivo principal. Por eso exprimió la experiencia al máximo más allá del rendimiento deportivo priorizando el disfrutar esos días en un lugar al que pensaba que no regresaría jamás, pero al que volvió luego en dos ocasiones, ya por motivos profesionales relacionados con su profesión de fisioterapeuta.
La maratón como hilo conductor
Aunque ha pasado por el triatlón, el Ironman y la ultradistancia, probablemente la maratón sea la prueba que mejor define para Pepe su trayectoria deportiva. Desde aquel debut de Madrid en 2002 ha disputado 12 maratones de asfalto: tres veces Madrid, cuatro Valencia, dos Ciudad Real, además de París, Bergen y Atenas.
Pepe ha idolatrado siempre la carrera de maratón. Piensa que como corredor es la carrera más emblemática, la que te pone en tu sitio, nunca engaña. Afrontarla va más allá de unas marcas, de unos ritmos, es poner tu cuerpo y tu mente a algo que no sabes cómo va a responder.
También ha participado numerosas veces en pruebas conquenses como la Hoz del Huécar y la Media Maratón de Cuenca, carreras a las que guarda, sin duda, un cariño especial.
Una de las cosas que más me aprecia de su trayectoria deportiva es la evolución a lo largo del tiempo. Corrió en 2:38 en Valencia en 2009, diez años después, en 2019, volvió a hacer 2:38 y en 2023, más de veinte años después de su debut, consiguió mejorar cuatro minutos y establecer su mejor marca personal con 2:34:47 que es además la novena mejor marca provincial en el ranking oficioso de maratón de Cuenca. Eso es para él motivo de orgullo, incluso piensa que esa carrera es su mayor logro deportivo, tal vez incluso por encima del Ironman, por como planteó la prueba, por la manera de gestionar los últimos kilómetros, corriendo incluso a un ritmo superior a los anteriores. Acabó con muy buenas sensaciones y con la sensación de haber gestionado perfectamente el esfuerzo. Utilizó zapatillas voladoras, sin placa de carbono, buscando sobre todo mantener unas condiciones de material relativamente comparables con la de sus anteriores registros. En esta ocasión sí prestó mucha más atención a la estrategia nutricional durante la carrera y al aporte de hidratos de carbono. Considera que la evolución de la nutrición deportiva y del calzado (nuevas espumas y placas de carbono) junto al entrenamiento (con sus nuevas técnicas), es lo que ha contribuido de forma importante al salto de rendimiento de las pruebas de fondo en los últimos años.
En Valencia 2022 corrió aproximadamente en 3:04 acompañando a su cuñado. En 2025 participó en la Maratón de Atenas, recorriendo el histórico trazado entre Maratón y Atenas. Aquella experiencia fue importante para Pepe y guarda un recuerdo tan especial de su llegada a meta que todavía se emociona al recordar aquel final en el viejo estadio olímpico ateniense. Era una cita que tenía marcada en rojo en su calendario, no quería faltar a la maratón más mítica de cuantas se corren en el mundo, aunque su recorrido no sea especialmente atractivo. Entrando el estadio no pudo reprimir las lágrimas de emoción. En sus recuerdos, la dureza del perfil de esa carrera, el escenario histórico por el que discurre; pero por encima de todo fue un lugar donde disfrutó especialmente porque daba igual la marca; lo importante fue saborear todos esos kilómetros sin presión, algo grabado de manera indeleble ya en su memoria.
Maratones y pruebas de referencia
| Madrid 2002 | 3:01:32 · debut |
| París 2006 | Maratón |
| Niza 2007 | Debut en distancia Ironman |
| Santa Pola 2009 | 1:14:38 · mejor marca en media maratón |
| Valencia 2009 | 2:38 |
| Ciudad Real 2010 | 2:39 |
| Marathon des Sables 2010 | Prueba por etapas · Sahara |
| Frankfurt 2011 | Ironman |
| Ciudad Real 2011 | Maratón |
| Carousel Marathon · Bergen 2011 | 2:52 |
| Lanzarote 2014 | Ironman · clasificación para Kona |
| Kona 2014 | Ironman World Championship · Hawái |
| Valencia 2019 | 2:38 |
| Valencia 2022 | ≈3:04 · acompañando a su cuñado |
| Valencia 2023 | 2:34 · mejor marca personal |
| Atenas 2025 | Recorrido histórico Maratón-Atenas |
El presente: seguir corriendo y compartir el reto
La Maratón de Atenas de 2025 fue un punto de inflexión para Pepe y le hizo reflexionar de nuevo sobre la distancia y sobre la importancia de llegar a una maratón después de un proceso de preparación progresivo. Actualmente está estructurando programas de preparación para distintos perfiles de corredores, basados en la forma en que él mismo ha entrenado durante buena parte de estos años.
Ahora se encuentra preparando la maratón de Málaga del 8 de noviembre de 2026. Esta vez el objetivo no es buscar una marca para sí mismo, sino correr junto a un amigo e intentar ayudarle a bajar de las tres horas.
Hay algo bonito en cerrar así el círculo: en 2002 debutó en Madrid con 3:01:32 y aquella barrera de las tres horas le parecía enorme. Veinticuatro años después vuelve a enfrentarse a ella, pero esta vez para intentar ayudar a otro corredor, a un amigo, a conseguir esa marca.
Una trayectoria construida con continuidad
Echando la vista atrás, para Pepe lo más curioso es que nunca fue un niño ni un adolescente especialmente destacado en el deporte. Jugó al fútbol, hizo atletismo en pista, también campo a través, probó el triatlón y su rendimiento era bastante normal. Con los años, sin embargo, el deporte se convirtió en una constante en su día a día, prácticamente en una filosofía de vida.
Más que una trayectoria basada en un talento precoz, la percibe como una historia de continuidad, curiosidad y ganas de seguir probando cosas: desde aquellos partidos y cross en Cuenca hasta las maratones, los 100 km, el Sahara, los Ironman, Lanzarote, Kona y una mejor marca en maratón conseguida más de veinte años después de haber debutado.
Su participación en la maratón de Atenas le despertó una nueva reflexión, ya que durante la carrera observó a numerosos corredores caminando incluso desde antes de llegar a la media maratón. Sin cuestionar el enorme valor personal que puede tener el completar los 42,195 km. aquella experiencia le hizo pensar que tal vez se está perdiendo el respeto a la distancia.

Su planteamiento es que la maratón debería ser el resultado de un proceso: consolidar primero distancias más cortas, asimilar progresivamente volumen de entrenamiento, introducir variedad de estímulos, trabajo de fuerza, recuperación y una estrategia adecuada de alimentación e hidratación.
De esa reflexión nace un proyecto en el que trabaja actualmente: estructurar diferentes programas de preparación para maratón, desde corredores que buscan bajar de las 3 horas hasta quienes plantean objetivos cercanos a las 4 h 30 min. No pretende inventar un nuevo método, sino poner negro sobre blanco la estructura de entrenamiento que él mismo ha utilizado durante buena parte de sus maratones.
Perfil profesional de Pepe Miota
Pepe es licenciado en Ciencias de la Educación Física y el Deporte (en la primera promoción de la Universidad de Castilla-La Mancha en Toledo) y también estudió Fisioterapia.
Actualmente es profesor asociado de la Facultad de Fisioterapia de la Universidad de Castilla-La Mancha.
Compagina la docencia universitaria con la atención a pacientes en el ámbito rural de la Serranía de Cuenca y con una amplia actividad como formador. Imparte cursos de autocuidados y salud musculoesquelética para población activa y formación especializada para fisioterapeutas sobre síndrome de dolor miofascial y punción seca, tanto en España como en otros países, entre ellos Francia y Estonia.
José Miota es una figura clave en la fisioterapia deportiva y el alto rendimiento en triatlón. Con una sólida formación académica y una amplia experiencia trabajando con deportistas de élite, ha desempeñado un papel fundamental en la preparación y recuperación de algunos de los mejores triatletas del mundo. Su especialización en la prevención de lesiones y la optimización del rendimiento le ha permitido colaborar con selecciones nacionales y grupos de entrenamiento de prestigio internacional.
El recorrido de José Miota en el ámbito deportivo y clínico se basa en una formación académica de primer nivel. Es diplomado en Fisioterapia por la Universidad de Castilla-La Mancha y posee un doctorado con mención internacional en la misma institución. Además cuenta con la licenciatura en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, lo que la ha permitido integrar el conocimiento del entrenamiento con el tratamiento y la prevención de lesiones.

Su capacidad para combinar la fisioterapia con el análisis del movimiento y la biomecánica ha sido clave en su trabajo con deportistas de resistencia, en especial en triatlón. Gracias a esta visión integral, se ha convertido en un referente en la recuperación de lesiones y en la mejora del rendimiento físico en atletas de primer nivel.
Uno de los aspectos más destacados de la trayectoria de Pepe Miota es su labor con triatletas profesionales de élite. Entre 2014 y 2020 formó parte del equipo de fisioterapia del grupo internacional de Joel Filliol, uno de los entrenadores más prestigiosos del mundo del triatlón. En ese periodo trabajó con algunos de los mejores triatletas del mundo, como Mario Mola, Vincent Luis o Katie Zaferes (campeones del mundo de triatlón).
Su enfoque en la recuperación activa, la movilidad y la optimización biomecánica ha sido clave en la preparación de estos deportistas, ayudándoles a mantenerse en la élite del triatlón internacional.
Además de su trabajo con atletas individuales, fue el responsable de los servicios de fisioterapia de la selección italiana de triatlón entre 2016 y 2020. En este rol tuvo la oportunidad de trabajar con un equipo nacional de primer nivel, desarrollando estrategias de prevención de lesiones y mejorando la capacidad de recuperación de los triatletas en plena temporada de competiciones internacionales.
Su experiencia en eventos de alto rendimiento y su conocimiento de las exigencias del triatlón de élite lo han consolidado como un referente en la fisioterapia deportiva aplicada a deportes de resistencia.
Además de su faceta como fisioterapeuta en el ámbito deportivo, Pepe Miota es profesor asociado en la facultad de Fisioterapia de Toledo, donde transmite su conocimiento y experiencia a futuras generaciones de fisioterapeutas. Su labor docente le permite compartir las últimas innovaciones en rehabilitación, recuperación muscular y biomecánica aplicada al deporte.

Asimismo, combina su actividad académica con la práctica en clínica privada, donde atiende a deportistas y pacientes que buscan mejorar su rendimiento o recuperarse de lesiones. Su enfoque personalizado y basado en la evidencia científica lo ha convertido en un profesional muy valorado dentro del sector.
En 2013 estuvo 5 meses en Nepal con un proyecto solidario y terminó embarcándose de fisio en una expedición al Everest por la cara norte tibetana, no para ascender a la cumbre sino como fisioterapeuta. Puso una clínica a 6400 metros de altura, que puede que sea la clínica más alta de la historia, tal vez podría constituir un récord Guinness. Cada mañana Pepe veía la cima del Everest al despertarse, sin duda una gran forma de iniciar el día. Es otra más de las muchas experiencias que ha podido disfrutar a lo largo de su vida.
Podemos asegurar que el deporte siempre es un referente en la vida de Pepe Miota, a nivel personal y profesional y que ha disfrutado del mismo desde todos sus ámbitos: como deportista, como espectador, como estudiante y como profesional. Ha sido toda una vida consagrada al deporte, manteniendo todavía, y seguro que por muchos años más, la ilusión en todo lo que hace.



























































