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Sandra Sánchez finaliza su tercera maratón Major en Chicago

Este pasado domingo la corredora conquense Sandra Sánchez volvió a disfrutar de la carrera de carreras, la que todo corredor popular aspira a terminar al menos una vez, la maratón.

Era su sexta maratón y tercera Major consecutiva. Después de haber corrido Nueva York en 2022 y Berlín en 2023 ahora afrontaba el reto de Chicago y se puede decir que lo ha superado con total éxito, porque en atletismo no siempre se pueden superar las marcas ni los récords pero si después de una carrera te queda la sensación de que lo has hecho lo mejor posible y lo has dado todo eso es ya un gran triunfo. Y es lo que sintió Sandra al cruzar la línea de meta, que estaba plenamente satisfecha, teniendo en cuenta además como se había desarrollado la carrera.

Sandra salía en la primera oleada, justo detrás de los corredores élite y para ella fue muy emocionante porque hubo un minuto de silencio por Kelvin Kiptum, el corredor keniata fallecido trágicamente antes de los Juegos Olímpicos de París y que tiene la mejor marca mundial de maratón y era claro candidato a ser el primer hombre en bajar de las dos horas en la prueba.

La mañana era excepcional para correr, unos 14º de temperatura, y prácticamente nada de viento, una mañana perfecta para hacer un carrerón.

El circuito de Chicago es muy favorable pero no es totalmente llano, como Berlín, ya que tiene los repechos de los diferentes puentes que cruzas. La carrera transcurre por los principales barrios de Chicago y aunque no llega a tener la animación de Nueva York hay muchísima gente en las calles. La salida se encuentra en el Parque Grand y sube hacia todo el barrio del Loop, atraviesa el Parque Lincoln, la zona más bonita por su cercanía al lago Michigan. Después vuelve a bajar al Loop y se van recorriendo los diferentes barrios de la ciudad: Pilsen, que es el barrio mexicano, Little Italy, el Barrio Chino… Este último uno de los más animados de todo el recorrido. La carrera finaliza llegando de nuevo al Parque Grand, donde se acumula la mayoría de público, que lleva a los corredores en volandas hasta la meta a pesar de la cuesta que te encuentras por sorpresa a 500 metros de la misma.

Sandra había planificado su carrera con la ayuda de Alberto Fernández, su entrenador, teniendo en cuenta la buena preparación que había hecho y lo bien que había asimilado los entrenamientos de las últimas semanas. La idea era salir los 10 primeros km buscando buenas sensaciones e irse metiendo en un ritmo exigente, pero que le permitiera mantenerlo toda la carrera. En su cabeza estaba el intentar repetir al menos el tiempo de Berlín, las 3:05´. Las sensaciones estaban siendo estupendas hasta casi la media maratón, el pulso súper controlado y el ritmo dentro de lo que buscaba. Cuando superó el ecuador de la prueba iba en tiempo para al menos igualar su mejor marca, pero a partir de ahí empezó a sentirse muscularmente muy pesada, las piernas no respondían como ella quería así que decidió, con muy buen criterio, el bajar el ritmo un poquito. En estas situaciones es donde se nota la veteranía y la experiencia de un atleta y Sandra, ya con cinco maratones a sus espaldas, gestionó muy bien sus decisiones. En una carrera como esta, en la que no te juegas nada no tiene mucho sentido llevar el cuerpo al límite y terminar sufriendo los últimos kilómetros o no terminar. Como vio que la marca de las 3:05 se le escapaba, a partir de la media maratón cambió la estrategia y dejó de estar pendiente del reloj y de los tiempos al paso por cada milla y simplemente se dejó llevar. Al final paró el crono en 3:12´ y disfrutó de cada uno de los km, de los barrios, de los puntos de animación, de los españoles con los que se encontró durante la carrera y de su gente, que la animó en diferentes puntos del recorrido.

Un momento muy emotivo para Sandra fue su llegada a meta, portando la bandera de España y siendo animada por su gente, ya que la acompañaron en el viaje algunos familiares y amigos.

Según van pasando los días ella tiene más claro que hizo una gestión impecable de la carrera. Salió valiente porque quería probar en qué estado de forma llegaba, pero cuando vio que el cuerpo no respondía cómo quería fue capaz de reorganizar su cabeza y plantear otra estrategia, clara muestra de su inteligencia como corredora. Esto es algo muy importante sobre todo en una carrera como la maratón que es tan exigente. El tiempo que hizo sin duda es para estar muy satisfecha, sobre todo teniendo en cuenta que los años pasan y cada vez es más complicado buscar mejorar las marcas. En la clasificación quedó la 28º dentro de su categoría, que en una carrera de esta envergadura es una posición bien meritoria. Y en Chicago ha hecho además su segunda mejor marca en maratón.

La organización fue impecable. A pesar de correr 50.000 corredores no había sensación de agobios ni en la feria del corredor, ni en la carrera; los avituallamientos que en estas carreras suelen ser un descontrol eran bastante largos por lo que no había grandes problemas de cruces y gente parada.

Otro gran éxito pues para Sandra Sánchez que ya lleva seis maratones y de ellos tres Majors. Seguramente por su cabeza pase el lograr terminar las otras tres que le faltan: Londres, Boston y Tokio, pero eso ya se irá viendo. Ahora seguro que ya tiene en mente nuevos objetivos y que tras un breve, merecido y necesario periodo de descanso la veremos otra vez entrenando por las calles de Cuenca.

Resaltar que en las dos últimas maratones que ha corrido, Berlín/2023 y Chicago/2024 se ha batido la mejor marca mundial de maratón femenina.

En Berlín fue la etíope Tigst Assefa la que dejó esa marca en 2:11´53´´ y en Chicago la keniata Ruth Chepngetich asombraba al mundo entero al bajarla a 2:09´56´´ una marca asombrosa, espectacular sin duda. Y Sandra ha estado ahí, en esas dos maratones históricas.

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Manuel Ruiz-Gómez