En los años 70 y 80 del siglo pasado el Consejo Superior de Deportes organizaba los Juegos Escolares Nacionales. Actualmente el C.S.D. convoca anualmente los Campeonatos de España en Edad Escolar que sustituyeron a aquellos, aunque el formato es diferente.
Los Juegos Escolares Nacionales eran una competición que pretendía fomentar la práctica deportiva entre los escolares de nuestro país. La particularidad de esta competición era que se participaba por centros escolares, es decir que podían tomar parte en ellos los colegios, institutos y centros de Formación Profesional tanto públicos como privados.
En dichos Juegos se celebraban tres fases: provincial, de sector y final.
Primero la competición se realizaba en las localidades y provincias participantes. Según las inscripciones cada comisión provincial organizaba cómo se iba a desarrollar el campeonato de cada deporte.
La segunda fase era la de sector. Al no funcionar todavía las comunidades autónomas, se organizaba lo que se llamaba fase de sector que agrupaba a los centros docentes campeones de provincias cercanas.
La tercera fase era la fase final en la que participaban los ocho centros de enseñanza que se habían clasificado en los distintos sectores.
Aunque se convocaban los Juegos Escolares para colegios e institutos, las fases de sector y final solamente eran para las categorías cadete (14-15 años, correspondiente entonces a los cursos 1º y 2º de B.U.P.) y juvenil 16-17 años, correspondiente a 3º de B.U.P. y C.O.U.).
En el curso 1979/80 hubo un equipo de Cuenca, concretamente del Instituto Nacional de Bachillerato Alfonso VIII que en baloncesto cadete masculino llegó a la fase final de los Juegos Escolares Nacionales y quedó en 4º puesto en dichos campeonatos.
Para ser conscientes de la importancia de ese logro por parte del equipo del Alfonso VIII debemos situarnos en aquella época. Cuenca solamente disponía de un pabellón polideportivo (el de El Sargal), no existían muchos entrenadores especializados, la labor de cantera no es la que tenemos en estos momentos ni de lejos, ni se fomentaba el deporte escolar apenas.
En el curso escolar 1979/80 se convocaron estos deportes en los Juegos Escolares Nacionales: ajedrez, atletismo, baloncesto, balonmano, fútbol (solo en categoría masculina), tenis de mesa y voleibol.

En el instituto Alfonso VIII había un muy buen grupo de jugadores de baloncesto ese año en la categoría cadete. Ese grupo había surgido gracias a Enrique Buendía, profesor de Educación Física del instituto, que fue el que empezó con ellos. La mayoría de sus miembros procedían de dos colegios de la capital: la Aneja (actual CEIP Fray Luis de León) y los Salesianos, un centro privado que existía en Cuenca en aquellos años y cuyas antiguas instalaciones forman parte actualmente de la Universidad de Castilla-La Mancha. Habían ya jugado algún partido en los Juegos Escolares en su fase provincial entre ellos cuando iban al colegio. También había jugadores procedentes de Santa Ana, Casablanca, Ramón y Cajal, Primo de Rivera o El Carmen. Entrenaban por las tardes en el propio instituto. Posteriormente los entrenamientos fueron dirigidos por Javier Mochales y por Chule de las Heras, dos jugadores del Club Baloncesto Cuenca. También participó en la preparación del equipo otro jugador del club, JJ Medina. Como delegados del equipo estaban dos profesores del instituto, Ángel Luis Mota y Lidio Jiménez.
La primera fase se celebraba en cada provincia, organizada según el número de participantes. En esa fase el equipo cadete masculino de baloncesto del instituto Alfonso VIII de Cuenca no tuvo ninguna dificultad para clasificarse para la fase de sector. Para los equipos de nuestra provincia ya era todo un éxito el lograr el pasaporte para el sector pues significaba el poder viajar y seguir compitiendo y además teniendo ya como rivales a otras provincias.
Aquel curso la fase de sector de los Juegos Escolares agrupó a las provincias de Cuenca, Guadalajara, Soria, Teruel y Zaragoza. Casi siempre había una provincia que era el coco en casi todos los deportes. Aquel año era Zaragoza que como se esperaba dominó en casi todas las modalidades. De hecho en la categoría cadete masculina solamente lograron ir, aparte de los equipos de Zaragoza, Soria en voleibol y Cuenca en baloncesto.
La fase de sector no se jugaba en una misma provincia sino que cada deporte era en una diferente. En el caso del baloncesto se celebró en Soria.
El equipo del Alfonso VIII iba con mucha ilusión pero consciente de la dificultad de clasificarse para la fase final. Ganó sin mucha dificultad sus partidos ante Guadalajara, Teruel y al equipo local, Soria. El último partido era el decisivo y ante el equipo más fuerte y tal vez favorito para llegar a la fase final que era Zaragoza. Fue un partido intenso que Cuenca dominó en el marcador durante la mayor parte del mismo pero al final los maños se acercaron y los conquenses ganaron por un estrecho margen. El triunfo desató la lógica euforia en la expedición conquense pues tanto los entrenadores como los jugadores eran conscientes de haber hecho historia al pasar a la fase final y estar ya entre los ocho mejores centros educativos de España. El billete para esa última fase era todo un éxito para el equipo y ahora tocaba ir a disfrutar de la experiencia.

La fase final de los Juegos Escolares Nacionales de 1980 se celebró en el Mar Menor del 11 al 17 de mayo. Allí se concentraron todos los deportes, aunque el baloncesto masculino se jugó en Cartagena, concretamente en la pista del campo de los Juncos de la Empresa Nacional Bazán. Para poder asistir a dicha fase los padres de los jugadores tuvieron que firmar una autorización ya que además del desplazamiento existía el problema de la cercanía de los exámenes finales del curso.

Hay que resaltar que de los ocho centros docentes clasificados para la fase final solamente el Alfonso VIII era un instituto público. Los otros siete eran centros privados.
Los ocho equipos clasificados para esta fase final fueron:
Grupo A: INB Alfonso VIII de Cuenca, Peleteiro de Santiago de Compostela (A Coruña), Maristas de Valladolid y La Salle San Ildefonso de Santa Cruz de Tenerife.
Grupo B: San Ignacio de San Sebastián, La Salle de Reus (Tarragona), Sagrados Corazones de Godella (Valencia) y San Estanislao de Málaga.
La competición se desarrolló en dos grupos. Se enfrentaban los cuatro equipos entre ellos y los dos primeros luego jugaban también entre ellos, es decir que no había semifinales sino que el primer clasificado del grupo A se enfrentaba al segundo del grupo B y viceversa y luego los dos primeros se enfrentaban entre ellos y también los dos segundos.
En el primer partido los chicos del Alfonso VIII jugaron ante La Salle de Tenerife (que a la postre sería el equipo ganador de la competición) perdiendo los conquenses por 57-71. Estaba claro que el equipo canario era muy potente y con mucha calidad, pero los del Alfonso supieron plantarles cara y mantenerse en el partido casi hasta el final.
En el segundo partido, un choque bastante igualado e intenso, los conquenses consiguieron su primera victoria en la competición al imponerse al Peleteiro gallego por 65-59. Un primer triunfo que espoleó al equipo y le hizo pensar que la clasificación para entrar en los cuatro primeros puestos era posible.
Y esa clasificación se la jugaban en el siguiente partido que jugaron contra Maristas de Valladolid. Y como no podía ser de otra manera resultó otro encuentro tremendamente igualado pero que se decantó del lado conquense por un ajustado 59-54.
Para el equipo de Cuenca era impresionante, se metían ya entre los cuatro mejores equipos de España. Estar entre los ocho finalistas ya había sido todo un éxito pero ser ya cuartos como mínimo era algo impensable.
El viernes 16 de mayo jugaron ante el fortísimo equipo de San Ignacio de San Sebastián y el equipo vasco fue un rival inabordable y que les venció 94-69.
Pero quedaba todavía la opción de ser terceros y era ganar al equipo que había sido segundo del otro grupo, La Salle de Reus. Y ese último partido fue muy igualado, pudiendo haber ganado cualquiera de los dos, aunque finalmente el equipo catalán logró el triunfo por 74-69 solamente cinco puntos de diferencia.
La clasificación final del campeonato en sus cuatro primeros puestos quedó así:
1º. La Salle de Tenerife
2º. San Ignacio de San Sebastián
3º. La Salle de Reus
4º. INB Alfonso VIII de Cuenca
Quedaban cuartos a nivel nacional, un éxito muy relevante para un equipo que fue creciendo según se clasificaba para las siguientes fases.

En el equipo, en el grupo humano del mismo, primaba la amistad, era un grupo de amigos antes que un equipo, compañeros del instituto. Además los entrenadores trabajaron muy bien con ellos ese aspecto. El deporte les sirvió como una gran formación para la vida, jugaban por diversión lejos de una excesiva competitividad, aunque cuando fue necesario y vieron que podían creer en sus posibilidades por supuesto que lo dieron todo e intentaron hacerlo lo mejor posible y prueba de ello es el magnífico resultado que consiguieron.

Cuando regresaron a Cuenca se les realizó un homenaje, concretamente en el polideportivo El Sargal, disputando un partido el equipo homenajeado contra una selección del resto del instituto, formada por jugadores cadetes, juveniles y junior. En ese acto el equipo recibió un obsequio por parte de la Diputación Provincial. Esa celebración fue muy emotiva, no era normal que un equipo escolar de Cuenca llegara tan lejos, y en la misma estuvieron presentes el delegado provincial de Educación y Ciencia, Fernando Rivas Conde; el delegado provincial del CSD, Gonzalo Pelayo Gómez; el concejal de deportes del ayuntamiento, Daniel Gil Chavarría; el presidente del consejo provincial de deportes y de la Federación de Baloncesto, Paulino Fernández Calvo; director y vicedirector del INB Alfonso VIII, Jaime Jiménez y Juan Martino y también otros profesores y representantes de clubes de la ciudad. Aquella celebración ponía el broche a una hazaña que había conseguido ese grupo de alumnos.
Al año siguiente el equipo provincial de Cuenca, que estaba formado en su mayor parte por los cadetes del Alfonso VIII, logró ganar en los Juegos de la Mancha celebrados en Albacete la medalla de oro en baloncesto.
Resaltar que de los doce jugadores que participaron en los Juegos Escolares Nacionales cinco lograron jugar en el Club Baloncesto Cuenca en Segunda División y alguno lo hizo durante bastantes temporadas. Los que debutaron en el club conquense fueron: Francisco Javier Pulido, Emilio Ferrer, Juan Madrid, José Luis Pérez y Fernando Sequí. Fueron compañeros de otra generación mítica de jugadores conquenses ya en su recta final, como fueron Píter, de las Heras, Víctor, Yubero…
Resaltar también que varios de los jugadores de aquel equipo destacaron en otros deportes como atletismo, tenis, voleibol, fútbol o natación. Pero el deporte común que los unió fue el baloncesto.
Han pasado 43 años pero aquella experiencia permanece imborrable en la memoria de los 12 alumnos del instituto Alfonso VIII que pudieron disfrutar de aquellos Juegos Escolares Nacionales en los que quedaron en un más que meritorio cuarto puesto.
Los jugadores del INB Alfonso VIII de Cuenca que lograron el cuarto puesto en los Juegos Escolares Nacionales en 1980 fueron:
– Francisco Javier Pulido – base
– Emilio Ferrer – base
– Luis Javier Sánchez – base
– Juan Madrid – escolta
– Jesús Herraiz – alero
– Juan Aragón – alero
– Javier Pardo – alero
– Antonio Yubero – alero
– José Luis Valenciano – ala-pívot
– Miguel Ángel González – ala-pívot
– José Luis Pérez – ala-pívot
– Fernando Sequí – pívot




































































