El Básquet Globalcaja Quintanar no pudo prolongar su aventura en la lucha por el ascenso a Segunda FEB tras caer por 66-60 ante Uros de Rivas en una eliminatoria a partido único marcada por la igualdad y decidida en los minutos finales.
El conjunto quintanareño afrontaba este cruce en circunstancias poco habituales, después de que el Náutico de Tenerife renunciara a disputar la eliminatoria, provocando un cambio de rival y escenario. Finalmente, el equipo de Rubén Córcoles tuvo que medirse al Uros de Rivas, tercer clasificado del grupo B de la Conferencia B, disputando además el encuentro en territorio madrileño, una situación que fue motivo de protesta por parte del club conquense.
En cuanto al partido, el Quintanar arrancó con muchas dificultades ofensivas. El conjunto madrileño aprovechó la falta de acierto visitante para abrir brecha en el primer cuarto con un parcial de 11-3, aunque el equipo conquense reaccionó en los últimos instantes gracias a las acciones de Ángel Cañas y Murray, evitando que la diferencia fuera mayor.
El segundo cuarto comenzó con otro golpe del conjunto local, que llegó a alcanzar los diez puntos de ventaja tras una canasta de Gustavo Martín que situaba el 20-10. Sin embargo, ahí emergió la figura de Ángel Cañas, el jugador más destacado del Quintanar durante todo el partido. El jugador terminó el encuentro con 18 puntos y un gran 4 de 8 en triples, sosteniendo ofensivamente a su equipo en los momentos más delicados.
Tras un tiempo muerto, el Basket Globalcaja Quintanar fue recortando diferencias hasta llegar a colocarse a solo tres puntos a falta de un minuto para el descanso. Un nuevo triple de Ángel Cañas permitió incluso empatar el partido a 31, aunque un lanzamiento exterior de Adrián Pérez sobre la bocina devolvió la ventaja a Uros de Rivas, llegándose al parón con 34-31.
La igualdad fue la gran protagonista del tercer periodo. Un triple de Gastón Salazar volvió a empatar el choque y varias acciones consecutivas de Murray permitieron al Quintanar colocarse momentáneamente por delante (34-37). El intercambio de canastas fue constante, con ventajas mínimas para ambos equipos y aportaciones importantes también de Alan García para el cuadro conquense.
Sin embargo, en el tramo final del cuarto, un triple de Diego Marín Fernández volvió a desequilibrar ligeramente el marcador para los madrileños, cerrando el periodo con 49-46.
El último cuarto fue donde todo se decidió. Crespo amplió inicialmente la diferencia a cinco puntos para el Uros de Rivas, pero el Quintanar volvió a responder. Los tiros libres de Ángel Cañas y una canasta de Ignacio Conde permitieron al conjunto conquense recuperar momentáneamente el mando en el marcador (51-52) mediado el periodo.
El partido entró entonces en un auténtico intercambio de golpes, llegándose a los últimos tres minutos con empate a 57. Fue ahí donde llegó uno de los momentos decisivos del partido. Tras un tiempo muerto solicitado por el Quintanar, varias pérdidas y robos del conjunto madrileño permitieron al Uros abrir brecha. Una falta sobre un lanzamiento, unida posteriormente a una descalificante señalada a Villalba, permitió a los locales ampliar su ventaja desde la línea de tiros libres gracias a Estebanet y Óscar Méndez, colocando el 62-57 a menos de dos minutos para el final.
Aunque el Quintanar lo intentó hasta el último instante, incluyendo un triple final de Ángel Cañas, el tiempo ya no fue suficiente y el conjunto madrileño terminó cerrando el partido y la eliminatoria por 66-60.
De esta manera concluye la temporada para un Basket Quintanar que ha firmado un curso muy competitivo y esperanzador bajo la dirección del joven técnico Rubén Córcoles, sucesor de la larga etapa de Juan Carlos Navarro al frente del equipo.
Tras el encuentro, el entrenador albaceteño lamentó el desenlace de la temporada, aunque quiso poner en valor el trabajo colectivo realizado durante el año:
“Una temporada que no termina como queríamos ni como merecíamos. Cabeza alta y muchos aprendizajes. Hemos logrado un grupo magnífico que ha sabido trabajar, competir y sobreponerse a todos los obstáculos que nos íbamos encontrando desde la humildad, motivo de orgullo. Gracias a todos por soportarme”.
El conjunto quintanareño se despide así de una temporada notable en Tercera FEB, en la que logró clasificarse para las eliminatorias de ascenso gracias a un proyecto basado en talento joven, jugadores experimentados y una identidad competitiva muy marcada.
Ahora queda por delante un verano importante para definir el futuro del bloque, aunque el mensaje que deja esta campaña es claramente esperanzador para un club que ha vuelto a competir al máximo nivel tanto en el Ángel Lancho como lejos de Quintanar del Rey.


































































