El REBI Cuenca vivirá este fin de semana su tercera final a ocho de la Copa del Rey, esta vez en Jaén, mientras que las dos anteriores fueron en Alicante y Madrid.
Con muy buenos recuerdos para muchos queda la primera, la que se jugó en el Pitiu Rochel y donde los conquenses llegaron a la final siendo los menos favoritos de su parte de cuadro, donde le tocó eliminar al Bidasoa Irun en cuartos de final y al Fraikin Granollers en semifinales. Se plantaba en su primera finalísima de su historia ante el Barça, donde la afición conquense fue llenando las gradas del pabellón poco a poco, dejando sin entradas para esa final histórica, de la que, a día de hoy, solo quedan Lidio Jiménez como entrenador y Sergio López, quien volvió en esta temporada. Un equipo formado por jugadores innolvidables como Maciel, Moscariello, Vainstein, Thiago, Dutra, Mendoza, Montoro…
El año siguiente no hubo premio para jugar la final a ocho de la Copa del Rey, algo que sí sucedió en 2020, jugándose entonces en el Madrid Arena, un pabellón quizás demasiado grande para un torneo así y donde pocas aficiones de desplazan en masa, algo que sí volvió a hacer Cuenca con la Furia a la cabeza. Volvía a tocarle al REBI ir por el otro cuadro del Barça y siendo uno de los favoritos. Eliminaba en cuartos al Helvetia Anaitasuna, equipo al que también había ganado en El Sargal unos días antes. Llegaba el TM Benidorm en semifinales, equipo comandado por Pablo Simonet y quien había dejando atrás al Bidasoa. Un choque sufrido que no mató Cuenca cuando pudo y donde los alicantinos lograron vencer en los últimos minutos de la prórroga con un gol de Pablo Simonet, quien días posteriores se convertía en jugador del REBI. Tristeza en un inicio, aunque poco a poco dejó de serlo con la llegada de la pandemia y el no poder disfrutar de Europa para una afición que no podía acudir a las gradas.
Y ahora llega la tercera, esta vez de nuevo fuera del cuadro del Barça, le toca medirse al Batcho Torrelavega el viernes a las 13.00 horas. Abre la competición en un horario en el que es perjudicial para la afición, más si coincide que juega el cadete, cuando se espera que tanto canteranos como familiares puedan apoyar al equipo y dar color a las gradas, sinceramente, muy criticable lo que ha hecho la Federación Española de Balonmano no cuidando detalles esenciales para el buen hacer de la competición. Pero yendo a lo deportivo, de nuevo Cuenca es el menos favorito, ya que se mide a un equipo al que le cuesta superar y que le ha ganado en las dos ocasiones en esta temporada, solo el Barça y el Bada Huesca lo han podido hacer. Pero sí es cierto que han terminado empatados a 25 puntos, los cántabros vienen sumidos en una mala racha y Cuenca, quizás, con el alivio de la salvación y el poder disfrutar de la Copa puede convertirse en un equipo más que peligroso. Habrá que esperar acontecimientos en una competición que siempre deja recuerdos en la ciudad de las Casas Colgadas.

































































