El REBI Cuenca no pudo dejar en casa el Trofeo San Julián de balonmano, en el que disputó su tercer test de pretemporada en formato triangular. Los conquenses cayeron en ambos partidos ante el Viveros Herol Nava (9-13) y el Villa de Aranda (11-13), sumando minutos en un torneo marcado por las numerosas bajas en la plantilla de Lidio Jiménez.
«Creo que hemos hecho buenos inicios tanto con Nava como con Aranda, sobre todo a nivel defensivo. La primera parte contra Nava la marca su portero con sus paradas, que ha sido la excepción. En la segunda hemos empezado fuerte, pero tuvimos pérdidas tontas y eso nos costó el partido. Son partidos muy cortos, y en cuanto tienes despistes o malos minutos luego es muy difícil remontarlo», señalaba Lidio Jiménez.
En cuanto al segundo encuentro, el técnico subrayó que su equipo volvió a estar a buen nivel defensivo y también en ataque. «Hay que valorar con quién nos enfrentábamos y cómo estábamos nosotros, con muchas lesiones, con gente renqueante como Toht o Santiago Mosquera, jugadores que casi no han podido entrenar. En la segunda parte tuvimos el partido para ganarlo, pero los errores de pase y en seis metros nos condenaron».
El entrenador conquense remarcó lo positivo de lo plasmado por los suyos independientemente del resultado: «Me quedo con eso, vamos mejorando mucho a nivel defensivo y nos queda mucho trabajo por delante. Estoy contento por el esfuerzo, por la intensidad y lo importante es recuperar a la gente, porque estamos muy limitados, la plantilla ya es corta de por sí y necesitamos estar todos para ser un equipo competitivo».
Jiménez también quiso destacar la buena actuación de Pedro Tonicher bajo palos, al tiempo que recordó el «hándicap» que sufre el equipo, tanto en entrenamientos como en estos partidos, por «estar jugando sin pivotes».



































































