El Alarcos se impuso al REBI Cuenca juvenil en el estreno de liga, en un choque disputado en El Sargal. Los de Ciudad Real demostraron por qué ganaron la competición la temporada pasada y, a pesar de que los conquenses pllantaron cara durante buena parte, la mayor consistencia visitante terminó por ser clave. Le faltó a los conquenses mayor precisión, cerrar mejor la defensa y un zurdo que permitiera cerrar los ataques por el extremo derecho, aunque no se les puede achacar bajar los brazos, falta de compromiso ni entrega.
El partido arrancó intenso, eléctrico y apasionante para el público, no tanto para los entrenadores. Prácticamente cada ataque terminaba en gol, con unas defensas a las que les costó varios minutos ajustarse. Héctor Chicano, por el REBI Cuenca, y Marcos Fis -hijo del mítico jugador Julio Fis-, por el Alarcos, comandaban los ataques y prácticamente se convirtió el encuentro en un uno contra uno. Si marcaba Chicano, respondía su rival, y viceversa.
Los de Eduardo Rodríguez -sustituía en este partido a Jorge Domínguez, ausente por motivos personales- se atrevían a penetrar en primera línea y encontraban huecos en el centro de una defensa ciudadrealeña muy poco conjuntada. Así, con ataques rápidos y sin apenas paradas, ningún equipo lograba desmarcarse en el marcador.
Ya en los últimos minutos, cerró más la defensa el Alarcos y, con la intención de encontrar al pivote, el REBI Cuenca sufrió. Y esos malos momentos en ataque le costó ponerse tres abajo (13-16), aunque una superioridad numérica les hizo acortar distancias y colocarse a solo uno. Ya en la última acción del primer tiempo, los conquenses tuvieron quince segundos para atacar y buscar el empate, pero un error en la circulación hizo que Marcos Fis colocara el 16-18 con el que se llegó a vestuarios.
Segunda parte
Aunque empezó marcando el equipo conquense, sufrió después para tener continuidad en las dos áreas. En la suya propia, apenas tocaban a sus rivales que cruzaban por el centro con facilidad -en especial Marcos Fis-, mientras que en la rival perdieron fluidez a la hora de atacar la defensa del Alarcos. Esto se tradujo en que, muy pronto, los visitantes cogieron una renta de cuatro goles (18-22) que ya resultó insalvable.
Seguía intentándolo el equipo conquense, pero pagaba muy caro sus propios errores, lo que le impedía acercarse en el marcador. Además, no beneficiaba al REBI juvenil no disponer de un zurdo en el extremo derecho, lo cual aprovecharon los visitantes para dejar ese costado más libre, cerrar en el centro y aprovecharse de las dificultades en esa posición del REBI Cuenca -nada que reprochar a los extremos derechos que jugaron, pero al ser diestros les era muy difícil culminar-.
En los minutos finales, una doble exclusión por las protestas del entrenador rival -que le costó la expulsión-, tampoco la aprovechó Cuenca para acortar distancias y el marcador se movió siempre entre los 4-5 goles a favor de los visitantes. Así, con el partido ya decidido, el REBI Cuenca se dejó ir los últimos minutos para acabar el encuentro con victoria visitante por 32-39.
Parciales: 3-3, 5-6, 9-8, 11-11, 13-14 y 16-18 -descanso-. 19-20, 20-23, 22-27, 23-29, 28-32 y 32-39 -final.
































































