Inicio Balonmano Liga ASOBAL Colo Vainstein: «Cuenca es como mi segunda casa»

Colo Vainstein: «Cuenca es como mi segunda casa»

Seis años han pasado desde que el argentino Colo Vainstein fichara por el, entonces, Globalcaja Ciudad Encantada. Desde 2015 hasta ahora mucho ha cambiado en el equipo conquense, empezando por el nombre (ahora Incarlopsa Cuenca) y, a la par, sus objetivos. De luchar por la permanencia hasta el final a alcanzar Europa y convertirse en un equipo capaz de competir de tú a tú contra todos (a excepción, como es habitual, del FC Barcelona). No es casualidad que uno de los jugadores que haya aportado su granito de arena (¡y qué granito!) fuera el argentino, capaz de conectar con la afición con tan solo un gesto y todo un gladiador en la cancha dispuesto a ir a la batalla él solo para defender a sus compañeros. Tanta garra tenía recompensa y enchufaba a todos, aunque a veces también tenía su lado negativo en forma de lesión, que en ocasiones le han lastrado en partidos importantes (como fue el año de estreno de los conquenses en Europa).

Este jueves por la tarde ponía fin a un ciclo que se ha prolongado seis temporadas, si bien la intención inicial es que fuera solo uno. Incluso Vainstein llegó a desvincularse de la plantilla al inicio de la 16/17, por unos asuntos personales en Argentina, pero finalmente regresó nada más comenzar la temporada. «Vine con la intención de estar solo un año y lo que viví en Cuenca es que encontré mi casa. Estoy feliz de que haya sido así», recordaba en la rueda de prensa de su despedida.

El jugador estuvo acompañado del presidente del club, Isidoro Gómez-Cavero, y el entrenador, Lidio Jiménez. Ambos, apenados, aunque le deseaban lo mejor. Para el mandatario, tenía un claro mensaje dirigido a Vainstein: «es el jugador que más he querido de todos los que he tenido». Y no es que Gómez-Cavero haya coincidido con pocos… «Se va un referente y un gran amigo, un tipo que se ha portado con este club siempre como una persona honrada», continuaba. En los mismos términos hablaba el técnico, quien lo consideraba «una baja muy importante para la temporada que viene». Lidio se mostraba «orgulloso» por haber acertado con su fichaje, del que él fue el responsable, e indicaba que la manera de jugar del argentino es «el reflejo de cómo quiero el balonmano en la pista».

Al jugador no se le puede poner un pero durante su paso por Cuenca. Ha encendido los partidos, ha tomado responsabilidades, ha animado cuando le ha tocado estar en la barrera, ha confiado en las posibilidades del club, ha jugado lesionado… Lo ha dado todo por la camiseta.

Vainstein no desveló cuál será su destino, porque «prefiero despedirme del club y, cuando la otra la parte le interese decirlo, que lo diga». A priori, será Benidorm el equipo que se haga con sus servicios, pero aunque coincida en España, tiene claro que se lleva a Cuenca en su corazón. «Lo tomo como un hasta luego y siempre voy a estar a disposición del club», señalaba.

Este próximo sábado será el último partido que juegue como local en El Sargal. Lo hará ante Bidasoa y, por fortuna, podrá haber público en las gradas para despedirse de él. «La temporada ha sido muy atípica y nosotros los que más lo hemos sentido el que no pudiera haber público. Espero poder despedirme de la mejor manera, ojalá y creo que será ganando en un lindo partido como Bidasoa».

Se acordaba de su llegada al club y de todo el trabajo hecho para situar al balonmano entre los mejores clubes de España. «Cuando llegué, la temporada anterior el equipo se había salvado al final y el primer año que estuve fue de mucho trabajo, ensamblando la base. Lidio la mantuvo, trabajó sobre ella y se demostró que fue un acierto», se acordaba. Además, ahí comenzó su idilio con la grada. «La afición se identificó con el equipo y nosotros podíamos competir con quién fuera», decía Vainstein, quien se enorgullecía de que, en estos años, «hemos logrado cosas que antes no se habían conseguido, como ganar fuera de casa en canchas importantes».

Ahora ha decidido que su carrera deportiva debe cambiar de rumbo. «No me voy porque crea que el equipo haya alcanzado un techo. Deseo salir de la zona de confort, pero creo que Cuenca no ha llegado a su techo», resaltaba. Ha elegido defender otra elástica, pero no ha renunciado a lo que siente por el incarlopsa Cuenca y el club, y es que no lo podía decir más claro: «Cuenca es como mi segunda casa».

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Alberto Val