Toda la sociedad se verá afectada en los próximos meses, de no estarlo ya, por la crisis económica causada por el COVID-19, uno de esos ámbitos será el deporte y en este artículo nos centraremos en la Liga Asobal.
Ya son varios equipos los que han anunciado que su presupuesto bajará considerablemente, entre ellos el Atlético Valladolid y el BM Guadalajara. Aunque esa es una realidad que tendrán que sufrir el resto irremediablemente, ya que los ingresos bajarán (entre ellos posiblemente los de abonados ya que no se sabe si se comenzará con público) y los gastos seguirán siendo similares en cuanto a arbitrajes y viajes, incluso pudieran aumentar de ser una liga de 18 equipos.
Ese descenso de presupuesto hace que los sueldos de jugadores, cuerpo técnico y trabajadores de los clubes se vean obligados a descender con los mismos, para poder hacer que los clubes sean viables y no verse abocados a la desaparición por impagos. Lo que va a plantear un escenario en el que los equipos deban ajustar un porcentaje en esas bajadas y los jugadores aceptar las mismas o dejarles salir con la carta de libertad en busca de un futuro económicamente mejor.
Por ello, se espera al menos un año complicado, en el que el principal objetivo de los clubes será el pasar este gran bache y donde los jugadores y entrenadores serán los primeros en verse perjudicados ante esta situación, algo que será de manera general y donde está obligando a los equipos a renegociar contratos. Esto hace que las renovaciones y fichajes en equipos como el Liberbank Cuenca se estén retrasando, ya que muchos que podrían estar cerca de cerrarse, podrían irse al traste ante la situación complicada.
Mientras, los mismos clubes siguen cuadrando sus presupuestos para poder actuar a partir de ahí. La incertidumbre manda y los descensos de presupuestos y sueldos serán una realidad, quizás la única en estos momentos.



































































