Casi un año después, el REBI Cuenca volvía a reunirse con los socios en una asamblea muy esperada para compartir la información económica y valorar la temporada -de menos a más- del equipo de Asobal. Si bien la afluencia no fue mayoritaria -unas 70 personas-, el runrún en la sala fue notorio cuando dos de los puntos más importantes (cuentas de la 24/25 y presupuesto de la 25/26) no se pudieron llevar a cabo.
Lo cierto es que son varios cursos deportivos en el que los socios no pueden conocer el desglose total de la economía del club. Ahora hay excusa, una auditoría -bajo coste de 10.000 euros- que dará resultados «en mes y medio o dos meses», en palabras del presidente, Isidoro Gómez Cavero. Eso implica que, entonces, habrá que convocar una nueva asamblea próximamente para compartir esta información, aunque es cierto que el desencanto entre los asistentes a la asamblea fue notorio por incluir en los puntos del día dos que no se podían cumplir bajo esta premisa.
Si bien Gómez Cavero adelantaba que espera un superávit de unos 15.000 euros, el socio continúa otra temporada más -y van varias- sin conocer el desglose absoluto de las cuentas del club. Todavía más importante es en este curso, con el balonmano y Asobal en pleno proceso de profesionalización.
Campaña de socios
Uno de los puntos sí aprobados fue el de la bajada de los precios de los abonos, una medida pedida y solicitada por la afición y que ha tenido a bien la junta directiva de acometer. La bajada del 15% así como el acuerdo presentado con Globalcaja -habrá descuento para los socios que tengan cuenta en esta entidad bancaria- pueden ser alicientes para que la masa social -cifrada en 640, probablemente insuficiente para las exigencias de un club en la élite del balonmano nacional- aumente el próximo curso 25/26.
La campaña de socios tenía en esta asamblea su primer bosquejo, aunque falta perfilarla y terminar de diseñarla para estar cuanto antes.
Proyecto deportivo
Lo cierto es que la ausencia de cuentas y el enfado posterior se venía ‘disimulando’ en años anteriores por lo que sucedía en la cancha. El REBI Cuenca nos ha acostumbrado en las últimas temporadas a pelear por Europa o, por lo menos, afianzarse en zona media-alta de la clasificación. Este curso ya se avisó en primera instancia, por el necesario recorte de gastos, que el objetivo pasaba por la permanencia, la cual es cierto que se ha conseguido con solvencia tras una primera vuelta espectacular. El rendimiento en la segunda fue claramente inferior -solo siete puntos- y eso ha llevado a un desencanto por parte de la afición, malacostumbrada a otra clase de resultados.
Tampoco ha acompañado que en este periodo, el club, haya anunciado bajas de jugadores importantes en plena competición. Era habitual en otros cursos que, a estas alturas en las que nos encontramos, ya se conocía casi con totalidad la plantilla del REBI Cuenca para el siguiente curso, pero en esta ocasión hay poca información con la que ilusionar al socio.
Por ejemplo, extrañaba que se anunciara la baja de David Mach en la portería, una posición esencial en el balonmano, sin contar con un sustituto, si bien este periódico sí anunció este viernes en primicia que David Arguilles -meta experimentado y cotizado del Bada Huesca, con quien lleva diez años en Asobal- ya ha firmado con los conquenses. Esto significa que sí hay un trabajo en la dirección deportiva de cara al curso 25/26, pero tal vez falta que sepan ‘venderlo’ de mejor manera para que el socio se enganche al próximo proyecto. Porque por mucho que las necesidades económicas del club obliguen a pelear por la permanencia, en palabras de Zupo Equisoaín, -objetivo que «seguirá siendo el mismo en los próximos años»-, el club no debe olvidar que el activo más importante es y será la afición.
Disgusto de la Peña Furia Conquense
El desencanto generalizado de la Asamblea lo ha plasmado en redes sociales la Peña Furia Conquense, quienes ya se mostraron muy críticos con la directiva al decidir no presentarse en El Sargal en el último partido de liga ante el Barca -por decidir que fuera Día del Club-.
En sus redes lamentaban que no se aprobaran los puntos 2 y 3 de la asamblea, en una muestra más de la lejanía de la peña con la actual gestión del equipo.
Mucho trabajo por delante
El subcampeonato liguero en la 22/23 fue la punta de iceberg para un club que siempre ha tenido que pelear por tener una economía saneada y por reinventarse cada año. Lógicamente, ser el mejor de España por detrás del Barca no se puede prolongar en el tiempo teniendo en cuenta que el presupuesto de los conquenses no está entre los primeros, lo que debe servir para poner más en valor lo conseguido por este equipo.
Revivir aquel hito suena a quimera en estas fechas, a pesar de que el REBI Cuenca suele sacar ‘petróleo’ de sus recursos y conseguir mejores resultados de lo que invita a pensar tanto su presupuesto como la plantilla (tanto por cantidad como por calidad) en comparación con otros clubes. Lo vivido en la 24/25 debe servir de aprendizaje para poner el foco en qué equipo queremos tener y contar con un proyecto de club que siga manteniendo viva la llama del balonmano en Cuenca por muchos años más.


































































