El Incarlopsa Cuenca volvió, 23 días después, a la competición. Un dato que puede servir para poner en contexto lo vivido en la tarde-noche de este sábado en El Sargal, porque el conjunto conquense pagó su inactividad y la falta de ritmo después de que un brote de coronavirus en la plantilla obligara al parón. Llegó el BM Logroño a Cuenca y cometió menos errores que los locales, lo que les valió para mandar en el marcador de principio a fin. No perdió nunca la cara el equipo de Lidio Jiménez, aunque cuando más cerca estaba en el marcador volvió a pecar de imprecisiones y eso le hizo imposible sumar punto alguno en el envite ante los riojanos.
Sin ser un calco del día ante el Granollers, en el que los catalanes pasaron por encima de los conquenses, sí que el guion del encuentro se pareció bastante. Arrancó muy mal en ataque el Incarlopsa Cuenca, con pérdidas en todos sus ataques que le hizo tener su casillero a 0 durante los seis primeros minutos, mientras que el BM Logroño anotó sus dos primeros ataques y ya cogió una pequeña renta que no soltó durante el resto del partido.
Solo Thiago parecía acertado en labores ofensivas y sostenía con sus goles a los conquenses ante un conjunto riojano bien dirigido por Oswaldo Dos Santos y con un efectivo Serradilla. El tanteo se fue alargando poco a poco hasta los cinco goles, aunque al final el partido se marchó al descanso por 10-14 que pudo haber sido peor si con el tiempo ya cumplido, Dos Santos hubiera anotado un siete metros.
Con cuatro goles de desventaja, el Incarlopsa Cuenca buscó la remontada en la segunda mitad y salió con otro brío. Precisamente, la mejor lectura del partido era que todavía tenían vida en el choque a pesar de estar por debajo de su nivel habitual, así que a base de fe y buen hacer, intentaron la épica. Hubo momentos en los que se pudo intuir una esperanza de conseguirlo, pero cada vez que se acercaba a dos goles, el BM Logroño cortaba de raíz cualquier intento de remontada, ya fuera a través de algún contragolpe tras pérdida o por las paradas de Rangel da Rosa (acabó con 12 paradas y un 36,4% de efectividad).
A falta de diez minutos, el marcador era de 18-23 y un tiempo muerto reactivó al Incarlopsa Cuenca, que tuvo tres minutos maravillosos en los que hizo todo bien en ataque y también en defensa. Recortó hasta el 21-23, pero una internada de Balenciaga volvió a poner la renta de tres goles. Aquí llegó el momento que supuso la desconexión final de los conquenses, puesto que Ángel Pérez (que volvió a saltar a la cancha en la que es su segunda etapa en Cuenca) falló un siete metros ante Jorge Pérez, cuando ya solo restaban cuatro minutos del partido, y ahí se terminaron las opciones para el Incarlopsa Cuenca.
A la desesperada intentó acortar distancias, pero ya resultó imposible y los visitantes llegaron a ampliar su renta hasta el 21-27 definitivo.
FICHA TÉCNICA
Incarlopsa Cuenca: Samu Ibáñez, Carlos Fernández, Colo Vainstein (1), Thiago (5), Doldán (2), Nacho Moya (2, 1 de p.), Bulzamini (2), Moscariello (3), Hugo López (2), Ángel Pérez (1, 1 de p.), Simonet (3) y Sergio López
BM Logroño: Rangel Luan, Sánchez-Migallón, Moreno, Balenciaga (3), Goñi, Oswaldo Dos Santos (7, 2 de p.), Serradilla (6), N’Diamar (1), Agustín Casado (1), Mario Dorado (3), Ceretta (1), Jorge Pérez, Moreira (3), Ortiz, Cadarso (1) y Hackbarth (1)
Exclusiones: Por los locales, Carlos Fernández, Colo Vainstein y Lidio Jiménez. Por los visitantes, Sánchez-Migallón (2) y Hackbarth
Marcador: 0-2, 2-4, 5-8, 6-10, 8-11 y 10-14 -descanso- 12-16, 14-17, 16-20, 18-23, 21-24 y 21-27.


































































