El REBI Cuenca protagonizó este domingo uno de los momentos más emotivos de la temporada en los prolegómenos del encuentro que le enfrentó al Bidasoa Irún. El club conquense quiso rendir homenaje a dos figuras muy queridas y vinculadas durante años a la entidad: Pablo Zabala, histórico utillero del equipo, y Javier Herráiz, uno de los fundadores de la Furia Conquense.
Antes del inicio del partido, el pabellón guardó unos instantes de especial emoción para recordar la huella que ambos dejaron en la historia del balonmano conquense. Familiares de Pablo Zabala y Javier Herráiz saltaron a la pista para recibir distintos obsequios conmemorativos entregados por representantes del club, en un gesto cargado de cariño, respeto y agradecimiento.
Pablo Zabala formó parte de la familia del Balonmano Cuenca durante muchos años, desempeñando una labor fundamental como utillero y convirtiéndose en una persona muy apreciada por jugadores, técnicos, directivos y aficionados. Su dedicación y compromiso dejaron una profunda huella en la entidad.
Por su parte, Javier Herráiz fue uno de los impulsores de la Furia Conquense, el grupo de animación que durante décadas ha acompañado al equipo en sus éxitos y dificultades, contribuyendo a crear una de las aficiones más reconocidas del balonmano nacional. Su pasión por los colores del club y su implicación con el deporte conquense permanecen muy presentes entre quienes compartieron con él innumerables jornadas de apoyo al equipo.

El acto fue recibido con una cálida ovación por parte de los aficionados presentes en las gradas, que quisieron sumarse al reconocimiento a dos personas cuya aportación trasciende lo deportivo y forma parte de la memoria colectiva del club.
Con este homenaje, el REBI Cuenca volvió a demostrar que, más allá de los resultados sobre la pista, mantiene vivo el recuerdo de quienes contribuyeron a construir la historia de la entidad y a fortalecer el sentimiento de pertenencia de toda una afición.


































































