A sus 39 años y con toda una vida a sus espaldas dándole patadas al balón, el futbolista Diego Manzano pone fin a su carrera. Y lo puede hacer con la cabeza bien alta, orgulloso de todo lo que ha conseguido a base de calidad, tesón, esfuerzo, compromiso y, sobre todo, compañerismo. Porque si Manzano se marcha del fútbol a esta edad ha sido por todo el amor que ha demostrado al deporte, hasta el punto de que ha prolongado su carrera en el San José Obrero para mostrar a los más jóvenes lo que supone jugar al fútbol.
No es la primera retirada de Manzano, pero sí la definitiva. Afincado en Cuenca, con dos hijas, ya le llega la hora de disfrutar de los suyos a tiempo completo. Porque todo lo que ha ofrecido el 11 a la pelota ha sido enorme, y Cuenca ha sido uno de los sitios privilegiados para disfrutarle. El jugador debutó en Segunda B con solo 20 años, con el Guadalajara, y posteriormente militó un año en el Rayo Vallecano B antes de volver con los alcarreños en Segunda B.
Jugó en el Alicante en la categoría de bronce, pero fue en el Azuqueca, en Tercera, cuando la rompió del todo. En enero de 2013, con su equipo en segunda posición, tomó una decisión arriesgada: fichar por el Conquense, rival directo en la pelea por el primer puesto. La apuesta le salió bien, fue enseguida clave para Jordi Fabregat, incluso protagonista en la fase de ascenso con gol decisivo en las semifinales ante el Don Benito, y celebró el ascenso a Segunda B. Y por primera vez fue importante en esta categoría, con 32 partidos como titular y 7 goles en un buen año para él y el Conquense.
Llamó de nuevo a la puerta el Guadalajara, que luchaba por retornar a Segunda División, pero esta vez su papel no fue residual como en las dos anteriores ocasiones. Sin embargo, no se dieron los objetivos, descenso incluido en la 15/16, para firmar por el Albacete, otro club con aspiraciones a subir. Y ahí sí logró el ascenso a Segunda División, si bien no continuó con los blanquillos. Guijuelo y Leoia fueron sus siguientes destinos hasta regresar al Conquense en la 19/20, en Tercera División y año de pandemia.
Aguantó dos años más con los balompédicos, para irse al Villacañas en la 22/23. Ahí llegó su primera retirada, pero solo duró un año, porque quiso seguir vinculado al fútbol y ayudar a los jóvenes en el San José Obrero. Dos años con los rojillos en los que ha disfrutado, y hemos disfrutado, con y de él.
Se marcha uno de los más grandes ejemplos de los últimos años. Se marcha un grande.
Se marcha una leyenda.
Gracias por todo.



































































