Tras 18 jornadas disputadas en la Liga Plenitude Asobal el REBI Cuenca marcha en tercera plaza, a tres puntos de la segunda posición que ocupa el Fraikin Granollers y cuatro por encima del cuarto y quinto.
Un lugar envidiable en el que nunca habían estado los conquenses a estas alturas, que celebran sus 20 años en la máxima categoría del balonmano español en un momento extraordinario, donde están dando alegrías cada semana a los suyos, los cuales están soñando con un equipo que, además, se ha clasificado por primera vez para Copa Asobal.
Vivo en todas las competiciones, salvo en Europa donde no se pudo pasar de la primera ronda, el REBI Cuenca ha sido capaz de hacer un equipo y un grupo humano al que se le ve disfrutar y vivir cada partido como una final. Y es que esa es una de las consignas, solo pensar en el siguiente choque, sin mucho más, ya que quieren ir paso a paso para seguir escribiendo su propia historia.
La unión que tienen en el vestuario es algo patente tanto para el exterior como para el interior, donde la conjura de ganar los siguientes dos puntos empieza en el mismo momento que acaba el choque anterior, cuando Lidio Jiménez primero toma la palabra en el circulo para felicitar a los suyos y decirles que en una semana tienen una nueva final, algo que terminan refrendando con sus palabras el capitán Nacho Moya y uno de los veteranos como es Fede Pizarro.
La resina que se utiliza para jugar es la misma que pega a noveles con veteranos, a los recién llegados con los que más tiempo llevan, a los que más minutos juegan con los que disfrutan de menos tiempo en la pista. Todos se sienten importantes en un REBI Cuenca que no quiere detenerse y que a partir de una defensa excelente comandada por Juanjo, Pozzer o Nacho Pizarro, una portería que cuenta con un Ante Grbavac líder en intervenciones en la liga y un ataque donde Simonet vive uno de sus mejores momentos de su carrera, además de Pizarro y Nazaré, que han hecho que el flanco derecho sea más importante que nunca, un Teixeira que juega y hace jugar, a lo que hay que sumar los cambios de ritmo de un Sergi Mach que sigue su evolución y un Neves que cada vez se le ve más atrevido.
En cuanto a la efectividad en los extremos, da igual uno que el otro y quien juegue, o la zona de pivote, donde Pozzer y Vera han plantado un piso en los seis metros, donde viven, cogen cualquier balón que pase por allí y hacen que sea territorio verde para el REBI.
Ahora falta saber el techo de un Cuenca que sonríe ante el mejor momento de su historia.


































































