Si en otras temporadas hiciéramos una noticia similar a esta nos sorprenderíamos muchísimo, debido a la simbiosis entre el REBI Cuenca, Sargal y afición. Pero, en la 22/23, la realidad es que al conjunto conquense le está costando muchísimo convertir su pabellón en una fortaleza. Eso ha hecho que los de Cuenca sean el equipo que menos ha ganado como local entre los cinco primeros clasificados, por lo que la excelente campaña lejos del Sargal es la que le ha aupado a la tercera posición y a soñar con la Copa Asobal.
Los de Lidio Jiménez han jugado seis partidos en casa, de los cuales han ganado la mitad. La temporada en El Sargal empezó en la jornada 2, con la inevitable visita al ‘dentista’ Barça, con los que se perdió por 26-38. A partir de ahí, ha rendido muy bien contra los contrincantes llamados a estar en la parte alta de la clasificación (ganó por 33-26 al Logroño en la cuarta jornada, por 28-26 al Ademar León en la octava, y por 29-28 al Benidorm en la décima).
Sin embargo, los problemas han llegado con los equipos que pelean por la salvación. Ya sorprendió al Sargal el Cisne (actualmente marca la salvación), que venció a los conquenses y con merecimiento por mostrarse más regular en un partido jugado en horario atípico (un viernes a las 21:30 horas). Aquel día, el REBI Cuenca tuvo sus opciones para ganar, pero los errores le condenaron en el tramo final ante un conjunto gallego que creyó en sus posibilidades.
Como si fuera el día de la marmota, este miércoles ocurrió algo similar ante Huesca. También se jugó en horario poco habitual, nuevamente a las 21:30, entre semana y con un rival que marcha en la zona baja de la clasificación. La igualdad fue máxima hasta que apretó el acelerador el conjunto conquense, para obtener una renta de cuatro goles que parecía definitiva. Sin embargo, en los tres últimos minutos los locales atacaron mal y terminaron dando opciones a un Bada Huesca que llegó al último minutos dos abajo y con posesión del REBI Cuenca. Lo que otro día hubiera acabado en victoria para los conquenses, este año se convirtió en un penalti en la última acción y con polémica incluida (por un más que discutible siete metros señalado por los colegiados en una acción que, vistas las repeticiones, parece una clara falta en ataque).
Repitió ante Huesca los problemas contra el Cisne, lo que se puede resumir en que los conquenses necesitan el 100% de concentración para cerrar los partidos. Esa es una de sus principales virtudes contra rivales en teoría superiores y ante los que juega sin miedo ni presión, pero sí con confianza. Precisamente, lo visto contra Cisne y Huesca pone de manifiesto que los conquenses, si no se muestran totalmente centrados, puede tener consecuencias en el resultado.
Tal vez parezca una crítica, aunque más bien se trata de un aviso para el equipo y todo un halago a lo que está haciendo el REBI Cuenca, puesto que ha sido capaz de sacar adelante el resto de partidos gracias a estar concentrado durante todo el encuentro, lo cual no es nada fácil.




































































