El entrenador del REBI Cuenca, Lidio Jiménez, descubrió en la rueda de prensa posterior a la victoria ante el Horneo Eón Alicante una lesión de Fede Pizarro.
El lateral derecho argentino, que terminó con ocho goles siendo uno de los más destacados del encuentro, jugó con una rotura fibrilar de tres centímetros en el abdomen.
Una lesión que solo sabían entrenador y jugador, ya que decidió Pizarro que no lo supieran el resto de sus compañeros.
Y lo cierto es que no se le notaba, ya que entrenó durante toda la semana y jugó todo el partido, a sabiendas de las necesidades que tenía el equipo.




































































