Apunten el sábado a las 16 horas. Cita obligadísima para los amantes del deporte en Cuenca, con un REBI BM Cuenca histórico que marcha segundo a estas alturas de la temporada (7 jornadas, algo insólito en la historia del club) y que recibe a uno de los equipos más importantes del balonmano nacional, el Ademar León (cuarto en la tabla, con 9 puntos, uno menos que los conquenses). Y como escenario, un pabellón El Sargal que esperan los conquenses se le atragante a los visitantes.
Precisamente, el entrenador del REBI Cuenca, Lidio Jiménez, apelaba al público para empezar con buen pie este partido. «Para nosotros es fundamental el público, no como equipo, sino para el club. Necesitamos que el público responda, es por ellos por los que estamos en Asobal. Sin ellos no veo mucho futuro, espero que llenen el campo porque son fundamentales», aseguraba el técnico, que confía en que la llamada a la afición sea bien recibida y lleven en volandas a los suyos a por una nueva victoria.
Sin embargo, visita Cuenca «un cohete», como calificaba al Ademar León. «Están metiendo 36 goles por partido, tenemos que defender y replegar mejor que nunca», avisaba Lidio Jiménez, ya que el potencial de los leoneses es tremendo. «Hay que reducir su nivel ofensivo, ellos juegan al contraataque y son muy dinámicos en ataque», definía al rival, de quienes aseguraba que no había dudas de que llevan la impronta de los equipos que entrena su técnico, Manolo Cadenas. «Siempre ha trabajado así. El error te lo castiga, te obliga a estar en las cuatros fases del juego muy bien: en ataque, contraataque, defensa, repliegue. Debemos hacer que, aunque haya gol, que no sean tras dos o tres pases, sino que tengan que hacer un esfuerzo más en ataque».
En cuanto a la motivación, se trata de un partido que «no hace falta ni trabajarla», porque los jugadores saben que por el nivel del rival «si no estás al 200%, es imposible ganar». Eso sí, aseguraba que «estamos deseando competir», a sabiendas de que va a ser un encuentro «duro, en el que nos van a apretar ellos y los nervios». Terminaba el entrenador conquense que, para ganar, «debemos jugar bien al balonmano, estar de notable alto o sobresaliente en las cuatro fases del juego».




























































