Era el minuto 41 del partido y Lidio Jiménez pedía su tercer y último tiempo muerto. El REBI Cuenca perdía por seis goles y buscaba la última reacción entre los suyos, pedía que no se dejaran llevar, que buscaran el último esfuerzo y una machada que por aquel entonces parecía complicada que llegara.
Cuando iba a terminar ese tiempo muerto, con las últimas indicaciones apareció la voz de Pablo Simonet que decía «quitaros esa cara de perdedores», le secundaba Juanjo Fernández para recordar a los suyos que les quedaban 20 minutos para remontar.
Tuvieron tras ello un primer amago de poder hacerlo con un parcial de 2-0, pero pronto el Gorenje Velenje de nuevo se puso seis arriba con el 20-26. Pocos podían pensar que a los eslovenos solo les quedaba un gol por anotar en ese partido, mientras que Cuenca iba a anotar ocho.
Quizás otros equipos se hubieran rendido viendo que era imposible la remontada, más estando tan diezmados por las bajas, pero había una voz que seguía retumbando en las cabezas «quitaros la cara de perdedores». Desde ahí comenzaron a hacer unas defensas sensacionales apoyados por las paradas de David Mach, mientras que en ataque Sergio López decidió que no era el día de morir en Europa, que tendrán que guardar la pala para otro día. El canterano, que ha tenido que volver a la posición de sus inicios, se puso el mono de trabajo para dirigir al equipo dese la zona de central, partiéndose la cara literalmente (salió con heridas en sus labios), mientras que Simonet pedía más y más a los suyos.
Se lo empezaban a creer al ritmo de la Furia Conquense y de un pabellón menos poblado de lo que merecen los guerreros, pero que comenzó a vibrar y a apretar poco a poco. La remontada era posible y Cuenca estaba viva, llegando con opciones a la última jugada, donde Sergio se sacó un pase de mago para un Pozzer que no perdonó poniendo el 28-27. Se derrumbaba El Sargal cambiando las caras de perdedores por las del triunfo, una victoria que necesitaba el equipo después de tres derrotas seguidas, de no haber sumado en Europa y con una enfermería que sigue llena, pero el cáracter y la garra no se negocia.
Recuerden la frase, no solo para el REBI Cuenca, también para su día a día. «Quitaros la cara de perdedores cuando las cosas no vayan bien», palabra de capitán.

































































