Sergio Algarra (Rujamar Atletismo Cuenca) era un tipo feliz al cruzar la meta. Sofocado, sí, pero feliz. Revalidaba tiempo en su ciudad, esa en la que empieza a dominar en esta clase de pruebas como una Hoz del Huécar en la que ya ha inscrito su nombre por segunda vez. El joven atleta tiene mucho ritmo en sus piernas y lo volvió a demostrar desde el inicio, para poner claro a sus rivales que, para superarle, debían tener mucha fuerza en las piernas y en la cabeza. Sus 51:01 minutos en meta fueron inalcanzables para sus perseguidores.
El corredor salió muy fuerte desde el pistoletazo de salida y pronto se desmarcó. «Mi idea era llevar los mismos ritmos que entrenando, sin importar si iba con gente o no», reconocía en línea de meta. El planteamiento le salió perfecto, porque ya en el inicio de la parte más dura de la prueba estaba completamente solo. «Un poco antes de iniciar la subida en la Hoz del Huécar no veía a mis rivales», señalaba el corredor del Rujamar Atletismo Cuenca, lo que le supuso un punto de inflexión porque «me ve veía ganando si no pasaba nada raro».
La exigencia de la Hoz del Huécar es tal que, incluso con ventaja y siendo el favorito, todo se puede ir al traste en cualquier momento. «En la zona de los toboganes, después de la subida más grande, se me ha puesto mucha presión en los abdominales y me costaba coger aire bien», indicaba el atleta, aunque era tal la ventaja que ha podido controlar y gestionar la ventaja para recuperar el resuello.
Ahora, con su segundo entorchado de la Hoz en las manos -un bonito adoquín diseñado por David Granero y su empresa, Mármoles Granero-, Sergio Algarra se centra en el Circuito de Carreras Populares, así como en «alguna 10K para buscar mi marca personal».

































































